Antes de convertirse en una productora, Bronson Entertainment fue una pasión compartida por el cine. Por eso, cuando Gorka Bilbao y Juan Martí explican de dónde surge el proyecto, no empiezan hablando de números ni de objetivos profesionales. Su relato arranca mucho antes, frente a una pantalla, y tiene como protagonista a una figura que marcó su imaginario: Charles Bronson.

"Bronson nace de nuestros ciegos en casa que nos hinchábamos a fumar y decíamos: '¿Qué nos apetece ver hoy?'. Y siempre salía Charles Bronson", recuerdan entre risas. A partir de ahí llegaron muchas conversaciones, primero casi como una afición compartida y después como una inquietud más seria. Bilbao y Martí se conocieron hace cinco años estudiando cine y poco a poco empezaron a descubrir que compartían una forma parecida de entender las historias que querían contar.

Mientras otros trabajos de la universidad quedaban en ejercicios académicos, ellos empezaron a imaginar algo que fuera más allá. "Queríamos generar y contar nuestras propias historias, comunicarnos con gente que tuviera más o menos nuestra visión", explica Bilbao. Esa visión tenía algunos rasgos bastante definidos desde el principio. Había referencias muy concretas al cine negro español, a directores como Enrique Urbizu o Alberto Rodríguez y también al cine estadounidense de autores como Martin Scorsese o Sam Peckinpah. Pero sobre todo había interés por personajes y lugares que normalmente quedan lejos de los focos.

"Queremos contar historias más apartadas de esa sociedad, entre los suburbios y los ámbitos rurales", explica. Juan Martí utiliza otra expresión para resumirlo. "Cine de márgenes".

Los primeros pasos entre trabajos de clase y rodajes sin presupuesto Bronson empezó a tomar forma dentro de la universidad. El primer proyecto fue Óxido, un cortometraje que nació como un trabajo para una asignatura de Historia del Cine. Lo que inicialmente era una práctica acabó convirtiéndose en algo más serio. Juan Martí recuerda que ninguno de los trabajos anteriores se los habían tomado realmente en serio. "Fue como decir: no nos hemos tomado en serio nunca ningún trabajo, vamos a hacer un proyecto de verdad". El rodaje se hizo en el pueblo de Gorka y prácticamente sin recursos. "Cero presupuesto. Mi cámara de cinta y el sol", resume Martí.

No había una estructura definida ni departamentos organizados. Los miembros del equipo iban intercambiando funciones y todo funcionaba de una manera completamente horizontal. Pero el resultado empezó a llamar la atención. Su profesor, el crítico de cine Miguel Juan Payán, les dijo algo que todavía recuerdan: "Chavales, tenéis futuro".

Después llegaría Salsola, un western existencialista rodado en La Mancha que volvía a repetir muchas de las condiciones del primero: pocos medios y mucha improvisación. "Una cajetilla de Marlboro, una botella de J&B y ya está", resume Bilbao. El corto tuvo cierta repercusión y terminó convirtiéndose en una especie de punto de inflexión. Sin embargo, necesitaban algo más. 

El salto hacia El Gallo

Ese siguiente paso fue El Gallo. El proyecto ya no se parecía tanto a un trabajo universitario. Había más personas implicadas, más localizaciones y una producción bastante más compleja.

Lucía Bussión llegó al proyecto en ese momento. A diferencia de Gorka y Juan, su acercamiento al cine había sido distinto. No venía de una obsesión temprana por las películas ni de una cinefilia especialmente intensa."Yo no tenía mucho interés por el cine cuando era pequeña", reconoce. Su relación con el cine apareció desde otro lugar: la escritura, el dibujo, la fotografía o la necesidad de crear cosas. De hechjo, cuando leyó el guion de El Gallo tuvo una reacción inmediata. "Me encantó la historia, pero me dio mucho respeto".

El proyecto implicaba diez localizaciones distintas, cuatro días de rodaje y un equipo de más de treinta personas. Todo con un presupuesto que rondaba los 4.500 euros. La financiación llegó a través de un crowdfunding. "Conseguimos la meta en doce horas", refleja. Protagonizada por Luis Chércoles, Lur Garay, Pedro Meseguer y Carla Rolle, El Gallo es un corto de media hora que narra la autodestrucción de sus protagonistas en una epopeya violenta sobre amistades tóxicas, exceso, precariedad y desidia generacional. 

El futuro

Después del rodaje llega la distribución, los festivales y el intento de encontrar espacio dentro de una industria que ellos mismos reconocen que puede resultar complicada para quienes empiezan desde cero. "Nos tenemos que hacer valer por nuestros propios proyectos", explica Juan Martí. La intención de Bronson, explican, no pasa únicamente por levantar sus propias historias. También quieren convertirse en una plataforma para otras personas que se encuentren en una situación parecida.

Gorka Bilbao lo resume con una frase que aparece varias veces durante la conversación y que probablemente explique mejor que ninguna otra hacia dónde quieren ir. "En vez de entrar por una puerta pequeña, lo que queremos es romper barreras y romper la puerta directamente".

Los nombres detrás de El Gallo

El Gallo es el resultado del trabajo colectivo de una generación de cineastas que ha encontrado en Bronson Entertainment un espacio para desarrollar sus primeras historias. Estos son algunos de los nombres que forman parte del proyecto:

Gorka Bilbao – Director y uno de los fundadores de Bronson Entertainment. Impulsor de proyectos como Óxido y Salsola, destaca por una mirada versátil que adapta a las necesidades de cada historia.

Juan Martí – Director, realizador y cofundador de Bronson. Su estilo visual, influido por el western y el cine de género, apuesta por una puesta en escena directa, cruda y muy pegada a la calle.

Lucía Bussión – Productora y guionista. Vinculada al desarrollo de nuevos talentos y al cine independiente, compagina la producción audiovisual con la escritura de su primer largometraje.

Tomás Mantilla – Guionista. Defiende una forma de escribir centrada en la historia por encima de cualquier género. Ha participado en proyectos como Mecánica de una tostadora, Barro y Salsola.

Alessandro Pescetto – Guionista y director apasionado por el cine de explotación y el giallo. Combina escritura, dirección y producción en proyectos audiovisuales de distinto formato.

Marcos Perulero – Guionista especializado en narrativa audiovisual. Ha trabajado tanto en proyectos documentales como en producciones de Bronson Entertainment.

Marina García – Directora de arte y vestuario. Formada en cinematografía con especialización en guion, aporta una mirada centrada en la construcción visual y el detalle.

Martín Petrov – Director de fotografía. De origen búlgaro, ha desarrollado una sensibilidad marcada por el trabajo con la luz, las texturas y la búsqueda de la emoción a través de la imagen.

Javier Pérez – Técnico de sonido especializado en sonido directo y postproducción. Cuenta con experiencia en largometrajes, cortometrajes y publicidad.

Álex Morales – Diseñador sonoro y especialista en postproducción de audio. Interesado tanto en el realismo sonoro como en la creación de universos más experimentales y surrealistas.

Luis Hervés – Director y montador. Su trabajo combina elementos costumbristas con lo fantástico y ha colaborado en proyectos junto al compositor Gustavo Santaolalla, además de desarrollar sus propios cortometrajes.

Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora