Hace no mucho se les veía paseando cogidos de la mano, ahora emulando la mítica escena de la película "Titanic" en la que Jack cogía de la cintura a Rose en la proa del barco. No lo hacían realmente, pero así los recogían las estatuas que, anonimamente, alguien ha moldeado y está colocando en el National Mall, el parque que camina directo hacia la Casa Blanca o el Capitolio. De forma sorpresiva y misteriosa, estas figuras aparecen en este lugar, tornándose en una profunda crítica a la relación de amistad que Donald Trump con Jeffrey Epstein y todas las incógnitas que quedan por resolver en relación a la participación o no del presidente estadounidense en las oscuras actividades del magnate pedófilo.

La estatua no está sola en el parque, sino que la acompañan unas pancartas que, incluyendo en ellas fotos de Trump junto a Epstein, lanzan el mensaje de "Make America Safe Again". No solo eso, sino que también se puede leer en una placa que "la trágica historia de amor de Jack y Rose se construyó en un viaje lujoso, fiestas estridentes y bocetos de desnudos secretos... Este monumento hace honor al vínculo entre Donald Trump y Jeffrey Epstein una amistad aparentemente construida en un viaje lujoso, fiestas estridentes y bocetos de desnudos secretos". 

 

La alargada sombra de Jeffrey Epstein sigue siendo una dolorosa piedra en el zapato para Donald Trump en un momento en el que su mandato se encuentra en uno de sus puntos más complicados. La no liberación de los archivos de Epstein por poco le cuesta al presidente estadounidense millones de votos, ya que el movimiento MAGA reclamaba enérgicamente que Trump cumpliera su promesa de campaña y desclasificara estos archivos, los cuales están ya llevando a distintas figuras públicas ante la ley. 

Todavía no se ha establecido una vinculación directa entre Donald Trump y las actividades tanto pedófilas como de abusos sexuales que Epstein llevaba a cabo junto a otras figuras públicas. Sin embargo, el nombre del político republicano ya ha aparecido nombrado en sendas ocasiones en los documentos que se están conociendo, así como también se ha podido atender al relato de una mujer que denunciaba que le había intentado violar. 

Trump y Epstein, dos magnates en la Gran Manzana

La relación entre Donald Trump y Jeffrey Epstein se remonta a finales de los años ochenta y principios de los noventa, cuando ambos formaban parte de los círculos sociales y empresariales de Nueva York y Florida. Durante años coincidieron en fiestas, eventos y propiedades privadas, lo que ha quedado documentado mediante fotografías, vídeos, registros de vuelo y correspondencia que han vuelto a generar polémica tras la publicación reciente de nuevos archivos del caso.

Trump y Epstein se conocieron aproximadamente en los años 80 y mantuvieron una relación social durante más de una década. Ambos frecuentaban eventos de la alta sociedad en Nueva York y Palm Beach. Existen imágenes, tal y como están difundiendo los medios que analizan las actualizaciones del caso y los documentos publicados, de fiestas en Mar-a-Lago y de encuentros con modelos y celebridades en los años noventa. Algunas fotografías muestran a Trump rodeado de mujeres en fiestas donde también aparece Epstein, lo que ha alimentado el debate público sobre la naturaleza de su relación.

También se ha podido saber que Epstein asistió a la boda de Trump con Marla Maples en 1993 en el hotel Plaza de Nueva York, algo que durante años no era ampliamente conocido hasta que salieron a la luz nuevas imágenes y vídeos. Además, registros posteriores indicaron que Trump voló en el jet privado de Epstein, apodado por la prensa como “Lolita Express”, al menos ocho veces entre 1993 y 1996, aunque no hay evidencia pública de que viajara a la isla privada del financiero.

Cartas y el polémico “birthday book”

Una de las controversias más comentadas salió a la luz el año pasado con la publicación de un álbum de felicitaciones preparado para el 50 cumpleaños de Epstein. Entre los escritos, habría una carta atribuida a Trump con un dibujo de una mujer desnuda y una conversación ficticia entre ambos que incluía la frase “tenemos ciertas cosas en común, Jeffrey”. El presidente estadounidense negó rotundamente haber escrito o dibujado esa carta y calificó la historia de falsa, llegando incluso a demandar al editor del medio que publicó la información por miles de millones de dólares.

Nuevos documentos y acusaciones

La polémica llevaba haciendo ruido de fondo desde hace tiempo, pero no cobró más fueza hasta finales del año pasado, cuando el Departamento de Justicia estadounidense publicó miles de documentos adicionales del llamado “archivo Epstein”. Entre ellos aparecen entrevistas del FBI relacionadas con una mujer que acusó a Trump y a Epstein de agresión sexual cuando era menor en los años ochenta.

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