Vox amanecía este jueves con una noticia que sacudía sus cimientos internos: cinco miembros de su Comité Ejecutivo Provincial en Murcia presentaban su dimisión para hacer caer a su presidente, José Ángel Antelo, según avanzó El Español. Una crisis de cohesión interna surgida después de que esta misma semana la dirección nacional propusiera a Antelo ser candidato en las elecciones autonómicas de 2027 y mantenerlo como portavoz en la Asamblea, pero siempre y cuando diera un paso al lado en la parte orgánica del partido. Antelo rechazó la propuesta, desencadenando en la dimisión del comité como medida de presión para forzar su salida, sin éxito. Una crisis interna que llega, además, en un momento especialmente delicado: las elecciones de Castilla y León del 15 de marzo están a la vuelta de la esquina y los ultraderechistas siguen negociando con el PP en Extremadura y Aragón para volver a reeditar los gobiernos de dichas regiones.

Tal y como informaron fuentes provinciales de la formación de extrema derecha, la dimisión en bloque vino como consecuencia "de su nefasta gestión". Concretamente, los cinco miembros que han dimitido son Lourdes Méndez, vicepresidenta de Vox Murcia; Carmen Menduiña, secretaria; Antonio Martínez Nieto, responsable de Relaciones Institucionales; Antonio Martínez Sánchez, de Intermunicipal; y Aida Peñalver, de Organización Territorial. Según rezan los estatutos del partido, si más de la mitad de los miembros de un comité ejecutivo presentan la dimisión, este se disuelve, por lo que Antelo deja teóricamente, de esta forma, de ser líder de Vox en Murcia. No obstante, sigue con el escaño de diputado en la Asamblea regional y portavoz del grupo parlamentario.

Los cinco dimitidos destacaban durante la semana un "profundo desacuerdo" con la gestión llevada a cabo por Antelo y con esta decisión persiguen el "objetivo expreso de permitir" que la dirección nacional resuelva lo que califican como una "grave crisis de cohesión interna". Así, reprochan a Antelo un "estilo de liderazgo" que ha "paralizado" el crecimiento del partido. "La falta de unidad ha impedido avanzar en la captación de nuevos afiliados", alegan estas fuentes. Todo ello se produce después de que esta misma semana la dirección nacional propusiera a Antelo ser candidato en las elecciones autonómicas de 2027 y mantenerlo como portavoz en la Asamblea, pero echándose a un lado en la parte orgánica. Su rechazo y consiguiente desacato a la vertical estructura que dirige Abascal provocaron el cisma.

"Creía que conocía a Abascal, pero es otra persona"

Por otra parte, a vista de las recientes noticias, el que fuera portavoz parlamentario de Vox en el Congreso, Iván Espinosa de los Monteros, ha salido del letargo para lanzar una advertencia pública sobre la evolución interna de la formación. En su opinión, el partido atraviesa un proceso de "estrechamiento y empobrecimiento" orgánico que, si no se corrige, puede acabar teniendo consecuencias electorales, asegurando también que "creía que conocía a Abascal, pero es otra persona".

Así lo expuso en una entrevista en el programa Herrera en COPE, donde el afiliado número cinco de Vox y uno de sus rostros más reconocibles durante la pasada legislatura describió un clima interno marcado por un "proceso de acallamiento" que dificulta la emergencia de liderazgos y empobrece el debate. A su juicio, el partido se ha ido cerrando progresivamente, reduciendo los espacios de deliberación y limitando la pluralidad de voces que en su día formaron parte del proyecto.

En ese contexto, sostuvo que la formación ha experimentado un "giro estatalista" que la aleja de su ideario fundacional y de la defensa de mecanismos sólidos de democracia interna. Recordó que tras el retroceso electoral de 2023, cuando Vox pasó de 55 a 33 diputados en el Congreso, no se abrió un proceso de reflexión colectiva de alcance. Para el exdirigente, esa ausencia de autocrítica organizada evidencia la debilidad de los contrapesos internos y la falta de estructuras que canalicen el debate estratégico tras un revés en las urnas. Posiciones que terminan escenificándose en cismas como el de Antelo.

Momento clave para Vox

Esta situación de crisis no puede llegarle a Vox en peor momento. Dentro de que atravesar un cisma no es nunca un plato de buen gusto, justo ahora, la formación que dirige Abascal tiene que hacer frente a unas elecciones en Castilla y León en apenas dos semanas, mientras negocia también las condiciones para que el PP gobierne, con su beneplácito, en Aragón y en Extremadura. 

Las relaciones entre ambas formaciones se encuentran, además, en un momento extraño: ambos partidos han insistido en que a pesar de sus diferencias, tienen un objetivo que está por encima de ellas, que es combatir al PSOE y a Pedro Sánchez, tanto en las autonomías como en las elecciones generales previstas para el año que viene. Pero por otra parte, no ha pasado ni un mes desde que ambas formaciones se dedicaran gravísimas acusaciones cruzadas.  "El PP se lanza a la guerra sucia contra Vox para que no se hable de su estafa política. Dicen una cosa distinta en Murcia y en Aragón y apoyan en Bruselas la inmigración masiva y el pacto verde, pero en España hacen como que se oponen. Como no pueden explicar esto se lanzan a la guerra sucia para que tampoco se hable de su corrupción reciente en Almería y en Alicante; en la que también se están investigando supuestos contratos que ha recibido la señora de Guitarte", argumentaba Abascal.

Los conservadores entraron al trapo en respuesta. "No es Génova quien llama inútil o puto basto al presidente nacional de Vox. Quien critica a Abascal es gente de su partido a la que aún hoy tiene en nómina", referenciando a las declaraciones de cargos ultras de Aragón contra Abascal. "Que no focalice ni sus complejos ni las miserias de su partido en el PP. Que despida a quien le insulta o que se calle, pero que no responsabilice a un partido que no ha utilizado nunca los líos internos de Vox para su propio beneficio", añadía el PP. "No sabéis hacer otra cosa que guerritas sucias y gestionar las políticas del PSOE. Tenéis un presidente que llegó por las guerras sucias que lleváis a la prensa", añadía Vox en respuesta, mencionando incluso la trama Kitchen y elevando el tono hasta la discusión y el desencuentro.

Así las cosas, la formación ultraderechista se encuentra ahora en la tesitura de aplacar sus tensiones internas y, al mismo tiempo, de llegar con buena salud al 15 de marzo y de negociar con el Partido Popular en los citados territorios. Les da un balón de oxígeno, no obstante, que su momento en las urnas está siendo bueno, con buenos resultados en Aragón y Extremadura y con previsiones optimistas de cara a las elecciones generales de 2027.

Súmate a

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio