Nuevo capítulo en la relación de Donald Trump y Elon Musk, que, desde luego, parece ser un amor-odio en toda regla. Si hace algunos meses el dueño de X acusaba al presidente de pedofilia al relacionarle con los papeles de Epstein, ahora, ha presumido de tener una "cena encantadora" junto al líder norteamericano y su mujer. 

El propio Musk compartía este domingo una instantánea en su perfil de X -anterior Twitter- en la que se le veía en un restaurante junto al matrimonio Trump: "Anoche tuvimos una cena encantadora con Donald Trump y Melania Trump. ¡El 2026 va a ser increíble!", escribía.

Es inevitable recordar que, el pasado mes de junio, Musk le relacionaba directamente con el caso Epstein. "Básicamente acusó a Trump de ser un pedófilo hace apenas unos meses y ahora ha vuelto a adularlo porque es año electoral y porque Trump amenazó sus contratos. Estas personas están totalmente fuera de lugar y sin vergüenza", escribía el periodista Mehdi Hasan.

El acercamiento público entre Elon Musk y Donald Trump contrasta de forma llamativa con el enfrentamiento abierto que ambos protagonizaron hace apenas unos meses. El episodio más grave se produjo en pleno choque verbal en redes sociales, cuando el magnate tecnológico llegó a vincular al expresidente estadounidense con la pederastia.

El conflicto estalló tras una serie de ataques cruzados entre ambos, en los que Trump arremetió contra Musk por su gestión de X (antes Twitter) y por sus posiciones políticas cambiantes. Musk respondió elevando el tono hasta un extremo inédito: insinuó que Trump figuraba en los archivos del caso Epstein y que esa sería la razón por la que determinados documentos no se habían hecho públicos.

Es hora de lanzar la gran bomba: el nombre de Trump aparece en los archivos de Epstein. Esa es la verdadera razón por la que no se han hecho públicos”, escribió Musk en su red social, añadiendo un “guarden este tuit para el futuro”. El mensaje fue interpretado como una acusación directa que vinculaba al expresidente con una de las mayores tramas de abusos sexuales a menores de la historia reciente de Estados Unidos.

Las declaraciones provocaron una tormenta política y mediática inmediata. El entorno de Trump negó rotundamente cualquier relación con los delitos de Jeffrey Epstein y acusó a Musk de difamación. Desde el Partido Republicano, varias voces exigieron explicaciones al empresario, mientras que expertos legales apuntaron a las posibles consecuencias judiciales de una acusación de ese calibre sin pruebas concluyentes.

Días después, Musk dio marcha atrás parcialmente. Sin llegar a pedir disculpas explícitas, borró algunos mensajes y reconoció que había ido “demasiado lejos” en sus publicaciones, aunque evitó retractarse de fondo o aclarar en qué se basaban sus afirmaciones. El episodio evidenció una ruptura total entre dos figuras que, hasta entonces, habían mantenido una relación de conveniencia y simpatía mutua.

No era la primera vez que Musk y Trump chocaban públicamente, pero sí la más grave. Hasta ese momento, el empresario había mostrado una creciente cercanía a postulados conservadores y había facilitado el regreso de Trump a X tras su expulsión de Twitter, presentándose como un defensor de la “libertad de expresión”.

Por eso, la imagen de Musk compartiendo mesa con Trump y Melania meses después de haberle señalado públicamente por un delito tan grave ha generado sorpresa y críticas. Para muchos analistas, el episodio refleja la volatilidad de las alianzas políticas en la élite económica estadounidense y la facilidad con la que los enfrentamientos más duros pueden quedar enterrados cuando entran en juego intereses estratégicos y electorales.

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