La NASA ha vuelto a detectar problemas en la estanqueidad de los depósitos de combustible de Artemis I y, con ello, vuelve a cancelar el lanzamiento de la misión a la luna. "Durante el llenado de la misión Artemis I, se produjo una fuga en el lado de suministro de la desconexión rápida de 8 pulgadas mientras se intentaba transferir combustible al cohete. Los intentos de arreglarlo hasta ahora han sido infructuosos", ha informado la propia agencia.

El lanzamiento de la misión espacial no tripulada Artemis I de la NASA, compuesta por la nave espacial Orion y el cohete del Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS, por sus siglas en inglés), estaba de nuevo previsto para este sábado 3 de septiembre después de que no se llevara a cabo el lunes 29 de agosto por problemas en los motores.

A la segunda tampoco ha sido posible. Y es que tras varios intentos de solucionar este problema en la estanqueidad de los depósitos de combustible, los equipos han decidido aplazar el despegue para evitar daños mayores.

Los ingenieros de la agencia se encontraron con una fuga de hidrógeno líquido en una cavidad de la desconexión rápida mientras continuaba la carga de combustible en el cohete. Esta fuga se ha producido justo donde se unen las placas del lado de vuelo y del lado de tierra y, tras intentar calentar la zona para restablecer la junta y la estanqueidad, no han conseguido contenerla.

Segundo aplazamiento del lanzamiento de la misión

La NASA ha informado de que el fallo que impidió llevar a cabo el lanzamiento del Artemis I el pasado lunes tenía relación con uno de los cuatro motores de la etapa central del SLS. En concreto, el motor número 3 no era capaz de alcanzar la temperatura adecuada requerida para el despegue.

Una vez solucionado el fallo, el cohete se preparó para el lanzamiento este sábado desde la plataforma 39B del Centro Espacial Kennedy de el cabo Cañaveral, en Florida.

La misión Artemis I pretende ser el primer paso, aún sin tripulación, para sucesivas misiones con el objetivo final del regreso de astronautas a la superficie de la Luna y hacer posible una presencia humana a largo plazo durante las próximas décadas.

Los objetivos principales de Artemis I son demostrar los sistemas de Orion en un entorno de vuelo espacial y garantizar un reingreso, descenso, amerizaje y recuperación seguros antes del primer vuelo con tripulación en Artemis II, informó la NASA en un encuentro informativo el pasado 5 de agosto.

La duración de la misión está fijada en entre cuatro y seis semanas, con un recorrido de 2,1 millones de kilómetros, con varias órbitas a la Tierra y a la Luna en su periplo.