El movimiento de indignados portugueses “Que le den a la Troika” ha encontrado una manera original pero dramática de protestar ante el Gobierno: entonar la histórica canción Grândola Vila Morena, que dio comienzo a la Revolución de los Claveles que acabó con la dictadura militar de António de Oliveira Salazar. De momento, el primer ministro, Pedro Passos Coelho, y los de Salud y Asuntos Parlamentarios se han visto perseguidos por la tonada.

Primero fue Passos Coelho durante una intervención en el Parlamento. De repente, un grupo en la tribuna de invitados interrumpió su discurso al unísono, cantando la famosa canción del compositor luso José Zeca Afonso. Se habían puesto de acuerdo y acabaron expulsados. Sin embargo, el tono de la presidenta de la Cámara distó mucho del usado por el español Jesús Posada con los representantes de la Plataforma Afectados por la Hipoteca.


Interrumpiendo a ministros
Después, la iniciativa se ha repetido con el ministro de Asuntos Parlamentarios, Miguel Relvas, hasta en dos ocasiones el mismo día, y la segunda acabó con demasiada tensión. El último ha sido el ministro de Salud, Paulo Macedo, que también escuchó Grândola Vila Morena durante una conferencia y, de paso, a ciudadanos que le gritaban que “está asesinando a los jubilados y a los que no tienen dinero para medicamentos”, como han recogido Los Informativos de TVE.

Facturas al primer ministro
Entre los portugueses también está teniendo éxito otra manera original de protestas: la de adjudicar sus facturas al primer ministro. Los ciudadanos están dando el número fiscal de Passos Coelho en sus compras lo que convertirá en un caos su declaración del año que viene.