En mitad de la escalada de precios del combustible como consecuencia del conflicto bélico en Irán, la Administración de Donald Trump ha vuelto este lunes a la senda de las amenazas comerciales, lanzando la advertencia a la Unión Europea de que retirará el acceso "favorable" a los contratos con empresas estadounidenses de gas si el tratado comercial no se aprueba.
Este acuerdo, firmado por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, y el presidente estadounidense debe ratificarse en el Parlamento Europeo como paso previo a su aprobación. Sin embargo, está por ver si será esta semana cuando los europarlamentarios lo lleven al pleno en un contexto de constantes amenazas desde Washington a la Unión Europea y a sus Estados miembros, la escalada bélica en Irán y, especialmente, después de que el Tribunal Supremo de Estados Unidos tumbara los aranceles que impuso a numerosos países del mundo.
De todo ello ha informado el embajador de Estados Unidos ante la Unión Europea, Andrew Puzder, quien ha asegurado no estar seguro de "hacia dónde vamos". “No sé qué pasará con respecto a la energía si no siguen adelante con el acuerdo. Si Turnberry no se implementa -en referencia al acuerdo comercial firmado en julio de 2025-, volvemos al punto de partida. No estoy seguro de hacia dónde vamos. Creo que Estados Unidos seguirá queriendo hacer negocios con Europa, pero los términos podrían no ser tan favorables. El entorno ciertamente no será tan favorable. Y… hay otros compradores disponibles”, ha apuntado en declaraciones a Financial Times.
A la espera de que este tratado se apruebe en la Eurocámara, lo cierto es que los parlamentarios europeos incorporaron varias enmiendas al acuerdo comercial. En esta línea, una de ellas era que la suspensión del acuerdo en caso de que Estados Unidos impusiera nuevos aranceles, así como otra de "entrada en vigor" con lo que las preferencias de aranceles solo si podrían aplicar si Trump respeta sus compromisos. Al hilo de todo ello, el acuerdo comercial contempla también el desembolso de 750.000 millones de dólares por parte de Europa en la compra de productos energéticos estadounidenses hasta 2028, entre los que se encuentran los contratos de Gas Natural Licuado (GNL), tecnología nuclear para uso civil y adquisición de petróleo.
Amenazas a la OTAN con Ormuz en el centro
En este mismo orden de cosas, la pasada semana el inquilino de la Casa Blanca lanzaba una nueva amenaza a los países de la OTAN señalando que estos tendrían un "muy mal futuro" si los aliados no colaboraban para desbloquear el estrecho de Ormuz, enclave estratégico del comercio internacional de petróleo. "Es lógico que quienes se benefician del estrecho ayuden a garantizar que no ocurra nada malo allí", lanzó el presidente estadounidense en una entrevista concedida a Financial Times, en la que señaló a China y Europa como especialmente dependientes del petróleo de la zona. Por todo ello, ha asegurado, "si no hay respuesta" de estos o la misma es "negativa", el futuro de la OTAN será "muy malo".
Estas declaraciones se producían apenas un día después de instar a países como China, Japón, Francia, Corea del Sur o Reino Unido a acompañar a barcos estadounidenses en una misión naval internacional para desbloquear el estrecho de Ormuz. Señalando que sería interesante ver qué países ayudan a Estados Unidos en una tarea "tan sencilla" como, a su juicio, es "mantener abierto el estrecho", Trump agregó que su Administración se encontraba en conversaciones con "unos siete países" de cara a la referida misión naval internacional, al tiempo que matizó que "recordará" si recibe o no apoyo del primer ministro de Reino Unido, Keir Starmer.
Entre otras cosas, el presidente estadounidense sostuvo que China "también debería ayudar" en el desbloqueo de Ormuz porque "el 90% del petróleo que consume procede del estrecho". Al hilo de todo ello, cabe recordar que el magnate tenía previsto comenzar el próximo 31 de marzo una visita oficial de tres días a China, durante la cual mantendría una reunión con su homólogo en el gigante asiático, en una muestra de acercamiento de relaciones, tras meses de tensión por la guerra arancelaria declarada a principios de año por el mandatario norteamericano.