Coctelera

Darío Adanti (revista 'Mongolia'): “En los últimos años nos han venido a buscar grupos nazis. Están muy crecidos”

El cofundador de la mítica publicación habla con ElPlural.com: "Tengo miedo a un gobierno PP-Vox"

Darío Adanti. Imagen cedida
Darío Adanti. Imagen cedida

Darío Adanti (Buenos Aires, 1971) es historietista, ilustrador y animador, y cofundador de la revista Mongolia. En España ha combinado desde hace casi 15 años su trabajo en la ya mítica publicación con otros trabajos, siempre con el humor como motor para criticar al poder. En esta conversación con ElPlural.com, elabora, entre otras cosas, una radiografía de la política española y la internacional reaccionaria con las elecciones del 29-N cada vez más cerca.

PREGUNTA (P): ¿Cómo ves la situación actual de España y lo convulso que está todo?

Veo dos cosas, una negativa y una positiva. La negativa es que el crecimiento de la ultraderecha y del pensamiento reaccionario no es algo nacional, sino internacional. Está en todas las democracias occidentales, alentado y financiada por Donald Trump y Silicon Valley. Se van haciendo fuertes y han instalado el relato de que no hay futuro a través de sus redes narrativas, desde Hollywood hasta los cómics mainstream, la literatura… también aprovechando que con la pandemia hubo toda una generación que amanecía encerrada en su casa y se entregaba todavía más a lo digital. Por un lado, eso es terrible porque vamos viendo cómo ese plan, que ya lo tenía Steve Bannon desde el primer gobierno de Trump, está realmente funcionando y dando resultados electorales.

También lo hemos visto en Brasil, Colombia, Chile, Argentina y vemos cómo va creciendo Vox en España. Eso es lo negativo porque, aparte, aquí hemos tenido 40 años de dictadura fascista, en Latinoamérica también, aunque menos tiempo, y eso por supuesto es un retroceso terrible de los avances democráticos que habíamos tenido hasta ahora.

Pero por otro lado hay una parte positiva, que es el tema de la vivienda y las acampadas por la vivienda con el Sindicato de Inquilinas al frente, y ahora con los sindicatos y la marea verde de los profesores, que están mostrando que había otra parte de la sociedad, la que está perdiendo derechos, que no estaba tan dormida como se había creído, sino que estaba luchando en un plano en que los medios de comunicación no estábamos prestando atención y que ahora han irrumpido con fuerza en el ámbito de lo público. Me parece realmente esperanzador. De hecho, vemos muchísima gente joven, movimientos feministas, gente mayor, jubilados, pensionistas…

No creo que realmente exista polarización. Pienso que estamos viendo una defensa de los derechos democráticos contra una internacional reaccionaria que pretende acabar con la democracia.  Y esto está dicho directamente por los tipos de Silicon Valley como Peter Thiel o Elon Musk, a quienes no les conviene la democracia a la hora de competir en la carrera digital por la inteligencia artificial contra China porque todos nuestros derechos les cuestan dinero y ponen freno a sus ingresos. No es realmente una polarización como se suele decir, hay un montón de gente con diferentes sensibilidades que van de la socialdemocracia o el liberalismo progresista, a la izquierda o incluso al anticapitalismo que están defendiendo derechos, y otra parte que está siguiendo un plan geopolítico de los reaccionarios.

No creo que exista polarización, sino gente que defiende derechos y gente que sigue una internacional reaccionaria

P: ¿Tienes miedo a un gobierno PP-Vox?

R: Sin duda, y mira que ya tuve miedo en un gobierno de Rajoy cuando empezamos con Mongolia, sin la ultraderecha instalada y con un PP al que seguía dándole vergüenza de alguna manera, digamos, su extracto fascista, porque no olvidemos que es un partido que viene del posfranquismo. Seguía disimulando o haciéndose pasar por liberal-conservador, pero ahora ante la competencia con Vox, se muestran abiertamente cada vez más ultraderecha.

