El incidente, sobre el que informaban las autoridades rumanas a primera hora de este viernes, ha provocado el desalojo de unas 70 personas residentes en este edificio residencial y herido a dos personas que han requerido de atención médica. El dron ruso, que se dirigía a Ucrania en una nueva ofensiva dentro del conflicto bélico iniciado por Putin hace cuatro años, impactaba contra la última planta de este bloque de viviendas en la ciudad de Galati, detonando su carga explosiva.
Según informan desde Rumanía, en este tiempo en el que la guerra entre Rusia y Ucrania se ha venido desarrollando, numerosos drones rusos han sobrevolado el país, aunque no ha sido hasta hoy que ha dejado los primeros heridos. El suceso ha provocado la reacción del ministro de Exteriores rumano, quien no solo ha asegurado que "representa una escalada grave e irresponsable" por parte de Rusia, sino que también señala que Bucarest había informado al secretario general de la OTAN sobre el riesgo que implicaba y "solicitado medidas para acelerar la transferencia de capacidades antidrones a Rumania".
El alto tránsito de drones rusos que se ha dado sobre el espacio aéreo rumano durante esta guerra se debe, principalmente, a que el río Danubio conforma la frontera entre Rumanía y Ucrania, siendo los puertos ucranianos que se hallan allí uno de los principales objetivos de ataque de Rusia.
El Ministerio de Defensa de Rumanía afirma que, desde el inicio de la guerra en Ucrania, se han encontrado fragmentos de drones en territorio rumano en 47 ocasiones distintas, 12 de ellas solo este año.
La guerra entra en su quinto año entre ataques masivos y contactos diplomáticos
La guerra entre Rusia y Ucrania comenzó el 24 de febrero de 2022 con la invasión a gran escala ordenada por el presidente ruso, Vladímir Putin. Más de cuatro años después, el conflicto continúa sin una solución definitiva. Tras los avances iniciales de Moscú, Kiev logró recuperar parte del territorio ocupado en varias contraofensivas, aunque Rusia mantiene bajo su control aproximadamente una quinta parte del territorio ucraniano, incluidas amplias zonas de las regiones de Donetsk, Lugansk, Zaporiyia y Jersón, además de Crimea, anexionada en 2014.
Durante los últimos meses, la guerra ha entrado en una nueva fase marcada por el uso masivo de drones de largo alcance por ambos bandos. Rusia ha intensificado sus bombardeos contra ciudades e infraestructuras energéticas ucranianas, llegando a lanzar algunos de los mayores ataques aéreos desde el inicio de la invasión, con centenares de drones y misiles en una sola noche.
Ucrania, por su parte, ha reforzado sus capacidades de ataque con drones y ha incrementado las operaciones contra objetivos militares y logísticos situados en la retaguardia rusa, una estrategia que Kiev considera clave para frenar el avance de las tropas del Kremlin.
En el plano diplomático, continúan los contactos internacionales para explorar una eventual salida negociada al conflicto, aunque las posiciones de Moscú y Kiev siguen muy alejadas. La Unión Europea insiste en mantener su apoyo político y militar a Ucrania, mientras el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, reclama más sistemas de defensa antiaérea ante la persistencia de los ataques rusos.
El impacto este viernes de un dron ruso en un edificio residencial de la ciudad rumana de Galați, que ha causado dos heridos, evidencia además cómo la guerra sigue generando preocupación más allá de las fronteras ucranianas y aumenta la inquietud entre los países miembros de la OTAN situados en el flanco oriental europeo.
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