Internacional

Trump pone a Cuba en el punto de mira militar pese a la indigestión de Irán y con su popularidad en mínimos históricos

El presidente amenaza con acercar buques de guerra norteamericanos, mientras Marco Rubio anima a los cubanos a cooperar con la CIA

El presidente de EEUU, Donald Trump, en una imagen de archivo. EP.
El presidente de EEUU, Donald Trump, en una imagen de archivo. EP.

A Estados Unidos se le ha atragantado la guerra en Irán. Una operación que en la Casa Blanca planteaban como una suerte de Venezuela 2.0 y que ya roza los ocho meses de duración, aunque eso no frena el afán imperialista de la Administración de Donald Trump. El presidente norteamericano ya ha puesto a Cuba en su punto de mira, amenazando a la isla caribeña con acercar buques militares a sus costas, toda vez concluya el conflicto en Oriente Próximo. Tras ello, enviará al secretario de Estado, Marco Rubio, para cerrar un acuerdo con La Habana. Unas palabras que coinciden con un momento de máximo desgaste político, cuyo índice de popularidad ha caído a mínimos históricos (31%) a las puertas de las elecciones de mitad de mandato previstas para el 3 de noviembre.

Trump describió el futuro escenario durante un mitin celebrado en Fort Myers (Florida). “Nos ocuparemos de Cuba a nuestro regreso de Irán”, aseguró ante una legión de fieles republicanos. A continuación, planteó que los barcos estadounidenses desplegados en Oriente Próximo naveguen hacia el Caribe y que uno de ellos se aproxime a la costa cubana como medida de coerción para así obligar al régimen cubano a sentarse a negociar. “Haremos que uno de ellos se detenga a unas 50 yardas de la costa. Levantarán las manos y luego enviaremos a Marco Rubio para cerrar el acuerdo”, afirmó, sin precisar qué condiciones pretende negociar con las autoridades isleñas.

El presidente de Estados Unidos elogió a su secretario de Estado, atribuyéndole la capacidad para resolver la situación. No anunció, sin embargo, ninguna operación militar concreta ni confirmó la existencia de una orden para desplazar sus buques hacia Cuba. Sus declaraciones, por otro lado, contrastan con la lenta digestión del conflicto armado en Irán, que continúa lejos de encontrar una solución duradera que mitigue el impacto de sus consecuencias económicas y militares.

El desgaste de la Administración se refleja en las encuestas. Un sondeo elaborado por Reuters/Ipsos publicado el 19 de octubre situó la aprobación del presidente en el 31%, el mínimo registrado por dicha serie durante sus seis años en la Casa Blanca. La cifra añade presión política a un Trump que tiene a escasas semanas la cita de las midterm, aunque no permite establecer una relación directa entre su situación demoscópica y las amenazas dirigidas a La Habana.

Rubio llama a la traición

Las palabras del presidente de Estados Unidos coincidieron con un mensaje de su mano derecha, el secretario de Estado, Marco Rubio, quien animó a los cubanos que desean un cambio político en su país a establecer contactos con los servicios de inteligencia yankees. "A quienes buscan generar un cambio positivo en Cuba, ahora es el momento", escribió en sus redes sociales. El jefe de la diplomacia norteamericana apeló al descontento con las promesas incumplidas, la corrupción y los privilegios de una minoría para pedir a los ciudadanos que aprovechen la situación.

Rubio les instó a buscar una “colaboración discreta con la CIA”, aunque no explicó qué tipo de cooperación proponía ni si sus palabras responden a una iniciativa concreta de los servicios de la inteligencia norteamericana. El secretario de Estado ha sido un ferviente defensor de un cambio de régimen en Cuba y desempeña un papel central en la política de opresión estadounidense hacia la isla. Su llamamiento llega en un contexto de máximo hostigamiento económico de Washington, agravada este curso por las restricciones al suministro de petróleo que ha sumido al país en una grave crisis energética y económica a la que se le añade el embargo estadounidense vigente desde hace más de seis décadas.

Cuba responde a Trump

La reacción de La Habana llegó a través del ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, que rechazó las amenazas estadounidenses y advirtió contra cualquier intento de intervenir en el país. "Rechazamos toda amenaza sobre ambiciones de EEUU hacia Cuba. En nuestras costas hay bellas playas, pero también diente de perro, inhóspito para quienes llegan con fines hostiles y ansias de dominación", escribió el canciller en X.

La expresión "diente de perro" alude a las formaciones rocosas afiladas presentes en algunas zonas costeras cubanas. Rodríguez recurrió a esa imagen para advertir de las dificultades que encontrarían quienes llegaran a la isla con intenciones hostiles. "Cuba no es una amenaza. El bloqueo sí", añadió el ministro, que volvió a situar las restricciones estadounidenses en el centro de las críticas de su Gobierno. La respuesta cubana llega después de que Trump describiera la posibilidad de acercar barcos de guerra a sus costas. Por ahora no existe un anuncio oficial de despliegue naval hacia Cuba, ni se conocen los términos del acuerdo al que aludió el presidente estadounidense.

La orden de detención contra Raúl Castro

Las declaraciones se producen pocos días después de que las autoridades judiciales del estado de Florida anunciaran una orden de detención contra el expresidente cubano Raúl Castro, acusado de conspiración para cometer asesinato en primer grado por su presunta responsabilidad en el derribo de dos avionetas civiles en 1996.

La orden fue anunciada el pasado lunes por el fiscal general de Florida, James Uthmeier, tras una investigación sobre el ataque contra dos aeronaves de la organización de exiliados Hermanos al Rescate. El 24 de febrero de aquel año, cazas cubanos derribaron los aparatos sobre aguas internacionales, causando la muerte de cuatro personas: tres ciudadanos estadounidenses y un residente en Estados Unidos.

Las autoridades de Florida sostienen que Castro, entonces ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y vicepresidente cubano, formaba parte de la cadena de mando que autorizó la operación. La investigación, reabierta el año pasado, le atribuye responsabilidad en la planificación del ataque.

La orden de detención responde a una acusación judicial, no a una condena. El procedimiento estatal se suma a actuaciones federales anteriores relacionadas con los mismos hechos. El Gobierno cubano ha rechazado las imputaciones, que considera políticamente motivadas y carentes de fundamento jurídico. El alcance práctico de la medida sigue siendo incierto mientras Castro permanezca fuera de la jurisdicción estadounidense. Su anuncio coincide con el endurecimiento de las declaraciones de Washington hacia La Habana, aunque no consta una relación operativa entre ambos acontecimientos.

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