Y Vox con la prioridad nacional está creando españoles de primera y de segunda. Vemos cómo hasta la propia justicia, tirando atrás el voto de la ley de nietos, está creando otra vez más también españoles de primera y de segunda. Hablamos de muchos nietos republicanos que tuvieron que huir para que no los matara un golpe de Estado fascista que deberían ser reconocidos en democracia.

P: En Castilla y León, PP y Vox han vetado ayudas al cine

R: Al que “adoctrina”. Ellos llaman doctrinario a todo lo que tenga que ver con los derechos igualitarios, es decir, con lo democrático. No consideran doctrinario la educación católica y el nacionalcatolicismo, que es uno de los grandes adoctrinadores de la sociedad española por el cual hoy tenemos tanta gente de ultraderecha.

Para colmo, el PP hace un modelo de neoliberalismo desaforado que ya se probó en su día en Chile. Recordemos que Pinochet hizo el golpe de Estado para abrirle la puerta a los Chicago Boys que eran de la escuela que hoy llaman libertaria. A mí no me gusta, prefiero llamarla libertariana, porque libertarios me parece que eran los anarquistas, no ellos. En la Argentina de Menem pasó lo mismo (…) Acabó llevando a grandes crisis económicas y a que el Estado tenga que asumir las deudas de las empresas privadas a las que se les había privatizado la salud, la educación, las pensiones… y estamos viendo lo mismo, cómo con la banderita y el discurso nacionalista están haciendo lo más apátrida que hay, vender las cosas de todos a empresas extranjeras, multinacionales con origen americano casi todas.

Tenemos que ver en Milei un espejo de lo que va a pasar en España si gobiernan PP y Vox

P: Tú como argentino, ¿qué te llega o cómo ves la situación de primera mano si es que has ido en este tiempo, con Milei?

R: No he ido desde que está Milei, curiosamente, pero tengo muchas amigas, amigos y familia allá. Hay una cosa muy contradictoria, cuando ganó las últimas elecciones, que fueron similares a las del medio término americanas, fue casi una extorsión porque Donald Trump dijo que ponía dinero en Argentina (…) Estaba a punto de caer, todas las promesas de prosperidad se han incumplido, no ha acabado con la pobreza de nadie y ha limitado la inflación, pero recortando todo lo público, es decir, las pensiones, la educación, la ciencia… está todo destrozado.

Hay que ver cómo va a sobrevivir a su mandato, pero encima ahora rodeado de casos de corrupción cuando él también subió con un discurso “anti-parasitario” del Estado y anti-corruptos. Ha vuelto a ganar simplemente por el miedo a un nuevo corralito y la extorsión de Estados Unidos a Argentina de ponerle dinero a cambio de que gane Milei. Y por otro lado está cada vez más desquiciado, cada vez son más medios en Argentina que están insinuando que tiene brotes psicóticos y que está medicado contra la bipolaridad. Creo que está en franca decadencia y que ha durado muy poco la fantasía colectiva de apoyo a Milei; que los pobres no le apoyan, sí le siguen apoyando las élites empresariales, las clases altas y los que siempre han sido muy golpistas en la Argentina.

En sus momentos de triunfo y de mayor fe colectiva este ser esperpéntico se convirtió en un activo para la derecha española, y ahora que empieza en decadencia se ha convertido ya en un activo tóxico. Tenemos que verlo como un espejo de lo que va a pasar aquí si llega a ganar el PP y Vox. Ya lo estamos viendo en las autonomías, pero lo que hay que tener muy claro es que quieren vender el Estado. Tienen un discurso antiestatal, pero quieren ser Estado, primero porque viven de él y porque quieren acabar con el Estado de bienestar, no con el Estado en sí, como distribuidor de grandes negocios a sus amigos empresariales (sanidad, educación, pensiones…), ni con el Estado como represor de la protesta social, porque a medida que desmantelan más el Estado de bienestar, hay más protestas.

P: ¿Qué te parece cuando Abascal o Ayuso compadrean con él como hemos vuelto a ver esta semana?

