El 10 de octubre de 2025 entraba en vigor el supuesto alto al fuego en la Franja de Gaza después de que Trump se autoimpusiera como el pacificador del conflicto. Hasta ese momento, más de 70.000 palestinos habían sido asesinados en la Franja desde el 7 de octubre de 2023. Y hablamos de supuesto porque, tal y como muestran las escasas informaciones que llegan a día de hoy, los bombardeos, disparos o drones nunca han cesado. Sin embargo, un nuevo punto de inflexión llegó a Palestina el pasado 28 de febrero de 2026, cuando Estados Unidos e Israel decidieron iniciar una nueva ofensiva sobre Irán, cuya onda expansiva ha llegado hasta Líbano, donde Netanyahu está llevando a cabo, sin siquiera taparse, una nueva etapa de su plan expansionista, ese con el que crear la "Gran Israel".

ElPlural.com ha podido hablar con la Directora Ejecutiva de UNRWA, Raquel Martí, quien ha denunciado que "Israel está aprovechando los ataques a Irán y Líbano para aumentar los ataques en Gaza e imposibilitar la entrada de ayuda humanitaria". Mientras que del "plan de paz no se ha vuelto a saber nada", Martí la UNRWA denuncia el "hacinamiento" que viven los gazatíes. De las 2.200.000 personas que vivían en 365km², en la actualidad, hay entre 16.000 y 18.000 personas por km², concentrados en el 40% del territorio que los hebreos no han invadido. 

Pregunta: Desde la UNRWA habéis denunciado que, en las últimas horas, las autoridades israelíes han ampliado la militarizada “Línea Naranja” en Gaza, dejando dentro de las áreas restringidas instalaciones adicionales de la UNRWA, incluidos refugios que albergan a personas desplazadas. ¿Puedes explicarnos las diferencias entre las denominadas "Líneas Naranjas" y las "Líneas Amarillas"?

Respuesta: El ejército israelí tiene ocupado más del 52% de la franja de Gaza con sus militares y expulsa a toda la población de esta zona. Su límite se denomina la "Línea Amarilla", que es una línea marcada en un plano y decide qué parte del territorio va a seguir ocupando de Gaza. Es más de la mitad de la Franja, en la que hay más de 120 instalaciones de UNRWA, como colegios, clínicas y, por supuesto, las casas de la población palestina.

Aunque la mayor parte de la demarcación está pintada en un mapa, sobre el terreno, Israel ha puesto algunos bloques pintados de amarillo para que la población sepa más o menos dónde está el límite, pero no es una línea continua en el territorio, con lo cual muchas veces los palestinos no saben exactamente por dónde pasa esa línea amarilla. Y ahí es donde se han producido el mayor número de muertes de personas porque o bien han intentado llegar a sus casas para ver si podían rescatar algo y les han disparado, o simplemente porque no saben dónde está esa demarcación. Hay hasta niños que se han acercado a la zona, o personas buscando leña para cocinar, y han sido igualmente asesinados.

Después de crear esta "Línea Amarilla", Israel demarca con otra línea, esta vez la denomina "Línea naranja", una zona que ellos llaman de amortiguación para que la gente no se acerque a la otra. En la práctica, lo que esto significa es que todavía hay un mayor terreno en el cual los palestinos no pueden estar y no se pueden acercar. Es decir, aumenta así el porcentaje territorial ocupado por el ejército israelí.

Pero además, tanto la línea amarilla como la línea naranja han estado siendo movidas todos estos meses, ampliando así el territorio ocupado por Israel. Muchas veces, población palestina que estaba durmiendo en tiendas de campaña, en refugios o en sus casas también derruidas, han encontrado a la mañana siguiente que habían quedado dentro de la "Línea Amarilla" porque sus bordes se habían movido y aparecían bloques de hormigón pintados de amarillo por la mañana. De hecho, hace tres o cuatro días, la "Línea Naranja" se movió y uno de los coles de UNRWA en los que hay población palestina refugiada quedó dentro de ella y tuvimos que evacuar a todas las personas que estaban dentro, perdiendo el acceso a un refugio en una situación en la que la mayor parte de la población está durmiendo en la calle en tiendas de campaña.

(P): ¿Y vuestra labor se está viendo también afectada por la militarización hebrea en el terreno?

(R): Donde están los militares es una zona en la que no puede entrar nadie. Lo que ha pasado es que si Gaza era una de las zonas de mayor densidad poblacional del mundo, que eran 2.200.000 personas en 365 km², y ahora hablamos de que Israel tiene ocupado la mitad del territorio. Por lo tanto, la población se encuentra hacinada en el 42% del territorio, lo que quiere decir que ahora mismo hay entre 16.000 y 18.000 personas por km². La densidad poblacional es brutal y eso significa es que hay un grado de hacinamiento enorme en Gaza.

La población vive hacinada en la franja costera, en dunas costeras. Las zonas fértiles agrícolas están donde Israel ha ocupado, con lo cual la población no tiene acceso a zonas de cultivo para poder empezar a revisar todo el sistema productivo en Gaza que ha sido destruido. Toda la situación medioambiental lo que está creando es la propagación rapidísima de enfermedades por este nivel de hacinamiento, por la falta de higiene personal y medioambiental.

Por otro lado, Israel no ha parado de atacar la franja de Gaza, tanto con drones como con aviones o con fuego de artillería, por lo que se pierde el acceso y la libertad de movimiento en ese 42% restante. De hecho, hace un par de semanas asesinaron a uno de nuestros maestros que simplemente regresaba a su casa con comida para sus hijos. Un dron le disparó y acabó con él, todavía seguimos sufriendo bajas del personal de UNRWA.

