Así concluyen 78 años de compromiso de los Estados Unidos con la Organización Mundial de la Salud. Un final tenso, marcado por los agresivos discursos de Donald Trump, que acaba con la salida de los norteamericanos de esta institución, algo que hacen, además, acumulando aún una deuda de más 130 millones de dólares. Fricciones que no quedan solo ahí, sino que también se suman a otros elementos como que los propios funcionarios del Gobierno de EEUU han expuesto que todavía no se han resuelto circunstancias como que la pérdida de acceso a datos de otros países, los cuales podrían otorgarles información sobre posible pandemias.

La salida de Estados Unidos de la OMS no solo supone una noticia llamativa en una institución internacional más que consolidada y que acumula décadas de existencia, sino que también implicará un lastre para los científicos y empresas farmacéuticas estadounidenses que desarrollan vacunas y medicamentos contra nuevas amenazas, tal y como apuntaron expertos en salud de EEUU.

En los años de historia de la Organización Mundial de la Salud están plasmados los capítulos de su creación, en la cual participaron, precisamente, funcionarios estadounidenses. No solo eso, sino que antes de que Trump llegara a la Casa Blanca y comenzara a hacer temblar el mundo, Estados Unidos siempre había sido uno de los principales donantes de esta agencia de salud, aportando cientos de millones de dólares y a cientos de empleados con experiencia especializada en salud pública.

La preocupación ante la salida de Estados Unidos se incrementa debido a que distintos expertos en salud han apuntado que este hecho podría paralizar varias iniciativas de salud global, como los esfuerzos para erradicar la polio, los programas de salud materna e infantil y las investigaciones para identificar nuevas amenazas virales.

Debido a la COVID-19, otras crisis mundiales de salud o que ninguno de los directores ejecutivos de la OMS haya sido estadounidense desde 1948, Donald Trump intensificó sus críticas a esta institución, a la cual acusaba de "incapacidad".

Según la normativa de la institución, Estados Unidos estaba obligado legalmente a comunicar a la OMS con un año de antelación su intención de abandonar este organismo, procedimiento que llevó a cabo. Si bien, el abandono de la institución no exime del abono de las cuentas pendientes, algo que obliga a la administración estadounidense cualquier obligación financiera pendiente. Un aspecto, este último, que la OMS subraya que Estados Unidos no está cumpliendo al no haber pagado las últimas cuotas, ni la de 2024 ni la de 2025. En su conjunto, ambas deudas suman más de 130 millones de dólares.

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