R: Demuestra que esto no se trata de problemas nacionales, sino de un problema geopolítico global y que hay un plan detrás. Como decía, lo hemos visto en Colombia, en Chile, en Bolivia, Argentina, El Salvador… El modelo que quiere copiar Vox, al que le está abriendo la puerta el PP y que ya ha copiado Ayuso es ese modelo de nacionalpopulismo de derechas que en realidad utiliza lo nacional como algo identitario y emocional para, en realidad, vender lo que es de todos e incentivar el populismo discursivo, el odio, el racismo, el machismo y la homofobia para movilizar a su electorado y a sus perros de presa; las minorías fascistas, pero están apoyados por los grandes empresarios y por las patronales. Y eso es lo que quieren hacer aquí, es el mismo modelo exportado por el trumpismo. Y lo vemos en Ayuso: es exactamente la copia del trumpismo.

Quienes tienen un discurso antiestatal viven del Estado como distribuidor de grandes negocios a sus amigos y como represor

P: Háblame de ese Manual Antifascista que estáis presentando (esta semana han estado en Madrid)

R: Lo hemos sacado con Mongolia con un crowdfunding. Funcionamos mucho con el micromecenago y por suerte tenemos muchas y muchos micromecenas. Vamos a hacer una tercera edición. Se trata de un manual antifascista muy serio, pero muy gracioso, en el que la información que manejamos es real, pero mezclada con sátira. Se basa un poco en el gran libro Antifa, de Mark Bray, que tuvo que irse de su cátedra en New Jersey por las amenazas del entorno de los MAGA y porque Trump empezó a considerar a los antifas como movimiento terrorista.

Él decía que el antifascismo como movimiento democrático que aúna muchas ideologías tiene que hacer mucho esfuerzo para poder divulgar. Hay muchos libros sobre historia, pero hay pocos dedicados específicamente a la lucha antifascista. Él hace un recuento de grupos antifascistas que hubo en Europa desde casi principio de siglo e incluso menciona que los ítems del fascismo venían antes del fascismo, por ejemplo, con el Ku Klux Klan, etc. Y también dice que deberíamos llenar la librería de manuales antifascistas revisando esto desde temas geográficos, él lo aborda en Europa, pero abordarlo en América, Asia… y hacerlo en diferentes tonos.

Con esa premisa nosotros hicimos nuestro propio manual antifascista con el tono de Mongolia, satírico, pero a la vez culto. Contamos de verdad cuáles fueron los movimientos fascistas y protofascistas, intentamos hacer definiciones modernas del fascismo, pero también describir cómo es la estética fascista actual, los diferentes tipos que terminan confluyendo en el neofascismo como puede ser los incels, los gymbros, los criptobros, las nuevas mutaciones de los fascistas, y todo esto con muchísimos chistes a los personajes del ámbito internacional que ahora encarnan esos estereotipos.

P: Habéis librado o mantenido batallas judiciales con Ortega Cano, Hazte Oír o Abogados Cristianos. ¿Creéis que ha habido en todo este tiempo una actividad coordinada para intentar tumbaros?

R:  Yo creo que sí, no solo a nosotros, sino a todas las voces críticas con el franquismo, la iglesia y los poderes fácticos que vienen desde que se murió Franco y que fueron un poco los que se quedaron en sectores del poder judicial, empresarial, la Conferencia Episcopal, etc. Están coordinados porque no soportan un movimiento hacia el progresismo, tanto desde las instituciones, como ha sido estos años de gobierno de coalición progresista, como de los medios de comunicación, hacia unas democracias más abiertas e igualitarias.

No es casual que el 80% de los medios estén financiados por la derecha, que otros estén financiados por la iglesia católica y la Conferencia Episcopal, y que haya sectores como Manos Limpias, Abogados Cristianos… donde presuntamente puede estar detrás una financiación de grupos como por ejemplo el Yunque. También vemos cómo los grupos ultras están financiados por el evangelismo nacionalista, procedente de EEUU, pero instalado en toda América, también en España…

Estos grupos tienen muy claro la guerra cultural y quieren censurar las voces que hablan, por ejemplo, de la libertad de abortar, del igualitarismo, del feminismo, el colectivo LGTBI, que son favorables a la inmigración, etc. y que critican los estamentos de poder que ellos defienden, que son las élites económicas, la religión católica, la memoria franquista y el lavado de cara a los autoritarismos.

