Donald Trump aprovecha la crisis provocada por el actual cierre de Gobierno parcial en Estados Unidos y ordena que sean los agentes del ICE (Control de Inmigración y Aduanas), su policía migratoria, los que garanticen la seguridad en los aeropuertos del país a partir de este lunes. El presidente busca así aliviar la falta de personal en el TSA (Administración de Seguridad en el Transporte), y de paso extender la actividad del cuerpo responsable de las redadas contra personas migrantes. En enero, estos agentes asesinaron a dos personas y llegaron a detener a niños en las protestas en Minnesota y otros estados.
Fue el propio Trump el que confirmó la noticia en su red social, TruthSocial. El cierre del Gobierno que vive el país ante el bloqueo de los presupuestos mantiene desde febrero a miles de trabajadores estatales sin cobrar su salario. El republicano culpa de esto a los demócratas, quienes -dice- "han dañado a mucha gente con sus maneras viciosas y descuidadas". Trump anuncia con buenas palabras una decisión que para cualquier líder sería una desgracia: "Si los demócratas no permiten una seguridad justa y apropiada en nuestros aeropuertos", dice, "el ICE hará el trabajo mucho mejor de lo que se ha hecho nunca".
El director del ICE, el llamado zar fronterizo de Trump, Tom Homan, es quien dirigirá ahora la operación en los aeropuertos. En declaraciones a la CNN este domingo, Homan confirmó que los agentes dirigirán los controles de seguridad de pasajeros en varios aeropuertos del país. Una decisión con la que se cubre la inactividad de la TSA, que tiene a más del 9% de su plantilla de baja por el cierre de Gobierno, y de la que más de 350 empleados han dimitido desde que este empezara.
Los viajeros estadounidenses llevan desde el inicio del cierre en febrero sufriendo las consecuencias. El bloqueo a la financiación del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) ha provocado la suspensión de sueldo de miles de trabajadores, causando horas de colas y retrasos en los aeropuertos de todo el país. Una situación que se agravó este sábado, cuando casi un tercio de los trabajadores se puso en huelga, momento en el que Trump anunció que sería el ICE el que acudiría a "ayudar". Según la CNN, se espera que a primera hora de este lunes se empiecen a desplegar los agentes, empezando por el aeropuerto Internacional Hartsfield-Jackson de Atlanta.
El cierre de Gobierno encumbra a la policía migratoria de Trump
La situación está lejos de mejorar, ya que no hay señas de que los congresistas vayan a llegar a un acuerdo de financiación para el DHS, por lo que llegarán a las vacaciones de pascua con miles de empleos suspensos. La situación se agrava porque, para llegar a un acuerdo, Trump exige ahora a los demócratas que apoyen el 'SAVE America Act', un proyecto de ley de reforma electoral, que por el momento parece que va a decaer en el Senado.
Según la BBC, desde febrero los pasajeros denuncian hasta cuatro horas de retraso en los controles de pasajeros en los aeropuertos más importantes del país -Atlanta, Houston, Nueva York, Denver, Nueva Orleans y la zona del sur de Florida- por la falta de personal de la TSA. Ocurre que miles de empleados, ante la suspensión de sueldos, decidieron no ir a trabajar, por lo que sus puestos han quedado vacíos. Ahora, según Tom Homan, serán los agentes del ICE los que acudan a ayudarles con tareas de seguridad para que ellos puedan "dedicarse al control y reducir esas filas", como explicó en la citada entrevista.
De esta manera, y ante la oposición de los demócratas y gran parte de la sociedad norteamericana, Trump extiende la actuación de su policía migratoria. En los últimos meses se han producido redadas masivas contra migrantes en varias ciudades estadounidenses, como Los Angeles, Mineápolis o Atlanta; en las que los agentes detenían a personas arbitrariamente por su color de piel o por hablar idiomas como el español, y actuaban con la cara cubierta y sin identificarse.
Según el Consejo Americano de Migración, solo en enero de este año seis personas murieron en los centros de detención del ICE en Texas, Pensilvania, Georgia y California. En las protestas contra su brutalidad en Mineápolis, los agentes de este cuerpo asesinaron a tiros a dos ciudadanos, Renee Good y Alex Pretti, y detuvieron a cientos de personas, entre ellos varios niños.