Aún queda mucha tela por cortar en torno a Francisco Nicolás, pero poco a poco se van descubriendo más detalles del perfil de este supuesto farsante. Y supuesto porque no se trata sólo de un caso de una obsesión por los retratos con personalidades: el pequeño Nicolás no se colaba en los actos, estaba invitado y tenía su sitio reservado. "Para unos era Frankie, para otros, Nicolás. Y para la mayoría el protegido de Jaime García-Legaz y, por extensión de FAES (la fundación del PP) y del expresidente Aznar", detalla Interviú en un reportaje publicado hoy, donde además explica que en su elitista facultad corría el rumor de que Francisco Nicolás era el hijo ilegítimo del rey.

No era sólo los actos en los que Francisco Nicolás chupaba cámara, sino también en los que estaba detrás del objetivo. Por ejemplo, en la minúscula sala que da acceso al balcón de Génova, el chaval, con tan sólo 17 años, retrataba para la posteridad a Rajoy, Cospedal, Rato, Sáenz de Santamaría, Mato, Gallardón o Moragas: un futuro consejo de ministros con los que se codeaba el pequeño Nicolás. O en la jura del cargo de su padrino, García-Legaz, se encontraba en primera fila, tomando instantáneas del momento.

Rivalizando con NNGG
"Cuando Rajoy cogió las riendas del PP -explican fuentes del PP- apartó a todos los leales de Aznar. El 'clan Becerril' fue descabezado y sus hombres desaparecieron de Nuevas Generaciones. Por eso muchos se concentraron en FAES", reseña la revista. Fue en ese ambiente, donde se integró en un club de juventudes territorial vinculado a la Fundación. Intentó implantar el organismo a nivel estatal, pero el PP lo frenó por temor a que rivalizasen con las Nuevas Generaciones.

Hijo del Rey
"Cuando ingresó en CUNEF, una conocida universidad privada de la capital, un rumor se extendió entre sus compañeros: aquel chico que llegaba a clase con escolta y metido en un coche oficial era en realidad el hijo ilegítimo  del rey Juan Carlos". Esos rumores llegaron al CNI, que se puso a investigar para descubrir que no tenía vínculo con el monarca, pero sí era nieto de un militar golpista implicado en el 23-F. Y, sobre todo, que el chaval tenía un buen olfato para los negocios.

Un señuelo
El CNI le deja actuar, siguiéndole la pista, para convertirle en un señuelo. "Es lo que se conoce en el argot como un señuelo. Un personaje al que los servicios de inteligencia dejan operar para seguir sus movimientos y recibir información cuando, sin saber que son controlados, mueven un avispero", explica la revista.

20 millones en Guinea Ecuatorial
La inacción de las fuerzas de seguridad también se debía a que nadie denunciaba las peticiones de dinero de Nicolás, aunque sospechaban de que estaba tramando esquilmar 20 millones de euros al régimen de Guinea Ecuatorial que dirige Teodoro Obiang. Para ello y tras mucho insistir, se reunió en dos ocasiones con el ex ministro Miguel Ángel Moratinos, que desde hace unos meses intermedia por las empresas que quieren instalarse en el dictadura africana.



Vigilia por Juan Pablo II
Francisco Nicolás empezó en este mundillo a los 15 años de la mano de su madre, "que le presentaba como un prometedor chico interesado en la política". La misma madre que hace una década le acompañaba en su debut ante las cámaras, con sólo 10 años, cuando explicó a Telemadrid por qué había acudido a la vigilia por la muerte de Juan Pablo II.



Escolta de Aguirre
Otra de sus más primitivas imágenes fue tomada con 14 o 15 años, cuando escoltaba a la entonces presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, evitando que las periodistas de Caiga quien caiga se acercasen a ella.