Fueron a por Garzón y, encima, se llevaron por delante –gracias lamentablemente a la flojera de José Luis Rodríguez Zapatero- al ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo. La verdad es que estos chorizos, por lo general, son más peligrosos que listos, y son muy peligrosos. O sea, que son muy listos. Son expertos en conspiraciones y juegos de mafia. De todo lo cual acostumbran a salir indemnes. Y si no ¡acordaos del tamayazo! Ni uno de los cerebros de ese golpe de estado contra los ganadores en las urnas para gobernar el Gobierno autonómico madrileño, ha ido a la cárcel. Esto es tremendo.

Tan tremendo es lo que está ocurriendo qué ya veremos cómo acaba el affaire de los trajes del señor Camps cuya credibilidad se halla bajo mínimos. El trabajo de José Luis Peñas, aportando pruebas innegables no sólo de vestimentas, sino de corrupción por doquier en muchos enclaves de España, sobre todo en la Comunidad Valenciana, así como el de su abogado Ángel Galindo, fue en aquellos años tan arriesgado como importante para que se destapara la mierda Gürtel, que fue contemplada desde el silencio, la indiferencia y la ambigüedad sistemática de Mariano Rajoy, jefe máximo del PP, incapaz en todo caso de limpiar las excrecencias aludidas.

¡Cuántas veces, Rajoy se ha comportado con Camps como si el tipo este de los trajes fuera su hijo, ¡ay!, un poco travieso! Pues bien, durante el tiempo anterior a que las autoridades policiales y judiciales creyeron oportuno guardar silencio, Galindo y Peñas encontraron en ELPLURAL.COM una plataforma dispuesta a contribuir a una aventura fascinante: la regeneración ética de la política. Hace mucho que nos conocemos. Y os felicitamos una vez más por vuestra opción de denunciar a los que se llenan los bolsillos con el dinero multimillonario de todos los ciudadanos de este país. Ni más ni menos.