Bajo el marco de la incertidumbre que rodea la guerra en Oriente Próximo, la vía diplomática continúa activa y, mediante ella, la Administración estadounidense de Donald Trump ha avanzado este jueves que se celebrará una nueva y próxima reunión entre las delegaciones de Israel y Líbano en aras de poner fin a las hostilidades que han dejado miles de fallecidos.
La cita será los próximos días 14 y 15 de mayo, presumiblemente en Washington, debido a que Estados Unidos actúa como intermediador de las partes, las cuales llevaban hasta cuatro décadas sin entablar conversaciones diplomáticas.
El Departamento de Estado, conducido por Marco Rubio, ha ratificado así que “las conversaciones tendrán lugar el próximo jueves y viernes”, aunque no han avanzado más detalles y tampoco se conoce la confirmación oficial de las partes citadas, tanto las autoridades libanesas como las israelíes.
De esta manera, sería la tercera vez que representantes del diálogo de ambos países de Oriente Próximo se den cita en la Casa Blanca para abordar un horizonte de paz y fin de los ataques que comenzaron a principios de marzo. Al tiempo, cabe recordar que, un mes más tarde, pactaron un alto el fuego que terminó prorrogándose tres semanas; sin embargo, ha sido una tregua que el Gobierno de Benjamín Netanyahu ha terminado violando con más bombardeos en territorio libanés.
Israel ataca Beirut
Este anuncio acontece horas más tarde de conocerse un último ataque de las fuerzas israelíes sobre Beirut y los suburbios que rodean la capital libanesa. En esta operación bélica que se produjo este miércoles por la tarde, el Ejército del Estado hebreo ha terminado por confirmar este jueves la muerte del comandante de la Fuerza Raduán, la élite del partido-milicia chií Hezbolá. Una operación perpetrada pese a la tregua vigente.
Han precisado así en un comunicado la muerte de Ahmed Qalib Balut en un bombardeo contra la zona de Dahiya, precisando que este cargo “dirigió a terroristas de Raduán y encabezó decenas de planes terroristas” en contra de su país. Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha confirmado su “eliminación”: “Es el mismo terrorista que encabezó un plan para conquistar el norte (de Israel). Pensó que podía continuar dirigiendo ataques contra nuestras fuerzas y comunidades a través de su sede terrorista secreta en Beirut”, se ha congratulado, precisando que su Ejército “ha eliminado a más de 200 terroristas de Hezbolá” desde el inicio del alto el fuego.
Pese a estas celebraciones, lo cierto es que la peor parte se la está llevando buena parte de la población civil libanesa. Las autoridades de Beirut han elevado este jueves a cerca de 2.730 las víctimas mortales y más de 8.400 los heridos a causa de las hostilidades de Tel Aviv. Las últimas hostilidades a gran escala estallaron el 2 de marzo, cuando Hezbolá lanzó proyectiles contra Israel en respuesta al asesinato del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, en la ofensiva lanzada el 28 de febrero por Israel y Estados Unidos contra el país persa.
Previamente, las partes ya pactaron una tregua en noviembre de 2024 tras trece meses de combates al hilo de los ataques del 7 de octubre de 2023 que declinaron en la masacre israelí sobre la Franja de Gaza. Si bien desde entonces Israel continuó lanzando bombardeos frecuentes contra el país y mantuvo la presencia de militares en varios puntos argumentando que actuaba contra Hezbolá, en medio de denuncias de Beirut y el grupo sobre estas acciones.
En el actual conflicto en Oriente Próximo, el Ejecutivo de Netanyahu no ha decaído en su afán de erradicar por completo a Hezbolá, motivo por el que ha continuado prácticamente sin descanso sus ataques. En lo que concierne a las relaciones diplomáticas, ha sido gracias a la intermediación de Estados Unidos por la que ambas partes se han sentado en la mesa de negociación para llegar a un acuerdo que, aún, se percibe lejano e imprevisible.
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