El Gobierno de Marruecos ha negado este lunes haber actuado bajo "presiones ni chantaje" cuando el pasado jueves cruzaron decenas de miles de personas a la ciudad autónoma de Ceuta y ha manifestado su "decepción" ante las reacciones de algunos responsables políticos europeos, a quienes ha acusado de tratar de "instrumentalizar" la crisis migratoria para sus intereses electorales.
Fuentes diplomáticas marroquíes han asegurado que las autoridades del país no han hecho "nada bajo presión ni chantaje" y que, en su lugar, Marruecos "siempre" ha sido un "actor responsable y soberano" así como un "aliado fiable" de España. Para Rabat, la gestión de los flujos migratorios es una cuestión "compleja" y una "responsabilidad compartida" entre países y, en este sentido, niega haber "reducido" su presencia en la frontera con España para "prevenir" la migración irregular.
En cambio, las mismas fuentes marroquíes han aludido a la reciente sentencia del Tribunal Supremo que confirmó que la legislación española de extranjería no permite las denominadas devoluciones en caliente. Así, consideran que este fallo ha hecho "caer" el dispositivo de "disuasión" de España, lo que, según han indicado, ha provocado un efecto llamada: "venid y si llegáis, se os protegerá", han considerado.
Esta interpretación del veredicto del Supremo ha sido "explotado" por las mafias y "amplificado" en redes sociales, han reiterado, al tiempo que han advertido que no es Marruecos quien tenía que anticiparse a un repunte en las llegadas a Ceuta tras el citado fallo.
Fuentes gubernamentales, que insisten en que el Gobierno de Marruecos "asume" que sus socios hacen lo mismo en cuestión migratoria, han aprovechado para mostrar su "decepción por los comentarios de actores políticos españoles y europeos", si bien han querido precisar que "no es con el Gobierno de Sánchez".
Estos comentarios, algunos de ellos vistos en redes sociales, tienen un fondo "racista" de la migración y dan "vergüenza", aseguran desde Rabat, que apuntan al "contexto electoral interno" que viven algunos Estados miembros de la Unión Europea.
Marruecos ha defendido que su actuación durante la crisis migratoria fue "rápida y coordinada", asegurando que reforzó la vigilancia fronteriza y movilizó a sus fuerzas de seguridad para controlar la situación, preservar el orden público y proteger las fronteras. El Ministerio del Interior marroquí ha cifrado en once los fallecidos —diez por ahogamiento y uno por una caída— y ha señalado que trabaja junto a España para identificar a las víctimas y completar los procedimientos legales y humanitarios.
Asimismo, Rabat ha reiterado que la gestión de la migración debe abordarse desde la cooperación internacional, la corresponsabilidad y la solidaridad, reafirmando su compromiso de seguir colaborando en la lucha contra la inmigración irregular y las redes de trata de personas.
La cobertura de la ultraderecha española
Bajo este escenario, la portavoz de Vox en el Congreso de los Diputados, Pepa Millán, ha negado que la llegada de 50.000 migrantes a Ceuta el pasado jueves fuese una "crisis migratoria" sino una "operación híbrida" del "régimen marroquí" para "utilizar a su población como arma geopolítica".
También ha criticado en una entrevista en Radio Nacional (RNE) que el Gobierno central se haya puesto "de rodillas" y convocara al embajador italiano y no al marroquí, y que tampoco haya pedido al país vecino que investigue lo que ha sucedido. Asimismo, ha asegurado que "llama la atención" el respaldo de Bruselas al Ejecutivo español y que "no es de recibo" que España, Marruecos y Von der Leyen tengan el mismo discurso ante la crisis migratoria.
"No vamos a recuperar la seguridad de nuestras ciudades españolas hasta que no echemos de la Moncloa a un gobierno que ha puesto a España de rodillas frente a Marruecos", ha añadido, y ha llamado a "proteger la identidad" de España, "recuperar su lugar en el mundo", "volver a hacerse respetar" y "respetar la propia nación".
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