Como si no hubiese pasado nada, ni estuviera ocurriendo, la primera dama de Estados Unidos, Melania Trump, presidió este lunes una sesión del Consejo de Seguridad de la ONU en medio de la guerra en Irán.

La escena, cuanto menos llamativa por el contexto internacional, se produjo además después del bombardeo de una escuela de niñas por parte del país de las estrellas y barras. Mientras tanto, en Naciones Unidas Melania Trump se refería a la defensa de los “menores en zonas de conflicto”. El tema central era ese, de hecho, los “niños, tecnología y educación en situaciones de conflicto”.

La presencia de la primera dama se correspondía con un hecho inédito en la historia de la organización, que veía como Reino Unido daba el relevo a E.E.U.U.  al ser la primera vez que una primera dama preside el Consejo de Seguridad. La participación del territorio que empezaban el fin de semana los ataques y bombardeos contra Irán ya era polémica por la situación actual, pero la agenda de la ONU confirmó la aparición de Melania Trump en el evento.

También resultó contradictorio su posado para los fotógrafos junto a los miembros del Consejo, incluidos los representantes de China y Rusia, muy críticos ambos en la reunión extraordinaria del Consejo con las acciones estadounidenses.

Afganistán, Colombia y República Democrática del Congo

Trump dirigió la sesión de actualización mensual sobre “niños y conflictos armados”. La de este mes ofrecía recomendaciones al Consejo de Seguridad y a su Grupo de Trabajo para la protección de los menores en Afganistán, Colombia y la República Democrática del Congo. No hubo una palabra para Irán y, por supuesto, tampoco para Gaza, donde el presidente de los Estados Unidos mantiene su proyecto de resort.

Sí aludió “a las familias que han perdido a sus héroes que sacrificaron su vida por la libertad. Se sobrentiende que aquí entran los soldados de EEUU que han muerto en los últimos días, a los que su marido pasó por alto en las primeras explicaciones -no ha dado demasiadas- sobre unos ataques que no han sentado bien ni siquiera dentro de su equipo.

Asimismo, se refirió a las condiciones necesarias para la paz, asegurando que ésta “no tiene por qué ser frágil”. “Se logrará una paz duradera cuando el conocimiento y la comprensión se valoren plenamente en todas nuestras sociedades”, emitió, sin saber muy bien por quién lo decía ya que, desde luego, no pareciera por su país.

En contraposición, fue notable la invisibilidad de la comparecencia del embajador iraní ante la ONU, Amir Saeid Iravani, minutos después, para desmentir el bulo emitido por su homólogo israelí, Danny Danon, sobre la autoría del ataque a la escuela de niñas de Minab.

El diplomático israelí, acostumbrado a los golpes de efecto, dejó caer el pasado lunes que el bombardeo de la escuela de niñas situada en Minab fue obra de la Guardia Revolucionaria iraní, si bien aseguró que no disponía de pruebas.

Ataques a escuelas

El bombardeo contra la escuela se cobró la vida de 148 personas, en su mayoría alumnas del espacio académico, pero también de padres y personal docente.

En un primer momento, el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, calificó el hecho ocurrido en la ciudad de Minab de "acto bárbaro" y "otra página negra en el historial de innumerables crímenes cometidos por los agresores".

Los dos países aliados no confirmaron el ataque a la escuela, situada cerca de una base del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Iraní (CGRI), que fue objetivo de los bombardeos del sábado.

No es el primer ataque de este tipo que condena Irán, y es que al inicio de la ofensiva, al menos 85 estudiantes habrían fallecido después de que un bombardeo alcanzase una escuela en la provincia de Hormozgán.

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