A veces un hallazgo histórico no necesita excavaciones, ruinas ni una expedición al otro lado del mundo. A veces basta con mirar mejor lo que lleva décadas delante de nosotros. Eso es exactamente lo que ha ocurrido en la biblioteca de la Universidad de Utrecht, donde un pequeño fragmento de pergamino considerado durante años poco relevante ha terminado revelando que escondía versos de La Odisea de Homero escritos hace alrededor de 1.700 años.
La pieza no impresiona por su tamaño. Mide aproximadamente 6,6 por 7,7 centímetros, poco más que una carta de una baraja, está deteriorada, presenta manchas y contiene unas minúsculas letras griegas. Su importancia está precisamente en todo lo que cabe dentro de ese pequeño espacio. Se trata de versos pertenecientes al libro XII de La Odisea y solo se conocen en el mundo alrededor de una treintena de fragmentos semejantes de aquella época.
Durante mucho tiempo nadie reparó demasiado en él.
La Universidad de Utrecht adquirió a mediados del siglo XX una colección de manuscritos procedentes de los herederos del investigador alemán Carl Schmidt. La mayoría eran textos cristianos antiguos escritos en copto, además de algunos papiros egipcios y griegos. Entre todos ellos había un fragmento dañado y descolorido que inicialmente había sido considerado un texto sin demasiada importancia del siglo VII.
Hasta que Mark de Kreij, investigador de la Universidad Radboud y especialista en literatura griega, comenzó a mirarlo con otros ojos.
Homero escondido a plena vista
De Kreij estaba estudiando la colección cuando reconoció algunas palabras características de los poemas homéricos. Tirando de ese hilo llegó hasta un resultado mucho más inesperado. Aquellas diminutas líneas pertenecían a La Odisea y eran varios siglos más antiguas de lo que se había pensado inicialmente.
El investigador realizó el descubrimiento hace aproximadamente dos años, aunque la Universidad de Utrecht lo ha dado a conocer ahora. El fragmento ha sido fechado entre los siglos III y IV después de Cristo, probablemente alrededor del año 300.
Y no contiene precisamente un pasaje cualquiera.
Las líneas conservadas narran uno de los momentos decisivos del viaje de Odiseo. Sus compañeros, agotados y hambrientos, desobedecen las advertencias y sacrifican las vacas sagradas de Helios, el dios del Sol. Cuando Helios descubre lo ocurrido, exige una venganza. Zeus responde enviando una tormenta que destruye el barco y acaba con toda la tripulación excepto con Odiseo.
Es uno de esos momentos en los que el héroe parece perderlo prácticamente todo.
El episodio funciona como un verdadero punto de inflexión dentro del poema. Terminan las largas aventuras que Odiseo relata sobre su viaje después de Troya y comienza a acercarse el regreso a Ítaca, donde todavía le espera el enfrentamiento con los pretendientes que ocupan su hogar y cortejan a Penélope.
Una Odisea que cabía casi en un bolsillo
Los investigadores creen que el fragmento perteneció a una edición completa de la Odisea de pequeño formato, aproximadamente del tamaño de un lector electrónico actual. Es decir, hace unos 1.700 años alguien podía llevar consigo una especie de Odisea de bolsillo.
La hipótesis de los especialistas sitúa a aquel lector en el oasis de Fayum, en Egipto, alrededor del año 300 después de Cristo. La pieza está escrita por las dos caras y probablemente ocupaba una posición cercana al centro del códice original, algo que podría haber contribuido a que sobreviviera mientras las partes exteriores del libro desaparecían con el paso del tiempo.
Es también una pequeña pista sobre algo que hoy resulta fácil olvidar. Homero no era únicamente un autor destinado a grandes bibliotecas o a círculos académicos de la Antigüedad. Sus historias circulaban, se copiaban, se transportaban y tenían lectores muchos siglos después de haber sido compuestas.
La Odisea se escribió probablemente entre finales del siglo VIII y comienzos del VII antes de Cristo. Que unos mil años más tarde alguien poseyera una copia personal en Egipto ayuda a dimensionar hasta qué punto la obra ya había atravesado generaciones, territorios y lenguas.
La historia que se niega a desaparecer
El momento en que se ha hecho público el descubrimiento tampoco podría ser más oportuno. La Odisea atraviesa una nueva etapa de popularidad gracias a sus continuas reinterpretaciones y a la renovada presencia de Homero en la cultura contemporánea.
Durante diecisiete siglos, aquel trozo de pergamino sobrevivió al desgaste, a los viajes, a los cambios de propietario y finalmente al anonimato de una colección universitaria. Después pasó décadas clasificado sin que nadie reconociera lo que realmente tenía escrito.
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