Con el escenario de tensiones situado en el Estrecho de Ormuz y las negociaciones estancadas, la guerra en Irán durará, al menos dos semanas “o quizás tres” más. En estos términos se ha pronunciado el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, este martes sobre la evolución del conflicto en Oriente Próximo, al tiempo que ha descartado que la cuestión del tiempo sea “crucial” para sus intereses.
“De una forma u otra, ganamos”, se ha congratulado. En este sentido, el inquilino de la Casa Blanca ha planteado dos opciones en el escenario actual: “O cerramos el trato correcto o ganamos con mucha facilidad. Desde el punto de vista militar, ya hemos ganado”, ha celebrado, según las declaraciones vertidas en una entrevista concedida a ABC News.
Pese a que desde los primeros momentos del conflicto fue el propio Trump el que señaló que sólo se extendería unas semanas, lo cierto es que se ha venido extendiendo más de dos meses, desde el pasado 28 de febrero, cuando aconteció el primer ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán. “El tiempo no es un factor crucial para nosotros”, ha reiterado.
La ‘Operación Libertad’ sobre el Estrecho de Ormuz
En lo que concierne a los últimos acontecimientos que se han sucedido en el enclave estratégico de la guerra situado en el Golfo Pérsico, donde este lunes se dio un cruce de acusaciones entre las partes por la circulación de buques, Trump ha afirmado ahora que cuenta con el control del estrecho después de entrar en vigor la ‘Operación Libertad’, la que anunció el pasado fin de semana como una iniciativa “humanitaria” y con la que pretende facilitar el tráfico marítimo a aquellas embarcaciones varadas en este punto desde hace semanas.
Con respecto a las reservas de uranio de Irán, principal argumento que han esgrimido Estados Unidos e Israel para poner en marcha esta nueva ofensiva, Trump ha minimizado su alcance como consecuencia de los bombardeos lanzados en junio. “Probablemente no se pueden usar”, ha dicho el jefe del Despacho Oval, aunque ha apuntado que le gustaría hacerse con ellas para evitar que las autoridades iraníes “caigan en la tentación” de insistir con sus aspiraciones nucleares.
Bajo el mismo telón de fondo, en rueda de prensa este martes, el secretario de Defensa estadounidense, Peter Hegseth, ha precisado que la ‘Operación Libertad’ se concentra expresamente en Ormuz, por lo que es una misión independiente de la ‘Operación Furia Épica’, por la que Trump bautizó su incursión militar sobre Teherán.
En este sentido, esta misión secundaria tiene carácter temporal, bajo la advertencia a la Comunidad Internacional de que deberá hacerse cargo de las operaciones para mantener el flujo del comercio en este camino estratégico mundial, por el que circula una quinta parte del petróleo en crudo de todo el Planeta. “Estamos estabilizando la situación para que el comercio pueda fluir de nuevo; no obstante, esperamos que el mundo asuma su responsabilidad en el momento oportuno”, ha apuntado el jefe del Pentágono.
Ha precisado en estos términos que Estados Unidos no busca “un enfrentamiento” con esta operación, pero sí que ha advertido que no permitirán que Irán “impida el acceso de países inocentes –y de sus mercancías- a una vía navegable internacional”, situando a Teherán, en este contexto, como “el agresor evidente”, acusando al país persa de “hostigar a embarcaciones civiles, amenazas indiscriminadamente a marinos de todas las naciones y utilizar como arma un punto de estrangulamiento crítico en beneficio financiero propio”.
Por su parte, el jefe del Estado Mayor, el general Dan Caine, ha precisado en la misma rueda de prensa desde Washington que, actualmente, se encuentran atrapados en las inmediaciones del Estrecho de Ormuz “más de 22.500 marineros y más de 1.550 buques comerciales (…) sin poder transitar”.