La Casa de la Cultura de Almuñécar se convirtió este miércoles en un espacio para el recuerdo, la emoción y la reivindicación artística con motivo del trigésimo aniversario de ‘Omega’, el disco firmado por Enrique Morente y Lagartija Nick que cambió para siempre la relación entre el flamenco, el rock y la poesía contemporánea. La localidad granadina, convertida en subsede del Festival Internacional de Poesía de Granada, acogió una velada que refleja el espíritu con el que el certamen busca llevar la poesía, el arte y la cultura a todos los rincones de la provincia, siguiendo la huella de La Barraca, el teatro ambulante impulsada por Federico García Lorca durante la Segunda República con el que llevó el teatro a todos los rincones del España. Sobre el escenario participaron Soleá Morente y Antonio Arias, acompañados por el cantaor y escritor Juan Pinilla.
Lejos de plantearse como un simple tributo musical, el encuentro derivó en una conversación íntima sobre creación, libertad artística y memoria familiar. Entre anécdotas, reflexiones y actuaciones en directo, los participantes reconstruyeron el universo humano y cultural que dio forma a una de las obras más influyentes de la música española de las últimas décadas.
Un disco que lo cambió todo
Juan Pinilla fue el encargado de contextualizar el alcance de ‘Omega’, al que definió como una obra capaz de transformar la manera de entender la creación artística en España. Durante su intervención, destacó que el álbum “abrió una grieta por la que todavía sigue entrando el aire de lo posible”, subrayando el carácter rupturista de un trabajo que desbordó las fronteras entre géneros musicales y disciplinas artísticas.
Soleá Morente recordó cómo vivió desde niña el proceso de creación del disco, marcado por reuniones, ensayos y conversaciones constantes sobre música y literatura. La artista evocó la influencia que ejerció su padre tanto en su formación artística como personal, especialmente a través de la poesía y de autores como Federico García Lorca. “Gracias a él descubrí la literatura. Me encantaría ser lectora profesional”, comentó durante la charla.
Lorca, Cohen y la poesía como forma de vida
Uno de los momentos más emotivos del encuentro llegó cuando Soleá Morente habló de la presencia permanente de Federico García Lorca en el entorno familiar. La cantante explicó que, durante su infancia, el poeta formaba parte del imaginario cotidiano de la casa hasta el punto de que ella y sus hermanas creían que algún día aparecería por allí.
También compartió algunos de sus primeros recuerdos vinculados a ‘Omega’: los ensayos nocturnos, el descubrimiento de aquellas canciones y su estreno sobre un escenario siendo todavía una niña, vestida con una chaqueta plateada inspirada en Lagartija Nick para superar la timidez. “Sabía que allí estaba pasando algo importante, aunque todavía no entendiera qué era”, rememoró.
Por su parte, Antonio Arias repasó el contexto creativo en el que nació el proyecto, recordando los inicios de Lagartija Nick y la influencia poética de su hermano Jesús Arias. El músico explicó que todo surgió desde la amistad y el impulso creativo, sin imaginar la dimensión histórica que acabaría adquiriendo el álbum. “Lo único que queríamos era ir a casa de Enrique, sacar canciones, beber vino y crear”, señaló.
La incomprensión inicial de una obra irrepetible
Durante la conversación también hubo espacio para recordar la fría acogida que recibió ‘Omega’ en sus primeros años. Antonio Arias relató cómo parte de la crítica musical ignoró el disco y cómo algunos sectores más ortodoxos del flamenco reaccionaron con dureza ante aquella mezcla de estilos. “En el flamenco hubo quien nos llamó asesinos”, recordó.
Sin embargo, tanto Arias como Soleá Morente coincidieron en que precisamente esa ausencia de cálculo comercial y esa libertad absoluta forman parte de la vigencia actual del álbum. “Se hizo desde la no pretensión absoluta, y quizá por eso sigue funcionando”, reflexionó la artista granadina.
La poesía y la literatura atravesaron toda la conversación, con referencias constantes a figuras como Leonard Cohen, Antonio Machado, Alejandra Pizarnik, Virginia Woolf o Val del Omar, nombres esenciales dentro del imaginario creativo que rodeó a ‘Omega’.
El encuentro concluyó con una actuación acústica cargada de simbolismo en la que sonaron temas vinculados al universo del disco, además de poemas musicados y canciones compartidas entre Antonio Arias y Soleá Morente. El público respondió con una larga ovación a una velada que confirmó que, tres décadas después, ‘Omega’ sigue siendo mucho más que un disco: continúa representando un espacio abierto para la experimentación, la poesía y la desobediencia artística.
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