El mayor problema ahora está en que no entra ayuda humanitaria. Desde que ha empezado la ofensiva israelí contra Irán y Líbano la primera reacción de Israel fue cerrar los cruces fronterizos y no dejar pasar comida. La semana pasada, permitió la entrada de 140 camiones en una semana y cabe recordar que el acuerdo que estableció el plan de Trump era entrar 500 camiones diarios. Por ello, lo que se está produciendo en Gaza es que de nuevo no hay comida.

Además, la falta de ayuda humanitaria ha disparado de forma desmesurada los precios del mercado, con lo cual la poca comida que hay en los mercados es absolutamente inaccesible para población que no tiene recursos. Estamos de nueva una situación alarmante porque se está incrementando la inseguridad alimentaria y porque ya había unos niveles de desnutrición muy elevados en la zanja de Gaza. De hecho, la mayor parte de las mujeres lactantes y embarazadas están desnutridas. Los partos prematuros han aumentado entre un 60 y un 70% y las probabilidades de muerte infantil el primer día de vida se han incrementado en un 75%.

(P): Desde que Trump anunció el plan de paz en Gaza la cobertura informativa casi ha desaparecido. La atención de la ciudadanía y la Comunidad Internacional parece que se ha centrado por completo en Irán y Líbano. ¿Existe el riesgo de olvidar lo que ocurrió en Palestina?

(R): Del plan de paz no se ha vuelto a saber nada y no ha habido ningún movimiento. Israel no ha permitido entrar al gobierno tecnócrata que se iba a hacer cargo de la franja de Gaza, con lo cual la situación no ha cambiado en absoluto ni se ve ningún avance sobre la mesa, sino todo lo contrario. Lo que se ve es un deterioro cada vez mayor tanto en Gaza como en Cisjordania.

Una vez que se anuncia el alto el fuego, parece que la situación ya ha mejorado y que ya no es necesario informar de lo que está pasando. Sin embargo es todo lo contrario, ha sido un alto el fuego nominal que no ha tenido efecto en ningún momento y solo ha servido para desmovilizar a la ciudadanía y para dejar de ser un foco de atención mediática.

Israel está aprovechando los ataques a Irán y Líbano para aumentar los ataques en Gaza e imposibilitar la entrada de ayuda humanitaria. Ahora mismo no hay medicamentos y el riesgo de propagación de enfermedades transmisibles es muy alto.

Si hablamos de Cisjordania, se está incrementando la política de anexión de Cisjordania. En 2024, bombardearon tres campos de refugiados y desplazaron a casi 40.000 personas a las que no han dejado regresar todavía. Es el mayor desplazamiento de población en Cisjordania desde 1967.

Por otro lado, se ha aprobado esta ley de expropiación de tierras que se basa en que Israel pide a la población que enseñe los títulos de propiedad de la tierra o los hogares. Si no tienes un título de propiedad que lo avale, tus tierras son inmediatamente expropiadas. Esto es absolutamente contradictorio porque Israel, desde 1967, desde que ocupa Palestina, cierra los registros de la propiedad palestina. Es decir, desde 1967 no se ha podido registrar ninguna propiedad.

Si esto se une al aumento de las demoliciones de infraestructura palestina y al aumento de la creación de nuevas unidades de viviendas en asentamientos de colonos israelíes, el plan del Gobierno israelí está claro. Es aprovechar, tanto antes la situación de Gaza como ahora la situación con Irán y con Líbano, para acelerar sus planes de anexión de Cisjordania. Al mismo tiempo se ha disparado muchísimo la violencia tanto del ejército israelí como de los colonos israelíes contra la población. Hace dos días hemos visto cómo soldados israelíes asesinaban con un tiro en la cabeza a dos padres y a dos niños que iban en un coche. Todo esto está pasando a la sombra de lo que está pasando en Irán y con total y absoluta impunidad por parte del Gobierno israelí.

(P): Con la ofensiva que Israel lleva a cabo sobre Líbano desde hace semanas estamos asistiendo a una repetición de lo que ya vimos sobre Gaza: bombardeos, desplazamientos de la población civil y el posterior anuncio de que que no se les dejará volver, etc.

(R): Israel está repitiendo el modus operandi de Gaza claramente en Líbano. Además, evidentemente, Gaza ha sido un experimento para probar hasta dónde podían llegar cometiendo crímenes de guerra y violando el derecho internacional humanitario para ver cuál iba a ser la respuesta de la comunidad internacional, que ha sido prácticamente nula. 

Las órdenes de desplazamiento forzoso son ilegales de cara al derecho internacional humanitario y ya hay un millón de personas desplazadas. En Líbano hay 12 campamentos de refugiados de Palestina en Líbano y casi unas 240 mil personas refugiadas de Palestina y hace días se ordenó el desalojo de tres campos de refugiados palestinos. También estamos viendo cómo bombardean zonas residenciales, centros sanitarios, asesinados a trabajadores humanitarios o periodistas, etc. Con lo cual, por supuesto es una repetición de lo que ya vimos en Gaza.

(P):  Hablabas de esa inactividad de la comunidad internacional ante lo ocurrido en Gaza. ¿Crees que cuando Occidente se tapó los ojos con lo ocurrido en la Franja dio vía libre a lo que ha venido después en Irán o Líbano?

(R): Por supuesto, lo veníamos diciendo. Lo que estaba sucediendo en Gaza es que Israel estaba destruyendo el orden internacional basado en normas, estaba destruyendo todo lo que es el derecho internacional humanitario, convirtiéndolo en papel mojado. Advertíamos de que esto iba a ser muy peligroso para el resto del mundo, porque podrían llevar a cabo cualquier otra guerra en cualquier otra parte del mundo, se podrían producir las mismas violaciones de derecho internacional sin consecuencias. Y es lo que estamos viendo ahora en Líbano y en Irán.

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