La tumba de Las Trece Rosas en el Cementerio Civil de La Almudena ha sido vandalizada este sábado. Así lo ha denunciado el Diario Sabemos, que a través de sus redes sociales ha compartido una fotografía del acto fascista, que incluye una serie de pintadas con amenazas de muerte dirigidas a la analista política y colaboradora de ElPlural.com, Sarah Pérez Santaolalla. Un acto que se encuadra en medio de una campaña de acoso ultraderechista a la comunicadora, después de que el agitador Vito Quiles la persiguiera en taxi desde los estudios de TVE hasta su propio domicilio.
Según la denuncia difundida, las pintadas contienen amenazas que el propio medio califica como “apología del terrorismo machista” y como una expresión de “odio y violencia”, subrayando que no pueden ampararse en la libertad de expresión. El Cementerio Civil de la Almudena, donde reposan los restos de Las Trece Rosas - jóvenes fusiladas por el franquismo en 1939 -, es un espacio de alto valor simbólico, lo que otorga a los hechos una dimensión política añadida.
La propia Santaolalla lo denunciaba horas más tarde. También a través de su perfil oficial en X - antes Twitter -, la colaboradora de ElPlural.com y TVE, entre otros, lamentaba el acto y aseguraba que sentía "auténtico terror" ante lo sucedido. "No es casualidad: mujeres asesinadas por enfrentarse al fascismo y no doblegarse", precisaba la analista política.
Acoso a Santaolalla
El señalamiento a Sarah Santaolalla no se produce de manera aislada. La comunicadora lleva tiempo denunciando una campaña de hostigamiento sostenida en redes sociales y en el ámbito mediático, procedente de entornos de la ultraderecha. En ese contexto, diversas organizaciones y usuarios han vinculado las amenazas aparecidas en la Almudena con el clima de acoso previo al que está siendo sometida.
Entre los nombres que se repiten en estas denuncias figura el del agitador ultra Vito Quiles. Santaolalla ha señalado en distintas ocasiones que Quiles la ha convertido en objetivo recurrente de sus intervenciones públicas, con menciones constantes, vídeos y publicaciones en redes sociales que alimentan una dinámica de señalamiento. Este tipo de prácticas, según han advertido colectivos feministas y de defensa de los derechos humanos, contribuyen a crear un entorno propicio para que el hostigamiento digital derive en amenazas reales. De hecho, este viernes el agitador ultraderechista transgredió cualquier límite moral.
Apenas un día después de denunciar un ataque machista procedente de una diputada del Partido Popular vinculada al entorno de Isabel Díaz Ayuso, Santaolalla ha hecho público un nuevo episodio que eleva la gravedad de la situación. Según relató este viernes, el agitador ultra Vito Quiles la persiguió desde las inmediaciones del centro de RTVE en Prado del Rey, donde trabaja habitualmente, hasta las puertas de su propio domicilio.
Denuncia a Quiles
La comunicadora denunció los hechos a través de sus redes sociales, donde difundió un vídeo en el que se aprecia la presencia de Quiles en los accesos de las instalaciones de la televisión pública. En ese mensaje, Santaolalla alertó de que el ultra estaba preguntando por sus horarios de entrada y salida y que, posteriormente, la siguió en un vehículo mientras abandonaba el recinto. Ante esta situación, reclamó una actuación policial inmediata.
Horas más tarde, en una intervención en el programa Malas Lenguas, presentado por Jesús Cintora, la analista ofreció más detalles de lo ocurrido y responsabilizó directamente al Partido Popular del clima de señalamiento. Según explicó, Quiles intentó acceder a Prado del Rey, pero fue detenido por el personal de seguridad. Al no lograrlo, esperó su salida y comenzó a seguir el coche en el que se desplazaba, acompañado por otras personas, durante varios kilómetros.
Santaolalla relató que el vehículo que la seguía reapareció finalmente frente a su domicilio, lo que incrementó su sensación de inseguridad. Según indicó, este tipo de prácticas buscan intimidar y forzar cambios constantes en la vida personal y profesional de quienes son objeto de acoso. Tras los hechos, la comunicadora acudió a comisaría, donde formalizó la denuncia después de que los implicados fueran identificados por la Policía, denunciando la persistencia de estas conductas y el clima de impunidad que las rodea.
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