El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y su homólogo estadounidense, Donald Trump, se reencontrarán en la capital turca, Ankara, para una cumbre anual de la OTAN en la que ambos dirigentes compartirán espacio tras un año de confrontaciones a colación de asuntos como el gasto en defensa pactado en la Alianza o la respuesta española a las políticas imperialistas estadounidenses.
La cumbre de la alianza, que reunirá este martes y miércoles 7 y 8 de julio a los jefes de Estado y de Gobierno de los 32 países que forman parte de la OTAN, tendrá como punto central el estudio del compromiso adquirido el pasado verano en La Haya, donde los socios acordaron una hoja de ruta con la idea de que en 2035 todos destinen el 5% de sus respectivos PIB a la defensa. El encuentro, además, tendrá lugar en un momento en el que el presidente de Estados Unidos está siendo muy crítico con los aliados europeos por considerar que tienen un bajo gasto militar y porque algunos líderes se han atrevido a rebatirle en sus posiciones belicistas, por lo que se espera que Trump se valga de la cumbre para someter a sus socios a un examen de cuánto han aumentado su inversión en defensa en comparación con el año pasado y para lanzar alguna que otra crítica en relación con lo expuesto.
"En la cumbre del año pasado conseguimos el compromiso de defensa de La Haya. Ahora estamos llevando a cabo el primer boletín de calificaciones sobre ese 5% para ver dónde están nuestros aliados", auguraba el embajador de Estados Unidos ante la OTAN, Matt Whitaker, en declaraciones a la prensa en vísperas de la cumbre. Cabe recordar que el compromiso alcanzado por los aliados en la cumbre de La Haya establece que los países deberán destinar el 5% de PIB a defensa antes de 2035, un objetivo que se desglosa en un 3,5% de gasto militar puro y un 1,5% en inversiones relacionadas con la seguridad. Dicho esto, Whitaker sostuvo que la cita se centrará "en medir ese progreso", pero también en la necesidad de repartir mejor la carga de la defensa convencional de la Alianza Atlántica en Europa, dados los planes de Washington de reajustar sus capacidades en el Viejo Continente y la necesidad de los aliados europeos de suplir cualquier tipo de vacío.
Un año de críticas y amenazas a España
La distancia entre Trump y los principales aliados europeos de Estados Unidos ha crecido mucho este año. El Ejecutivo de Pedro Sánchez se opuso, en primera instancia, a aceptar el compromiso del 5%, alegando que pondría en peligro los avances sociales que forman parte de la agenda del Gobierno, lo que hizo arquear la ceja al inquilino de la Casa Blanca y criticar de España que "no quisieran pagar lo acordado".
A su vez, en una comparecencia junto al secretario general de la OTAN, Mark Rutte, el presidente estadounidense expresó su malestar por la falta de respaldo en la guerra de Irán, cargando contra España e Italia por haberse negado a dejarle utilizar las bases estadounidenses en los respectivos suelos de los países mediterráneos para fletar tropas hacia Oriente Medio. Al hilo, Trump dijo que nuestro país era "un auténtico desastre" que le "había decepcionado mucho".
Aunque insistió en que Estados Unidos no necesitó ayuda para desarrollar la operación, reprochó a varios gobiernos europeos que ni siquiera mostraran públicamente su disposición a colaborar. "Nos decepcionaron", aseguró Trump. “No necesitábamos ayuda alguna, los arrasamos literalmente en la primera semana. Pero habría estado bien que nos hubieran dicho: ‘Nos gustaría ayudar’", señalaba Trump, perdonando la vida de sus propios aliados. El presidente estadounidense citó, en primera instancia, a Italia, Reino Unido, Alemania y Francia entre los países que, a su juicio, no estuvieron a la altura de las circunstancias, y reservó algunas de sus palabras más duras para España.
"España es un auténtico desastre. España es terrible, incluso desde vuestro punto de vista. No quieren pagar nada, creen que pueden ir a la suya", afirmó ante los medios, mientras el secretario general de la Alianza, ya acostumbrado a plegarse a los designios del mandatario estadounidense, permanecía en silencio y evitaba responder a las descalificaciones dirigidas contra uno de los miembros de la organización que dirige.
"Da pena verlos"
El presidente de Estados Unidos también quiso atacar, meses atrás, a España en materia económica. Tras numerosas amenazas para endurecer la política arancelaria ante los conatos de desacato atlántico, el tycoon corrió a su propia red para afirmar que "da pena ver" a España por unas supuestas "desastrosas cifras económicas".
Volviendo al problema del 5% de gasto en Defensa, el presidente estadounidense insistió durante meses que Madrid no aportaba lo suficiente a la OTAN y llegó incluso a señalarlo como el principal obstáculo para elevar el gasto militar. Esta semana este asunto se someterá a un examen profundo, y ambos líderes, en las antípodas ideológicas y muy lejos de caerse simpáticos, tendrán que reencontrarse en este compromiso común.
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