Internacional

India pone contra las cuerdas el negocio de los medicamentos contra el cáncer tras destapar márgenes de hasta el 700%

El Gobierno limitará los márgenes comerciales de 137 tratamientos oncológicos después de que el Supremo denunciara precios hasta diez veces superiores a los de adquisición

India pone contra las cuerdas el negocio de los medicamentos contra el cáncer tras destapar márgenes de hasta el 700%
India pone contra las cuerdas el negocio de los medicamentos contra el cáncer tras destapar márgenes de hasta el 700%

Un medicamento contra el cáncer llega a un distribuidor por 2.700 rupias y termina ofreciéndose al paciente por 27.000, diez veces más. La diferencia, denunciada ante el Tribunal Supremo de India, ha destapado las prácticas comerciales que encarecen tratamientos esenciales para miles de enfermos. La intervención judicial y la presión de pacientes y organizaciones sanitarias han situado al Gobierno ante una cuestión difícil de esquivar: cuánto dinero puede ganarse con un medicamento del que depende la vida de una persona.

La respuesta de Nueva Delhi ha sido aprobar una limitación de los márgenes comerciales de 137 medicamentos oncológicos, una medida que entrará en vigor el próximo 9 de noviembre y que podría reducir sus precios máximos de venta hasta un 70%. El Ejecutivo calcula que las familias ahorrarán alrededor de 25.000 millones de rupias anuales, unos 230 millones de euros aproximadamente, aunque el ahorro real dependerá de cómo se apliquen los nuevos precios y de los medicamentos que necesite cada paciente.

La decisión llega después de que el Tribunal Supremo indio cuestionara duramente los márgenes de comercialización que se aplican a determinados tratamientos. Según recoge una investigación de The Guardian, los magistrados calificaron de extorsivas algunas de las prácticas examinadas, especialmente en aquellos casos en los que hospitales y distribuidores multiplicaban el precio de adquisición antes de trasladarlo a los pacientes.

De 2.700 a 27.000 rupias por un mismo medicamento

El ejemplo que llevó al Supremo a cuestionar el sistema de precios resulta especialmente ilustrativo. Un fármaco suministrado por 2.700 rupias podía alcanzar un precio máximo de venta de 27.000 rupias, una diferencia que provocó la indignación de los jueces Vikram Nath y Sandeep Mehta durante las sesiones celebradas en septiembre.

El tribunal reclamó explicaciones sobre los márgenes obtenidos en la cadena de suministro y el papel de determinados hospitales privados, que adquieren medicamentos a través de sus propios canales comerciales y después los dispensan a los pacientes. Los magistrados también plantearon dudas sobre los centros que obligan a comprar los tratamientos en sus farmacias internas, incluso cuando podrían encontrarse alternativas más económicas en otros establecimientos.

El problema no se limita a casos aislados. Según los datos recopilados por la Autoridad Nacional de Precios Farmacéuticos de India (NPPA), los medicamentos oncológicos no sometidos a controles específicos registraban un incremento comercial medio de aproximadamente el 170% entre el primer punto de venta y el precio final. En algunos casos, los recargos alcanzaban el 700% o incluso lo superaban.

Estas cifras no representan necesariamente los beneficios netos de las farmacéuticas ni el margen de un único establecimiento. Reflejan la diferencia entre distintos precios de la cadena de comercialización, en la que intervienen fabricantes, distribuidores, mayoristas, hospitales y farmacias. Sin embargo, la magnitud de los incrementos pone de manifiesto el peso que puede adquirir la intermediación en el coste final de un tratamiento.

La historia de una paciente que murió antes de conocer la respuesta judicial

Detrás de la investigación judicial hay también una historia personal. Sarojam Radhakrishnan, una exempleada bancaria diagnosticada de cáncer de mama en 2021, acudió a los tribunales después de comprobar el elevado coste de la medicación prescrita para tratar su enfermedad.

Su tratamiento superaba las 63.000 rupias mensuales, una cantidad difícil de asumir para numerosas familias indias y que ponía de manifiesto las barreras económicas existentes para acceder a determinados medicamentos. Radhakrishnan inició una batalla judicial para cuestionar los precios y reclamar una intervención de las autoridades.

La mujer falleció en septiembre de 2022, antes de que el procedimiento alcanzara su desenlace. Su caso, sin embargo, continuó formando parte del debate jurídico sobre los precios de los tratamientos y la responsabilidad del Estado en la protección de los pacientes.

La situación que denunció no es excepcional en el sistema sanitario indio. Aunque el país cuenta con una importante industria farmacéutica y desempeña un papel fundamental en la producción mundial de medicamentos genéricos, el acceso a tratamientos innovadores continúa condicionado por la capacidad económica de los enfermos, especialmente cuando necesitan terapias prolongadas.

En muchos casos, las familias deben recurrir a préstamos, vender propiedades o consumir sus ahorros para afrontar los gastos sanitarios. El coste de la medicación se suma a las consultas, las pruebas diagnósticas, los desplazamientos y otros desembolsos que pueden acompañar durante meses o años a un tratamiento oncológico.

