El horizonte de paz para la Franja de Gaza debe pasar por el visto bueno de la Junta de Paz creada por Donald Trump, un órgano que velará por la reconstrucción del territorio palestino arrasado por la violenta ofensiva de Israel que este viernes arrancará con una reunión inaugural que asentará las bases del proyecto. No obstante, este jueves ha servido como una carta de presentación en la que el presidente de Estados Unidos ha avanzado 10.000 millones de dólares para la causa, aunque en su discurso la cuestión principal no se ha centrado en el pueblo palestino.

Washington ha servido como punto de encuentro de esta presentación, que busca materializar el acuerdo de paz de 20 puntos para Gaza que, pese a haber entrado en vigor el pasado mes de octubre con el alto el fuego, desde entonces, 600 palestinos más han sido asesinados por las fuerzas israelíes de Benjamín Netanyahu.

Trump ha entonado un discurso propio de su modelo, en el que ha sacado pecho de su gestión a nivel geopolítico: “Ahora tenemos paz en Oriente Medio. Destruimos por completo el potencial nuclear (de Irán) y, de repente, tuvimos paz en Oriente Medio, porque ya no había una nube negra. (…) Quizá lleguemos a un acuerdo, lo vamos a descubrir en los próximos 10 días”, ha señalado.

Al tiempo, el inquilino de la Casa Blanca ha reiterado que, cuando asumió el cargo presidencial, “la guerra en Gaza estaba en pleno apogeo, con miles de personas muertas y sin un final a la vista. Hoy, gracias a la diplomacia implacable y al compromiso de muchas de las grandes personas que se encuentran en esta sala, 59 países que han firmado el acuerdo”, ha celebrado.

Durante su discurso, ha garantizado la aportación de 10.000 millones de dólares para la reconstrucción de Gaza a través del fondo de la Junta de paz, a lo que cabe sumar otros 7.000 millones de dólares de otros países miembros.

Contribución internacional y postura europea

Trump ha apuntado que países como Indonesia, Marruecos, Albania, Kosovo y Kazajistán contribuirán con sus tropas para la estabilización de Gaza tras la ofensiva israelí, mientras que Jordania y Egipto proporcionarán “entrenamiento de tropas y apoyo a la fuerza policial palestina”.

En los mismos términos, Trump ha anunciado contribuciones económicas de Kazajistán, Azerbaiyán, Emiratos Árabes Unidos, Marruecos, Bahrein, Qatar, Arabia Saudí, Uzbekistán y Kuwait; todos ellos miembros fundadores de la Junta de Paz, con más de 7.000 millones de dólares.

Con ello, ha venido reivindicando que “nunca ha habido algo parecido en términos de poder y de prestigio” desde su Administración y en clave internacional, ensalzando así la figura del organismo de paz creado por él mismo: “Estos son los mayores líderes mundiales”, ha señalado reivindicado el apoyo de dirigentes de Oriente Próximo que son “respetados” y han sido “muy generosos con los fondos”.

Una visión que ha secundado su secretario de Estado, Marco Rubio, quien ha advertido que el plan B para Gaza sería “volver a la guerra” y “nadie quiere eso”: “El plan A, el único camino a seguir, es reconstruir Gaza de manera que se logre una paz duradera y sostenible, en la que todos puedan convivir pacíficamente y no tengan que volver a preocuparse por el conflicto, la guerra, el sufrimiento humano y la destrucción”, ha ahondado.

Con respecto a la presencia de la Comunidad Internacional, Trump, por un lado, ha restado peso a la ausencia de grandes potencias como China o Rusia en la discusión, confiando en que, tarde o temprano, “van a participar”. Mientras, en lo que concierne al peso europeo en la Junta de Paz, se han desplazado representantes de Alemania, Italia, Países Bajos, Polonia, Rumanía, Eslovaquia, Croacia, República Checa, Grecia, Finlandia, Chipre, además de la Unión Europea y Reino Unido.

“Estamos deseando que se conviertan en miembros de pleno derecho. Todos ellos quieren serlo y hemos tenido una gran respuesta por parte de Europa que es, como saben, mi lugar de origen, al igual que muchas personas que viven en Estados Unidos”, ha reiterado el inquilino de la Casa Blanca en la víspera de la sesión inaugural este viernes.

Netanyahu apunta a que Trump esperará al desarme de Hamás

Pese a este planteamiento como plato entrante, el primer ministro de Israel ha señalado este jueves que Washington esperará a aplicar la reconstrucción de Gaza en cuanto Hamás realice por completo su desarme, aunque el propio Trump da “por terminada la guerra”.

Netanyahu ha enviado a la Junta de Paz a su ministro de Exteriores, Gideon Saar, quien ha afirmado que Israel “tendrá una presencia permanente” en el enclave palestino a pesar de que el plan estadounidense requiere la retirada gradual de las tropas israelíes a medida que entra el contingente internacional en la zona.

“La presencia permanente del Ejército israelí en una zona de seguridad dentro de Gaza continuará para siempre”, ha subrayado Saar, si bien Trump insiste en que la “guerra ha terminado a pesar de que queden pequeños focos” de tensión.

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