La situación de los civiles en Gaza sigue deteriorándose y Naciones Unidas vuelve a poner el foco sobre las operaciones militares israelíes. La Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos (ACNUDH) ha advertido de que varios de los ataques recientes en la Franja, en los que han muerto decenas de palestinos, podrían constituir crímenes de guerra.
El organismo también ha expresado su preocupación por el aumento de los ataques contra miembros e instalaciones de la Policía gazatí, en un territorio donde la destrucción de infraestructuras y la crisis humanitaria han dejado cada vez más debilitados los mecanismos de protección de la población.
Al menos 22 muertos en una semana
Según la Oficina de Derechos Humanos de Naciones Unidas, al menos 22 palestinos murieron en operaciones militares israelíes entre el 13 y el 19 de agosto. Entre las víctimas había mujeres y menores. Solo durante los días 18 y 19 se contabilizaron al menos 17 fallecidos. Entre los casos documentados figura el de un niño de 13 años y su padre, muertos en un ataque contra una cafetería junto al mar. También murió una niña de la misma edad durante el bombardeo de una instalación policial en la ciudad de Gaza.
Para la ONU, estos episodios muestran que la reducción puntual del número de ataques no significa que la población civil haya dejado de estar expuesta. Los civiles, advierte el organismo, continúan afrontando un riesgo letal que sigue siendo persistente e impredecible.
Naciones Unidas recuerda que el Derecho Internacional Humanitario prohíbe atacar directamente a civiles y también los ataques indiscriminados o desproporcionados. Cuando se producen este tipo de acciones, pueden constituir crímenes de guerra y otras violaciones graves del derecho internacional.
La ONU alerta de un patrón contra la Policía
La preocupación de Naciones Unidas no se limita a los ataques contra la población civil. La Oficina de Derechos Humanos ha identificado lo que califica de patrón "alarmante" de ataques contra agentes e instalaciones de la Policía gazatí.
Entre enero y agosto de 2026, el organismo ha documentado al menos 18 ataques israelíes contra personal policial que habrían dejado 77 palestinos muertos. Entre ellos figuran 57 agentes, seis niños y cuatro mujeres. Uno de los episodios más recientes tuvo lugar el 19 de agosto, cuando la sede de la Policía Municipal de la ciudad de Gaza fue atacada. Naciones Unidas cifra en al menos nueve los fallecidos: ocho agentes y una niña de 13 años.
El ataque se produjo, según la ONU, en una zona densamente poblada en la que se habían instalado numerosos desplazados internos. El organismo recuerda que los miembros de la Policía tienen, en principio, consideración de civiles bajo el Derecho Internacional Humanitario y están protegidos frente a los ataques mientras no participen directamente en las hostilidades.
La destrucción de instalaciones policiales supone además un problema que va más allá de las propias víctimas. Naciones Unidas advierte de que estos ataques contribuyen a debilitar todavía más los mecanismos de seguridad y protección de una población que ya se encuentra inmersa en una profunda crisis humanitaria.
Ajith Sunghay, jefe de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU en Palestina, ha cuestionado la justificación militar de los ataques en un territorio densamente poblado y devastado por la guerra. "Resulta difícil encontrar una 'necesidad militar' en los continuos ataques de Israel en un territorio devastado, que siguen causando la muerte y mutilaciones de civiles, incluidos niños y policías", ha afirmado.
Sunghay ha insistido además en el carácter universal del derecho a la vida y ha lamentado el deterioro de la protección de los derechos humanos en Gaza.
Naciones Unidas sitúa los últimos episodios dentro de un patrón de ataques en zonas civiles densamente pobladas que viene documentando desde octubre de 2023. Entre los lugares afectados en los incidentes más recientes aparecen una cafetería, una tienda de campaña utilizada por desplazados, un vehículo civil y una comisaría situada junto a familias desplazadas.
Albanese acusa a Israel de genocidio
En paralelo, Francesca Albanese, relatora especial de Naciones Unidas sobre la situación de los Derechos Humanos en el territorio palestino ocupado, ha endurecido todavía más sus acusaciones contra Israel. Albanese ha condenado los últimos ataques registrados en Cisjordania y ha acusado directamente a las fuerzas israelíes de cometer un genocidio contra la población palestina.
La relatora ha acompañado sus declaraciones de una imagen relacionada con la muerte de Fathi Khazem, un palestino que habría fallecido por disparos de las fuerzas israelíes durante un operativo en su vivienda de Yenín, en el norte de Cisjordania.
Según la agencia palestina Wafa, Khazem se habría opuesto a un intento de detención. Los militares habrían impedido inicialmente que una ambulancia llegara hasta él y el hombre habría permanecido desangrándose antes de que los soldados retiraran su cuerpo.
Las acusaciones de Albanese tienen un alcance distinto de la advertencia formulada por la Oficina del Alto Comisionado. Mientras esta última señala que determinados ataques podrían constituir crímenes de guerra, la relatora especial emplea directamente el término genocidio. En ambos casos, Naciones Unidas vuelve a poner el foco sobre la misma realidad: el creciente coste humano de la guerra en Gaza y la exposición continuada de la población civil a ataques en zonas densamente pobladas.
La advertencia llega mientras la Franja afronta una crisis humanitaria extrema y mientras la destrucción de infraestructuras esenciales continúa debilitando la capacidad de protección de los civiles. Para la ONU, el problema ya no se limita al número de ataques registrados, sino a un patrón de violencia que mantiene a la población palestina bajo una amenaza constante.
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