India limitará los márgenes comerciales al 30%

La reforma aprobada por el Gobierno establece un tope del 30% para los márgenes comerciales de los 137 medicamentos seleccionados, tomando como referencia su precio máximo de venta al público. El objetivo es restringir los recargos que se acumulan en el proceso de distribución y dispensación sin impedir que los fabricantes y los establecimientos obtengan ingresos por su actividad.

Según la comunicación oficial del Ministerio de Productos Químicos y Fertilizantes de India, la medida afecta a tratamientos utilizados contra diferentes tipos de cáncer, incluidos medicamentos de inmunoterapia y determinadas terapias dirigidas. Entre los principios activos figuran pembrolizumab, durvalumab y osimertinib, empleados en distintos tratamientos oncológicos.

La nueva regulación también comprende medicamentos como bevacizumab, utilizado en diversos tumores, y otros productos destinados a tratar o prevenir complicaciones asociadas a determinadas terapias. La lista incluye fármacos originales y genéricos, así como medicamentos nacionales e importados.

Los fabricantes deberán comunicar sus nuevos precios a la autoridad reguladora y difundirlos entre hospitales y distribuidores. A partir del 9 de noviembre de 2026, los establecimientos estarán obligados a aplicar las tarifas revisadas y ponerlas a disposición de los consumidores.

El Ejecutivo considera que la intervención permitirá reducir sustancialmente el coste de determinados tratamientos sin poner en riesgo su disponibilidad. Para evitar posibles problemas de suministro, también ha exigido a las compañías que mantengan sus niveles actuales de producción y abastecimiento.

No se trata de una experiencia completamente nueva. En 2019, India ya limitó los márgenes de 42 medicamentos contra el cáncer, una intervención que acabó repercutiendo sobre cientos de presentaciones comerciales y provocó rebajas de hasta el 90% en algunos precios máximos. El Gobierno utiliza ahora aquel precedente para justificar la ampliación del control.

El límite de la reforma: los medicamentos pueden seguir siendo caros

La medida supone un cambio importante para los pacientes, pero no resuelve todas las controversias sobre los precios farmacéuticos. Limitar los márgenes de comercialización no equivale a regular el precio que establece inicialmente el fabricante, una distinción especialmente relevante cuando se trata de medicamentos protegidos por patentes.

Las compañías que desarrollan nuevos tratamientos argumentan que sus precios deben contribuir a financiar la investigación, los ensayos clínicos y los proyectos que no llegan a convertirse en productos comercializables. Por su parte, las organizaciones que defienden el acceso a los medicamentos cuestionan la falta de transparencia sobre determinados costes y reclaman controles que impidan precios inasumibles para una parte de la población.

En declaraciones recogidas por The Indian Express, K. M. Gopakumar, miembro del grupo de trabajo sobre acceso a medicamentos y tratamientos, advirtió de que el nuevo límite podría resultar insuficiente para abaratar algunos productos patentados. Como ejemplo, señaló el caso de ribociclib, cuyo tratamiento mensual habría pasado de 58.000 rupias en 2022 a 78.000 en 2025 pese a las medidas regulatorias existentes.

Otro riesgo es que parte de los precios se reajusten en los primeros eslabones de la distribución, reduciendo el efecto de la limitación de márgenes. Por ello, los defensores de una mayor regulación reclaman supervisar también los precios de origen y las condiciones comerciales que establecen fabricantes y distribuidores.

El sector farmacéutico, por su parte, sostiene que los márgenes no pueden interpretarse íntegramente como beneficios, puesto que la distribución de medicamentos requiere almacenamiento, transporte, personal e infraestructuras. La discusión enfrenta así la necesidad de mantener una cadena de suministro viable con el derecho de los pacientes a acceder a tratamientos esenciales sin afrontar costes desproporcionados.

La batalla contra los precios abusivos va más allá de India

El problema de los medicamentos oncológicos no es exclusivo del país asiático. El precio de los tratamientos innovadores constituye uno de los principales desafíos económicos de los sistemas sanitarios, especialmente ante el desarrollo de nuevas terapias dirigidas, medicamentos biológicos e inmunoterapias.

La diferencia entre países reside tanto en los mecanismos de negociación y financiación como en la protección que reciben los pacientes. Mientras algunos sistemas sanitarios públicos asumen una parte considerable del coste de los tratamientos, en otros las familias deben hacer frente directamente a desembolsos que pueden superar ampliamente sus ingresos.

En India, el programa público Ayushman Bharat ofrece cobertura sanitaria a determinados grupos de población, pero sus límites de financiación pueden resultar insuficientes para algunos tratamientos especialmente costosos. La ampliación de los controles de precios busca aliviar precisamente una parte de esa presión económica, aunque las organizaciones de pacientes insisten en que también resulta necesario mejorar la cobertura sanitaria.

La intervención del Supremo ha colocado en el centro del debate una pregunta que los gobiernos de todo el mundo afrontan de distintas maneras: hasta qué punto debe intervenir el Estado cuando los precios de medicamentos esenciales dificultan el acceso a la atención médica.

Por ahora, la reforma india representa una respuesta concreta sobre uno de los componentes del precio: los márgenes de comercialización. Sus resultados deberán evaluarse después de su entrada en vigor, cuando puedan comprobarse las rebajas efectivas, su repercusión en los pacientes y el cumplimiento de las obligaciones impuestas a fabricantes y distribuidores.

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