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El acuerdo del PSOE para concurrir conjuntamente al Senado con el Frente Amplio ha despertado cierta preocupación preventiva tanto en las filas del PP como en las de Vox. En la Cámara Alta, el sistema electoral funciona de manera distinta al del Congreso: los votantes pueden elegir hasta tres candidatos, independientemente de la formación política a la que pertenezcan. Este mecanismo suele beneficiar a las candidaturas predominantes de cada bloque, lo que explica, en buena medida, la actual mayoría absoluta del PP. Por ello, la decisión de agrupar a buena parte de la izquierda frente a una derecha dividida entre dos candidaturas con peso electoral introdujo un factor de incertidumbre, por lo que el PP y Vox siguieron el ejemplo y hay conversaciones para que la formación de Santiago Abascal no se presente al Senado en ciertas circunscripciones, igual que las hay, según publica el diario El Mundo este domingo, para establecer una suerte de pacto de no agresión en campaña para no molestarse demasiado mutuamente.
La dirección de Vox ya estudia distintas posibilidades de cooperación indirecta con los populares. Por ahora no hay ninguna decisión tomada, pero las alternativas son variadas: renunciar a presentar candidatos en determinadas provincias, recomendar a sus votantes que distribuyan las papeletas entre ambos partidos o transmitir un entendimiento implícito para optimizar los resultados electorales y dificultar que Pedro Sánchez conserve el poder. Por su parte, Alberto Núñez Feijóo calificó el citado acuerdo entre Sánchez y Colau en el Senado como una "coalición de desesperados" que refleja la debilidad del PSOE. Por su parte, Santiago Abascal se comprometió a actuar "con altura de miras" y a hacer "lo necesario para que España sea libre y no dependa de Sánchez ni de ninguno de sus secuaces".
Sin pisarse
Más allá de las declaraciones públicas, tanto el PP como Vox admiten en privado que han optado, cada uno por separado, por evitar los enfrentamientos directos durante la precampaña. Fuentes populares reconocen que existe un "pacto de no agresión" informal, motivado por una prioridad compartida: derrotar a Sánchez. Ambos partidos dan por posible un futuro Gobierno de coalición y consideran que deben evitar cualquier conflicto que pueda perjudicar sus opciones. Esa lógica también se extiende al Senado. "Está claro que no podemos poner en riesgo la suma", señalan fuentes del PP, que recuerdan el precedente de las elecciones generales de 2023, en el que pese a ganar los comicios, no pudieron formar gobierno. Según lamentan, el desgaste sufrido por ambas formaciones durante la recta final de aquella campaña impidió que alcanzaran conjuntamente la mayoría por apenas cuatro escaños. En Génova consideran que no pueden repetir ese error: "Sánchez nos pilla una vez, pero no nos pilla dos", trasladaban fuentes del PP al citado medio.
Cabe destacar, no obstante, que ambas formaciones mantienen discrepancias importantes en algunos de los asuntos centrales del debate electoral. En Génova describen la relación actual como una especie de "entente cordiale" entre las dos formaciones, aseguran que Feijóo mantiene ahora una comunicación normalizada con Abascal y sostienen que el trato entre ambos partidos ha mejorado porque comparten un objetivo fundamental: "acabar con el sanchismo y comenzar una etapa de reconstrucción política", al margen de las diferencias que puedan existir entre ellos.
En Vox también reconocen que existe una tregua de facto con los populares, aunque recalcan que nunca se ha formalizado por escrito. En la sede de Bambú consideran que el PP comienza a tratarles con mayor respeto y admiten que la comunicación entre las respectivas direcciones es más fluida. Ambas formaciones coinciden en que el mensaje principal de la campaña debe centrarse en responsabilizar a Sánchez de la situación política del país. No obstante, en Bambú no se confían y rechazan dar por segura la amplia mayoría conservadora que anticipan algunas encuestas. En el partido de Abascal también advierten de que la convivencia electoral con el PP no estará exenta de tensiones. Pese a ello, en Vox creen que el acercamiento del discurso del PP a algunas de sus posiciones durante el último año, como por ejemplo en materia migratoria, puede limar un poco las asperezas.
Desde Génova no ocultan su preocupación por el crecimiento de Vox en los sondeos, pero sostienen que la suma de la derecha continúa siendo sólida gracias a la recuperación de votantes de centro que anteriormente respaldaban al PSOE. En Bambú comparten la idea de que cada formación debe consolidar su propio espacio electoral. "El PP debería ocupar su espacio y nosotros el nuestro", sintetizan a grandes rasgos fuentes de Vox. Precisamente, el acuerdo de las fuerzas progresistas para concurrir unidas al Senado motiva una posible respuesta que, pese a la ausencia de negociaciones formales, ambas direcciones contemplan para evitar que la división electoral termine beneficiando a Sánchez.




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