Su figura es una de las que más atención recaba por parte del movimiento Make America Great Again (MAGA) y no para bien, precisamente. Además de los constantes ataques mediáticos que Trump ha lanzado sobre ella en distintas declaraciones públicas, Ilhan Omar presencia a diario cómo numerosas personas fieles al presidente republicano la insultan e, incluso, la amenazan de muerte. Es más, una persona llegó a ser detenida por asegurar que iba a "poner una bala en su cráneo". No obstante, a pesar de ello, la actividad política de esta congresista demócrata no ha perdido fuerza, resistiéndose a ceder ante las presiones de los partidarios de Trump. Un pulso a una Administración estadounidense cada vez más severa con los inmigrantes que le llevó a sufrir un importante susto este martes, cuando un hombre se abalanzó sobre ella mientras daba un discurso en un meeting.
¿Por qué este odio hacia Ilhan Omar?
El alcance mediático de la congresista originaria de Somalia comenzó a ser cada vez mayor tras su llegada a la Cámara de los Representantes de Estados Unidos. No era solo ella la que pasaba a disponer de un importante altavoz para denunciar la situación que sufren numerosos inmigrantes en el país norteamericano, sino que llegaban también a este hemiciclo figuras como la de Rashida Tlaib, la primera congresista de origen palestino, y musulmana como Ilhan Omar, o Alexandria Ocasio-Cortez, de ascendencia puertorriqueña.
No eran las primeras representantes del colectivo inmigrante que llegaban a esta cámara parlamentaria, pero sí que es cierto que su defensa del progresismo viene siendo, desde su elección en los comicios de 2018, una constante que irrita mucho a los defensores del Make America Great Again, los cuales son partidarios de un retorno a ideas más conservadores y a volver a situar a Estados Unidos como el centro del mundo.
Aunque las tres plantan cara a las políticas migratorias, de dudosa ética, de Donald Trump, es Ilhan Omar la que más presión está recibiendo. La congresista demócrata, que tras ser elegida para la Cámara de Representantes comenzó a ser una potente voz disidente del presidente estadounidense, ha asegurado en alguna ocasión que su escaño "representa un rechazo a la forma de pensar de Trump". Sus críticas no se han perdido en el aire, sino que parecen surtir efecto y escocer, pues el mandatario republicano ha remetido en distintas ocasiones contra ella llegando a asegurar cosas como que “Ilhan Omar es basura. Ella es basura. Sus amigos son basura” y que el país iría “por el camino equivocado si seguimos trayendo basura a nuestro país.”
Unas palabras que, repasando la hemeroteca, podrían considerarse hasta leves teniendo en cuenta que Trump ha llegado a pedir públicamente que sea deportada, que sea enviada a prisión, aunque no hay pruebas de que haya cometido ningún delito, o, incluso, ha difundido bulos sobre ella tales como que se casó con su hermano para disponer de documentación en regla en Estados Unidos o que apoya a Al-Qaeda.
La travesía de Ilhan Omar hasta llegar a la política estadounidense
La congresista demócrata, fiel defensora de los derechos de los inmigrantes en el país norteamericano, nació en 1982 en la ciudad de Mogadiscio, en Somalia. La guerra civil que se vivió en el país africano obligó a su familia a emigrar en 1991, llevándolos hasta un campo de refugiados en Kenia, donde pasaron cuatro años hasta que recibieron el permiso de asilo estadounidense. Este camino debieron de recorrerlo sin su madre, que falleción cuando era niña.
Ilhan Omar llegó a Estados Unidos en los primeros años de su adolescencia, concretamente cuando había cumplido 12, aterrizando primero en Virginia antes de mudarse a Minneapolis. En estos primeros años en Estados Unidos y, posteriormente, durante la universidad fue conformándose su espíritu político al hacerse miembro de organizaciones como el Centro de Derechos Legales, la Confederación de la Comunidad Somalí de Minnesota o la Asociación Estudiantil musulmana.
El ataque sufrido este martes y una escalada de tensión
En uno de los momentos más complicados en Estados Unidos en lo referido a la relación del país con sus inmigrantes, en estos últimos días se vivían en Minneapolis dos sucesos extremadamente violentos que llevaron a la muerte de dos personas inocentes a manos de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos, conocido como ICE. Asesinatos que se produjeron tras disparar, en días distintos, a un hombre y una mujer que sufrieron las consecuencias de la agresiva Operation Metro Surge, para arrestar y deportar a inmigrantes indocumentados.
La tensa situación que se vive en Minneapolis llevó a Omar a denunciar los actos cometidos por parte de los agentes del ICE, además de pedir la disolución de este cuerpo de seguridad. Mientras pronunciaba su discurso en un acto público, un hombre se levantó de su silla y se abalanzó sobre Omar, rociándole un líquido que portaba en una jeringa. Si bien, Omar no sufrió daños, ya que el hombre fue rápidamente reducido y detenido por los agentes de seguridad presentes. La congresista, lejos de achantarse, continuó con si discurso una vez se llevaron al agresor a dependencias judiciales y al acabar dejó el siguiente texto en la red social 'X': “Estoy bien. Soy una superviviente, así que este pequeño agitador no me va a intimidar ni a impedir que haga mi trabajo. No dejo que los acosadores ganen. Agradecida a mis increíbles electores que me apoyaron. Minnesota fuerte”.
Tristemente, este susto no ha sido la única ocasión en la que políticos estadounidenses han sufrido las consecuencias de denunciar las políticas de Trump, que reúne a seguidores caracterizados por un componente radical. Una muestra de ello tuvo lugar en el verano del pasado año, cuando la congresista demócrata Melissa Hortman, de 55 años, y su marido fueron asesinados en Minnesota en un atentado por motivos políticos. El senador demócrata John Hoffman, de 60 años y también de Minnesota, y su mujer también recibieron múltiples disparos en otro ataque cometido a continuación por el mismo sospechoso, de los cuales sobrevivieron.