Lo que Donald Trump pretendía que fuera una operación para acabar con la República Islámica de Irán en unas semanas, se ha terminado convirtiendo en una pesadilla que amenaza con sentenciarle en Estados Unidos. A apenas tres meses de las elecciones de medio mandato, el país aún está metido en plena guerra en Oriente Próximo, con un ‘alto el fuego’ recién roto, y con un régimen persa que, de momento, resiste las embestidas que ordena el presidente norteamericano. 

De ahí se entienden los intentos de Trump por aparentar que el conflicto está cerca de terminar, de los que llega un nuevo ejemplo este lunes; pero también la manera en la que la Administración del magnate está jugando con las cifras de soldados estadounidenses muertos en esta guerra. El objetivo es tratar de seguir esquivando el control del Congreso, al que ya hace tiempo que debía haber sometido su decisión de meter al país en un nuevo conflicto. 

Una de las formas de apaciguar el cuestionamiento de la guerra es evitar que el número de víctimas supere cierto umbral simbólico. En total, los soldados estadounidenses muertos por ataques iraníes desde el inicio del conflicto, en febrero, suman 18, cuatro de ellos en las últimas semanas. 

Sin embargo, la inteligencia norteamericana ha decidido que la cifra no debe aumentar más allá de 14, que es el número de víctimas mortales que consideran ellos oficialmente. Para ello, el Departamento de Defensa –rebautizado por Trump como ‘de Guerra’- ha categorizado a estos últimos cuatro soldados como muertos en otras operaciones distintas a Furia Épica. 

Trump juega con las cifras y el calendario

The New York Times contó hace días que la cifra oficial seguía en 14, a lo que el Pentágono respondió que se trataba de una “interrupción temporal de los datos”. Sin embargo, dos de esos cuatro soldados aparecen dentro de una nueva categoría denominada “Operaciones en ultramar”, creada para registrar las bajas posteriores a la ruptura del ‘alto el fuego’, “a partir del 7 de julio de 2026”. Los otros dos, muertos en Jordania por fuego persa, aparecen categorizados como víctimas de una operación de para derrotar al ISIS, que Estados Unidos llevó a cabo en Irak y Siria a partir de 2014

De esta manera, Trump evita que la cifra se dispare, justo cuando ha superado la de los soldados estadounidenses que murieron en la retirada de tropas de Afganistán en 2021. El republicano reprochó a su predecesor, Joe Biden, los 13 militares fallecidos entonces, y ahora son 14 -según la cifra oficial, 18 siguiendo el recuento- los muertos en la guerra que inició él. Esta no es más que una cifra simbólica, pero el juego de Trump tiene otro objetivo más práctico. 

Creando una categoría aparte para los muertos a partir del 7 de julio, la Administración quiere aparentar que, desde ese día, el conflicto entró en una segunda etapa completamente diferente a la anterior. El objetivo es hacer creer que el contador quedó entonces a cero para evitar que se cumplan los plazos que fija la ley de Poderes de Guerra. Ya insistió en esto el secretario de Defensa, Pete Hegseth, que dijo que el contador se paró durante un ‘alto el fuego’ que nunca llegó a ser efectivo. 

Desde que el Ejecutivo norteamericano envía a las tropas sin consultar antes al Congreso, tiene 60 días para llevar la cuestión ante el poder legislativo. Si se cumplen y no hay autorización, debe retirar a los soldados. Hace ya mucho que se cumplió ese plazo, y Trump sigue sin consultar al Capitolio ante la posibilidad de que la mayoría republicana no esté entera de acuerdo con su ansia belicista. 

Trump vuelve a asegurar que existe un principio de acuerdo

Al juego con las cifras de Trump se suma un nuevo bandazo en su estrategia comunicativa, que reitera que la Operación Furia Épica, que pretendía acabar con el régimen persa en apenas unas semanas, se ha convertido en su mayor dolor de cabeza. Desde que se dio por extinguido el ‘alto el fuego’, hace semanas, el republicano no ha dejado de combinar sonadas amenazas de respuesta a ataques iraníes con anuncios de una paz inminente en Ormuz, que a la postre solo han resultado en intentos por apaciguar los mercados ante las consecuencias del conflicto en todo el mundo. 

Ahora, Trump asegura que las conversaciones con Irán se van a reanudar este mismo lunes; y que los líderes chiíes, pero también los de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Qatar, le habían pedido “cancelar” una oleada de ataques sobre la República Islámica ante la posibilidad de un acuerdo. “Estábamos preparados, pero los aliados pidieron que se cancelara. La razón por la que lo pidieron es porque creen que se puede alcanzar un acuerdo sobre el estrecho de Ormuz”, ha dicho a los periodistas en el Air Force One en la madrugada del domingo al lunes. 

Antes, el sábado, el mandatario había escrito en su red social: “Estados Unidos está armado y listo para actuar contra la República Islámica de Irán, con niveles de poder, fuerza y capacidad militar de terror no vistos desde la II Guerra Mundial. A pesar de ello, Irán y otros países de Oriente Próximo nos han pedido que pospongamos cualquier ataque, dado que hemos alcanzado los términos generales de un acuerdo”.

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