El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha aludido a la posibilidad de que su país "tome el control" de Cuba en un futuro cercano, sugiriendo incluso una hipotética intervención militar tras la conclusión de una operación en Irán, y ha enviado el portaaviones USS Abraham Lincoln a las costas cubanas como medida de coerción, además de endurecer las sanciones ya existentes.
Así se pronunciaba el dirigente republicano en un acto público, en el que mencionaba a un asistente originario de la isla caribeña y afirmaba: "Y él es originario de un lugar llamado Cuba, que tomaremos casi de inmediato". "Acabaremos con una primero, me gusta terminar el trabajo", agregaba en referencia al conflicto con Irán. "De regreso de Irán, haremos que uno de nuestros grandes, tal vez el portaaviones USS Abraham Lincoln, el más grande del mundo, se acerque, se detenga a unos 100 metros de la costa y nos digan: 'Muchas gracias, nos rendimos'", elucubraba en la jornada del viernes con una amenaza que se ha terminado materializando en la mañana del sábado.
La presencia del portaaviones en las costas llega tras la emisión, el propio viernes, de una orden ejecutiva destinada a reforzar las sanciones de Estados Unidos contra el Gobierno de Cuba, así como contra personas, entidades y redes financieras vinculadas al régimen o que mantengan relaciones con actores ya sancionados. Washington ha justificado la decisión alegando que el Gobierno cubano representa una amenaza para la seguridad nacional estadounidense por sus vínculos con países y organizaciones consideradas hostiles, así como por su papel en la represión interna y la inestabilidad regional. Además, ha acusado a La Habana de albergar actividades de inteligencia extranjera y de mantener relaciones con actores como Irán o el partido-milicia chií libanés Hezbolá.
Por su parte, el Gobierno de Cuba ha rechazado las nuevas sanciones y las ha calificado de medidas "coercitivas" e "ilegales". A este respecto, el ministro de Exteriores cubano, Bruno Rodríguez, ha asegurado que estas acciones no tendrán efecto disuasorio sobre el país. "No van a amedrentarnos", ha sentenciado en respuesta a la nueva ofensiva de Washington.
Nuevas sanciones y presiones sobre el gobierno cubano
La Casa Blanca apunta, con estas medidas, directamente hacia personas o entidades que apoyen el aparato de seguridad, o "sean cómplices de corrupción" y de "violaciones graves de los Derechos Humanos", sin precisar quiénes son objeto de dichas sanciones y dejando la puerta abierta a su aplicación por libre arbitrio. Se trata, así, de un nuevo ataque del presidente Trump hacia las autoridades de la isla, a la que ha estado sometiendo en los últimos meses a una asfixia económica y energética en la misma senda que los gobiernos de sus predecesores durante los últimos 60 años, con el fin declarado de poner en jaque al Gobierno, animado por el éxito de la operación contra el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, detenido a principios de año en Caracas y ahora preso a la espera de juicio por narcotráfico.
Trump no ha escondido su deseo de que Cuba sea la siguiente en caer, declarando que sería todo un "honor" para él ser el presidente de Estados Unidos que lo consiga. "Después de 50 años, eso sería la guinda del pastel", llegó a decir. La Casa Blanca justifica estas nuevas represalias por la "nefasta influencia" que la pequeña isla tiene para la seguridad nacional de Estados Unidos, por ejemplo, según ha argumentado, dando cobijo a operaciones de Inteligencia de países extranjeros enemigos de Washington, así como por sus estrechos lazos con "patrocinadores del terrorismo", entre ellos el Gobierno de Irán, o el grupo libanés chií Hezbolá. "El régimen persigue y tortura a opositores políticos, niega a sus ciudadanos el derecho a la libertad de expresión y difunde activamente la ideología comunista por toda la región, al tiempo que reprime a su población", ha justificado el republicano.
Estados Unidos impuso a principios de año nuevas sanciones a Cuba y amenazó con aranceles a los países que enviaran combustible a la isla, provocando que México, por ejemplo, cortara el suministro, después del desabastecimiento provocado por el bloqueo del petróleo venezolano, que gestiona ya Washington desde la quita del expresidente Maduro.
Rechazo categórico de las acciones
Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, ha rechazado estas nuevas medidas coercitivas, que relaciona con una respuesta de Estados Unidos a las concentraciones en la isla con motivo del día del Trabajo. "Repudiable pero curioso y ridículo. El Gobierno de Estados Unidos se alarma y responde con nuevas medidas coercitivas unilaterales ilegales y abusivas contra Cuba, al desfile de más de medio millón de cubanos en La Habana por el 1 De Mayo", ha escrito el jefe de la diplomacia cubana en sus redes sociales. Rodríguez ha publicado imágenes y vídeos de estas movilizaciones, que han estado encabezadas por el que fuera líder del Gobierno de Cuba entre 2011 y 2021, Raúl Castro, y el actual presidente, Miguel Díaz-Canel.
"La patria, la revolución y el socialismo se defienden con las ideas y con las armas. No van a amedrentarnos", ha enfatizado el ministro de Exteriores, destacando también que el 81% de la población de la isla firmó la carta de denuncia contra el bloqueo, el cerco energético y las amenazas militares de Estados Unidos. En la misma línea se ha pronunciado más tarde el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, quien ha afeado al "arrogante" Ejecutivo estadounidense su "brutal bloqueo genocida" contra la isla.
"Nadie honesto puede aceptar la excusa de que Cuba sea una amenaza para ese país", ha agregado el mandatario, que considera las nuevas medidas coercitivas de Washington como una "evidencia de su pobreza moral y del desprecio a la sensibilidad y el sentido común de los estadounidenses y de toda la comunidad internacional".