Israel volvió a saltarse la tregua con un nuevo bombardeo sobre el Líbano este domingo que ha encendido todas las alarmas en Oriente Próximo y en Washington. La ofensiva Israel sobre objetivos de Hezbolá en el sur de Beirut hace tambalear las negociaciones de paz entre Estados Unidos e Irán. La República Islámica, de hecho, ha amenazado con abandonar las conversaciones con la Casa Blanca al ser incapaces de controlar a su aliado en la región. De ahí que horas después de la reacción en cadena, Donald Trump hiciera una incursión desde su perfil en Truth Social en un intento por apaciguar los ánimos y, al mismo tiempo, reprender a su socio hebreo por el desproporcionado ataque.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha lamentado la ofensiva hebrea sobre la capital libanesa. Un bombardeo que, según el propio republicano, “no tendría que haber ocurrido”. En este sentido, y ante las amenazas de Teherán, ha hecho un llamamiento generarl a la calma tanto a Tel Aviv como a las milicias libanesas de Hezbolá para que cesen las hostilidades porque “la paz está muy cerca”, en alusión a la firma de memorando de entendimiento con Irán para abrir un proceso de paz en firme.
“Israel tiene derecho a defenderse de las amenazas, pero el ataque al que respondía fue de poca importancia y sin trascendencia: nadie resultó herido ni muerto, y no debería interrumpir este importante proceso”, planteaba el presidente norteamericano a través de un mensaje en su red social. El magnate, que celebra este domingo su 80 cumpleaños con un gran evento de artes marciales mixtas en la Casa Blanca, mantenía viva la esperanza de sellar el acuerdo con Irán en un día tan señalado.
De hecho, así lo trasladó en las horas previas el mismo, convencido de que ocurriría. Sin embargo, los negociadores de la República Islámica congelaron las expectativas del mandatario yankee, trasladando asimismo su profundo escepticismo por los flecos técnicos que queden por cerrar. Recelo que se ha incrementado tras la ofensiva israelí sobre la capital del Líbano, dado que la seguridad de Dahiya, bastión de Hezbolá, es condición sine qua non de Teherán para sentarse a negociar.
La amenaza de Irán
Teherán ha insistido durante todo el proceso en que cualquier firma con Estados Unidos pasa, necesariamente, por el fin inmediato de los ataques de Netanyahu sobre el Líbano. Dahiya, además, no es un enclave cualquiera para la República Islámica. La zona bombardeada no solo es un área urbana densamente poblada, sino también uno de los centros estratégicos de Hezbolá, su gran aliado político y militar en territorio libanés.
De ahí la dureza de la reacción iraní. el presidente del Parlamento iraní, Mohamed Baquer ha insistido en que no puede haber negociación posible con Washington mientras Israel continúa vulnerando la tregua en Líbano y mantiene sus ataques contra Hezbolá con Estados Unidos mirando hacia otro lado o, directamente, permitiendo la ofensiva israelí. “Al dar luz verde al régimen, es imposible que puedan obtener concesiones. El juego del poli bueno y el poli malo está pasado de moda. Si no tienen voluntad ni capacidad de cumplir con sus compromisos, no es posible hablar de continuar por este camino”, avisaba el negociador iraní.
La mención al “poli bueno” señala de lleno la sospecha de Teherán de que la Casa Blanca y Tel Aviv actúan de forma coordinada: Israel ejerciendo la presión militar sobre el terreno y la Administración Trump reservándose el papel de interlocutor diplomático.
El ataque se produce en una jornada que debía ser clave para la diplomacia regional. Trump había anunciado que este domingo se firmaría el esperado memorándum de entendimiento con Irán, un documento destinado a reabrir de inmediato el estrecho de Ormuz y activar un periodo de 60 días de negociaciones en profundidad sobre el programa nuclear iraní y otros puntos de fricción.
Ese pacto preliminar debía apoyarse en un cese de hostilidades consolidado, especialmente en Líbano. El bombardeo sobre Dahiya rompe ese marco y refuerza la posición de los sectores iraníes que recelan de cualquier entendimiento con Washington.
La negociación queda así atrapada de nuevo entre el anuncio político de Trump, el pulso militar de Israel y las líneas rojas de Irán. Cada avance diplomático parece quedar condicionado por el siguiente movimiento sobre el terreno. La pregunta ahora es si Washington podrá salvar el memorándum o si el ataque israelí en Beirut terminará enterrando la firma antes incluso de que llegue a producirse. Teherán ya ha enviado su advertencia: sin garantías reales sobre Líbano, no habrá acuerdo que sostener.
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