El ayatolá Mojtaba Jamenei, nuevo líder supremo de Irán e hijo del fallecido Alí Jamenei, se encuentra “sano y salvo” tras haber resultado herido en los últimos bombardeos lanzados por Estados Unidos en territorio de Oriente Próximo, en el epicentro de una guerra que aún se desconoce cuándo terminará.

“He oído las noticias sobre que Mojtaba Jamenei resultó herido. He preguntado a algunos amigos que tienen conexiones. Dicen que, gracias a Dios, se encuentra sano y salvo y que no hay problema alguno”, ha informado Yusef Pezeshkian, hijo del presidente, Masud Pezeshkian, y asesor del Gobierno iraní este miércoles a través de sus redes sociales.

La televisión pública iraní ha descrito a Jamenei como “un veterano herido en la guerra de Ramadán”, una información que ha disparado las alertas sobre el estado de salud del máximo líder de Irán en esta escalada de tensiones bélicas perpetradas por Estados Unidos e Israel desde el pasado 28 de febrero hasta la fecha actual. Asimismo, según el diario iraní 'Etemad', apuntan a que el mandatario de los ayatolás se encuentra herido leve, pero activo y refugiado en un lugar seguro, teniendo en cuenta que, desde su nombramiento oficial, aún no ha realizado aparición pública alguna. No obstante, desde el otro lado del relato, medios estadounidenses 'The New York Times' habían informado de que Jamenei estaba herido grave.

Cabe recordar que Mojtaba Jamenei ascendió al máximo puesto de poder en el régimen de los ayatolás iraníes tras la muerte de su padre en uno de los ataques estadounidenses sobre su país, además de la de su madre, Mansuré Jojasté Bagherzadé, algunos de sus familiares y ministros del Gobierno iraní. La ofensiva militar se ha cobrado hasta la fecha más de 1.200 muertos, según las autoridades iraníes.

Trump no estima fecha de caducidad a la guerra en Irán

En lo que concierne a los avances del conflicto en el corazón de Oriente Próximo, el enviado especial Steve Witkoff ha asegurado que han destruido “casi toda” la capacidad de enriquecimiento y conversión nuclear en Irán, según ha desgranado en una entrevista con la cadena CNBC, alegando que el país asiático disponía de “460 kilogramos de material enriquecido al 60%” antes del inicio de los ataques por parte de Washington y Tel Aviv.

Bajo esta premisa, el presidente de la Casa Blanca, Donald Trump, ha señalado que la duración de la guerra está únicamente en sus manos. En declaraciones a la agencia Axios, ha reiterado que del conflicto bélico en Irán “prácticamente no queda nada” por atacar: “Cuando yo quiera que termine, terminará”, ha emplazado.

Al tiempo que se producían estas declaraciones del máximo mandatario estadounidense, el foco en el Golfo pérsico se ha centrado en el estrecho de Ormuz, actualmente bloqueado y enclave geográfico por el que circulan el 20% del petróleo y gas natural licuado mundial. Este miércoles, las autoridades de Reino Unido han alertado de que el ataque de un proyectil ha causado daño en un buque de contenedores, cerca de Ras al Jaima, una ciudad al noroeste de Emiratos Árabes Unidos.

La Guardia Revolucionaria iraní prometió que dejaría paso libre a los buques de “cualquier país árabe o europeo que expulse a los embajadores israelíes y estadounidenses de su territorio”, mientras que el secretario del Consejo de Seguridad Nacional iraní, Alí Lariyani, advirtió que, por los motivos acuciantes del conflicto bélico, “es poco probable que se logre algún tipo de seguridad en el estrecho de Ormuz”.

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