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España

Vox debate si retirarse de la batalla por el Senado en algunas provincias para facilitar el camino al PP

La carrera electoral está hallando estrategias diferentes a las habituales con las que concurrir a la Cámara Alta con una izquierda que unifica lista y los de Abascal sopesando retirarse

El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, saluda al presidente de VOX, Santiago Abascal, a su salida de un pleno en el Congreso de los Diputados, a 10 de febrero de 2026, en Madrid

El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, saluda al presidente de VOX, Santiago Abascal, a su salida de un pleno en el Congreso de los Diputados, a 10 de febrero de 2026, en Madrid

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Vox afronta este lunes una decisión estratégica de cara a las elecciones generales del próximo 29 de noviembre. El Comité Ejecutivo Nacional (CEN), máximo órgano de dirección del partido entre asambleas, se encuentra reunido para abordar, entre otros asuntos, la posibilidad de retirar sus candidaturas al Senado en determinadas provincias para favorecer las opciones electorales del Partido Popular (PP). Santiago Abascal comparecerá ante los medios al término del encuentro, en el que previsiblemente se concretará la postura de la formación.

La opción que estudia Vox responde al acuerdo alcanzado entre el PSOE y distintas fuerzas progresistas para concurrir conjuntamente a la Cámara Alta. Bajo la denominación de Senado de Progreso, los partidos pretenden concentrar sus apoyos en una única candidatura y aumentar sus posibilidades de disputar a la derecha el control de la institución. Ante este escenario, la dirección de Abascal sopesa evitar que la división del voto entre PP y Vox facilite la obtención de escaños por parte de la izquierda. 

El líder de Vox ya anticipó el pasado sábado que su partido actuaría con "altura de miras" para evitar que un eventual Gobierno de coalición entre populares y Vox dependiera de Pedro Sánchez. "Haremos lo necesario", aseguró, en un mensaje que abrió la puerta a una modificación de la estrategia electoral habitual de la formación. Por su parte, el secretario general de Vox, Ignacio Garriga, advirtió de que habría que tomar "decisiones difíciles", mientras que el partido remitió cualquier decisión al Comité Ejecutivo Nacional.

La alternativa que se plantea no pasa necesariamente por un acuerdo formal entre ambas formaciones en todas las circunscripciones. Una de las posibilidades consiste en que Vox renuncie a presentar candidatos en aquellos territorios donde tenga menos opciones de conseguir representación y pida a sus votantes que respalden a los aspirantes populares. También se han planteado fórmulas mixtas de colaboración entre ambos partidos, aunque su alcance dependerá de las decisiones que adopte la dirección nacional.

El movimiento tiene una explicación electoral. En las elecciones generales de 2023, Vox obtuvo más de 2,7 millones de votos para el Senado, pero no consiguió ningún senador electo por esta vía. En esta ocasión, la candidatura conjunta de la izquierda puede alterar el reparto de escaños en determinadas provincias y convertir en decisiva la concentración del voto conservador.

Las estimaciones publicadas por El Español señalan que PP y Vox necesitarían coordinarse en 19 provincias para aspirar a una mayoría de tres quintos en la Cámara Alta, equivalente a 161 de los 267 senadores. Esta mayoría permitiría a ambas formaciones abordar la renovación de órganos como el Tribunal Constitucional y el Consejo General del Poder Judicial sin depender del PSOE. Se trata, en cualquier caso, de proyecciones electorales y no de resultados garantizados.

La izquierda unifica sus candidaturas para disputar el Senado

El acuerdo de PSOE y Frente Amplio, que integra a formaciones como Izquierda Unida, Movimiento Sumar, Compromís y Más Madrid, busca evitar que la fragmentación electoral reste escaños al espacio progresista. La candidatura, denominada Senado de Progreso, concurrirá conjuntamente en decenas de circunscripciones, aunque los pactos no se extienden de la misma manera a todas las elecciones al Congreso.

La estrategia resulta especialmente relevante en las provincias donde el sistema de elección del Senado puede premiar a la candidatura más votada. En ellas, la dispersión de los sufragios progresistas o conservadores puede determinar el reparto de representantes. La izquierda aspira así a contrarrestar la ventaja que el PP ha obtenido tradicionalmente en la Cámara Alta, mientras la dirección de Vox estudia cómo responder a una fórmula que obliga a reconsiderar la competencia entre las dos principales fuerzas de la derecha.

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