En definitiva, sí, creo que son coordinados y que tenemos que hacer un esfuerzo. Por eso también nosotros creemos que la suscripción a Mongolia no es solo la suscripción a una revista, sino también a participar de estas cosas, de poder enfrentarnos y fiscalizar a estos grupos ultras tanto como ellos nos fiscalizan a nosotros, porque si nos relajamos se achican los límites de la libertad de expresión y cuando nos queremos dar cuenta la hemos perdido.

Yo en el libro Disparen al humorista decía que tenemos que ver al humor como el canarito en la mina de la libertad de expresión. Cuando se empiezan a callar las voces críticas que vienen desde el humor y lo dejamos pasar, terminan callando también a las voces críticas del resto de la opinión pública. El humor, al ser una transgresión en sí, es un poco el ala radical de la libertad de expresión, y cuando se judicializa es muy difícil defenderlo, porque en realidad es una ficción simbólica. ¿Cómo defiendes eso? Es muy complicado repetir un chiste delante de un juez porque no funciona ni como chiste, y en realidad lo que hace es convertir en chiste todo el proceso judicial. La ultraderecha y la ola reaccionaria internacional está coordinada, está financiada y lo que nosotros tenemos que hacer es algo similar; intentar ir también en los juzgados a por ellos.

P: A pesar de todo, lleváis en activo desde 2012 al pie del cañón. ¿Cómo resumes estos años?

R: Tengo que reconocer que muy divertidos. Llenos de problemas que requieren un gasto económico constante, porque es un acoso judicial desde que empezamos. Desde el juicio de Ortega Cano (2016) no hemos parado. La pandemia fue el último recurso que hicimos al Constitucional y lo perdimos, y después lo hemos presentado en los tribunales de derechos humanos de Naciones Unidas. Estamos esperando si nos dan la razón o no, pero hemos tenido que pagar igual al agotar todos los recursos en España.

Pero ha sido constante, cada año hemos tenido que afrontar algún tipo de querella. Así ha sido toda la historia de la revista y todo es dinero. Pero también es muy divertido saber que con el humor puedes llegar a fastidiar a esta gente, remover los estamentos de la libertad de expresión y luchar desde ahí, que me parece que es una lucha intelectual que vale la pena hacer. Gracias a quienes se suscriben no hemos tenido que terminar nosotros viviendo en la calle para asumir este gasto, que es la forma que tienen estos grupos ultras de amedrentarte, no por el resultado final sino por el gasto. Pero para mí la lucha me parece divertida mientras se mantengan en estos límites que marca la democracia.

Plantilla de 'Mongolia'. Imagen cedida.

P: Hablando de los límites de la democracia,¿habéis sufrido -y si es que sí, cómo- un repunte del fascismo?

Vemos como los sectores ultras están muy venidos arriba. Hemos tenido que hacer como 5 o 6 shows con protección, por las amenazas de grupos ultras e incluso nos han venido a buscar grupos nazis a los shows y han entrado (…) Pero vamos a seguir.

P: ¿Y cómo resume Darío su trayectoria, ya a título personal?

R: La verdad es que no me puedo quejar. Empezó en Argentina en la revista Humor, luego en el suplemento satírico de Página 12. Cuando llegué a España en el 96 y empecé a hacer aquí humor me faltaba todavía el contexto histórico y político de España y no estaba tan metido en la cultura popular. No sabía qué chiste hacer con respecto al contexto político y a la historia del país, por lo que empecé a hacer chistes como como los de El jueves, más surrealistas o absurdos en el buen tenido, pero a medida que fui pasando tiempo me instalé como un español más -llevo aquí 31 años-, aunque uno nunca deja de ser argentino.

Con Mongolia empecé a usar mi trabajo -el humor tanto escrito como dibujado como en fotomontaje- para poder expresarme y participar políticamente en la democracia. A mí eso como ciudadano me parece un lujo. Y también te digo, como ciudadano prefiero ser una buena persona que un buen artista. He tenido la suerte de poder tener con otras compañeras y compañeros una revista, un barco donde poder surcar estas olas reaccionarias y poder luchar y navegar mientras nos divertimos.

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