Internacional

Un general dará la batalla electoral a Netanyahu: Gadi Eisenkot, el aspirante a primer ministro de Israel

Las elecciones israelís se celebrarán el próximo 27 de octubre

P. R.
Gadi Eisenkot, candidato de Yashar y principal rival de Benjamín Netanyahu en las elecciones del 27 de octubre. EP.
Gadi Eisenkot, candidato de Yashar y principal rival de Benjamín Netanyahu en las elecciones del 27 de octubre. EP.

Las elecciones adulteradas de Israel se celebrarán dentro de veinte días. Pese a que el Comité Electoral Central del Estado genocida ha prohibido la participación de los partidos árabes, decisión que podría tumbar el Tribunal Supremo, los israelís acudirán a las urnas el próximo 27 de octubre para certificar la más que probable victoria de Benjamín Netanyahu, actual primer ministro. Las encuestas son muy favorables para el fugado de la Justicia, sobre quien pesa una orden de detención internacional por la comisión de crímenes de guerra y conta la humanidad, pero la victoria aún no es segura.

Su principal contendiente es Gadi Eisenkot, líder del partido Yashar. Un general del Ejército israelí con una dilatada carrera en las fuerzas que diariamente masacran al pueblo palestino y que quiere utilizar su capital político para arrebatarle el poder a Netanyahu, con quien rompió en 2024 al acusarle de querer dilatar las operaciones genocidas en Gaza y abandonar el gabinete de guerra. Ahora, a sus 66 años, se ha convertido en el principal rival del primer ministro.

Pese a su oposición a Netanyahu, el exjefe del Estado Mayor, con décadas al servicio del ejército genocida, está muy lejos de representar un camino hacia el pacifismo o el respeto del pueblo palestino. Es más, todas las voces apuntan en Israel a que Eisenkot es una personalidad fuertemente ligada al establishment de seguridad israelí. Y muestra de ello son sus 41 años en las Fuerzas de Defensa de Israel, donde fue ascendiendo hasta alcanzar el máximo cargo posible, que ocupó entre 2015 y 2019. 

Precisamente por eso su desafío a Netanyahu resulta especialmente significativo, pues no pretende convencer al electorado israelí de que abandone la obsesión por la seguridad. Su argumento es otro: que Netanyahu ha fracasado precisamente en aquello que constituye su principal credencial política, garantizar la seguridad del país. En esta línea, Eisenkot defiende el papel de un experimentado militar frente al de un Netanyahu que lleva gran parte de su vida en la política institucional.

De Marruecos a la cúspide de Israel

Eisenkot nació en Tiberíades en 1960, hijo de inmigrantes procedentes de Marruecos, y creció en Eilat. Si llegara a ser primer ministro, sería además el primer jefe de Gobierno israelí de origen mizrají. Esta historia familiar, unidad a su trayectoria desde la periferia israelí hasta la cúspide del ejército, es la que pretende explotar para proyectarse como una figura diferente de la élite política tradicional. Su papel en el Ejército es el principal activo que está utilizando.

Ingresó en la Brigada Golani en 1978 y pasó por prácticamente todos los escalones de la jerarquía militar. Fue comandante del Comando Norte, jefe de Operaciones y, finalmente, jefe del Estado Mayor. Durante su etapa al frente del ejército tuvo entre sus prioridades el enfrentamiento con Hezbolá y la contención de la presencia iraní en Siria. Su historial incluye, por tanto, operaciones y campañas militares que están muy lejos de cualquier lectura pacifista de los conflictos protagonizados por Israel en Oriente Próximo. 

Eisenkot entró formalmente en política en 2022, integrado en la formación de Benny Gantz. Tras el 7 de octubre de 2023, se incorporó al Gobierno de emergencia de Netanyahu y participó en el gabinete de guerra. De esta participación en el aparato de decisión que dirigía el genocidio de Gaza nacería su posterior enfrentamiento con el primer ministro.

En junio de 2024, abandonó el Gobierno junto a Gantz y, un año después, dio un paso más y creó Yashar. La batalla entre Eisenkot y Netanyahu tiene, por tanto, algo de enfrentamiento entre dos concepciones de liderazgo. El actual primer ministro ha construido durante décadas su identidad política alrededor de la idea de que él es el dirigente imprescindible para garantizar la seguridad de Israel y el general quiere apropiarse de esa misma bandera ensalzando su figura de militar, conocedora de los fallos cometidos, frente a la política alejada del frente del criminal internacional.

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