Un jurado federal en Estados Unidos ha señalado a Elon Musk como responsable de haber inducido a error a los accionistas de Twitter durante el proceso previo a su compra en 2022, una operación valorada en 44.000 millones de dólares. La decisión, adoptada tras varias semanas de juicio, considera probado que el magnate contribuyó a deprimir el valor de las acciones en un momento clave de la negociación.

El caso, juzgado en un tribunal federal de San Francisco, se originó a partir de una demanda colectiva presentada por inversores que vendieron sus títulos en medio de la incertidumbre generada por las declaraciones públicas del empresario. La atención del proceso se centró especialmente en varios mensajes difundidos por Musk en mayo de 2022, así como en intervenciones posteriores en un pódcast, en los que ponía en duda el futuro de la operación.

Tras tres días de deliberaciones, el jurado - integrado por nueve personas - concluyó que dos de los mensajes publicados por el empresario en redes sociales fueron engañosos. Entre ellos, destacó el anuncio en el que afirmaba que la compra de Twitter quedaba “temporalmente en pausa”, una afirmación que tuvo un impacto inmediato en la cotización de la compañía. Sin embargo, los miembros del jurado descartaron que otras declaraciones realizadas en formato de entrevista tuvieran la misma consideración.

La resolución introduce un matiz clave: aunque se reconoce la existencia de información engañosa que afectó a los inversores, el jurado no aprecia que existiera una estrategia coordinada para cometer fraude. Es decir, se establece responsabilidad por el efecto de sus mensajes en el mercado, pero no se acredita la existencia de una conspiración deliberada para perjudicar a los accionistas.

El veredicto abre ahora la puerta a una compensación económica para los afectados, aunque la cuantía final aún no está definida. Al tratarse de una acción colectiva, el alcance de la indemnización podría afectar a miles de inversores, incluidos grandes fondos institucionales. El jurado ha fijado una horquilla orientativa de entre tres y ocho dólares por acción y por día, lo que anticipa un impacto potencial de miles de millones.

Durante el juicio, una parte sustancial del debate giró en torno a las afirmaciones de Musk sobre la presencia de cuentas falsas en la plataforma. El empresario sostuvo de forma reiterada que el volumen de bots y perfiles de spam era muy superior al 5% reconocido oficialmente por la compañía en sus informes regulatorios. Esa discrepancia fue utilizada como argumento para cuestionar las condiciones de la compra e incluso para intentar cancelar la operación.

La tensión entre ambas partes escaló hasta los tribunales de Delaware, donde Twitter inició acciones legales para obligar al empresario a cumplir el acuerdo firmado. En ese punto, y a escasos días de que el litigio entrara en fase de juicio, Musk dio un nuevo giro y aceptó cerrar la adquisición en los términos inicialmente pactados.

Tras completar la compra, el empresario impulsó una transformación profunda de la compañía, comenzando por su cambio de nombre a X. Sin embargo, el proceso previo a esa adquisición sigue generando consecuencias legales, con este veredicto que pone el foco en el impacto de sus comunicaciones públicas sobre el comportamiento de los mercados y las decisiones de los inversores.

Síguenos en Google Discover y no te pierdas las noticias, vídeos y artículos más interesantes

Síguenos en Google Discover