La pasada semana, el decreto con la prórroga de los alquileres decayó en el Congreso de los Diputados, tras una negociación en la que Sumar, casi en solitario, no logró convencer ni a Junts ni al PNV. En el caso de los catalanes, a última hora abrieron un camino para revertir su voto en contra, que el propio espacio de Yolanda Díaz se mostró dispuesto a recorrer, y que ahora parece la vía para relanzar el decreto, algo que el ministro Ernest Urtasun ha reiterado que ocurrirá "esta semana".

El titular de Cultura apretó las tuercas al ala socialista del Gobierno este lunes, instándole a sentarse de nuevo a negociar lo antes posible. El mensaje no ha cambiado: las cesiones que pide Junts no son del gusto de la izquierda, pero son viables para salvar la medida por la que los inquilinos cuyos contratos terminaran en 2026 y 2027 podían solicitar una prórroga de dos años a sus caseros, y la subida interanual del precio se limitaba al 2%.

Urtasun lo dijo el lunes pasado, cuando explicó lo que Junts había puesto sobre la mesa y lo ha repetido este lunes, cuando ha anunciado que Sumar va a "elaborar" una nueva propuesta, basada en lo que calificó como "un acuerdo amplio y de consenso". En ese sentido, el ministro habló explícitamente de "recoger el guante" de Junts, y volvió a mostrarse abierto a las cesiones: "El debate parlamentario permitió a los grupos situar cuestiones sobre la mesa que nosotros escuchamos muy atentamente", aseguró. El catalán no quiso dar plazos concretos, y se limitó a decir que será "esta semana" cuando afinen un nuevo texto para enviarlo a los grupos parlamentarios.

El ministro también recordó que la prórroga de los alquileres es una reivindicación que atraviesa la sociedad, ya que siete de cada diez españoles la apoyan, entre ellos la mayoría de los votantes de derechas. Urtasun reiteró que es su "compromiso" volver a llevar al Congreso lo que es una "demanda en la calle". Puso como ejemplo las marchas por el Día del Trabajo, en las que la vivienda fue un tema central, pero el reclamo volverá a las calles el próximo domingo 24 de mayo, cuando hay convocada en Madrid una nueva manifestación del Sindicato de Inquilinas bajo el lema "La vivienda nos cuesta la vida, bajemos los precios".

Junts aprieta y pide más cesiones

En Junts no estaban dispuestos a vender gratis su apoyo, y una vez decaido el decreto, después de que votaran en contra junto a PP y Vox y de que el PNV se abstuviera, se ven con más poder de negociación del que tenían en un principio. De ahí que a las monedas de cambio que pidieron el pasado lunes para salvar el decreto in extremis, ahora no les parezcan suficientes.

Al poco de votar en el Congreso, cuando el ministro Pablo Bustinduy prometió seguir peleando, los de Puigdemont anunciaron que su lista de exigencias había aumentado. Ahora piden que se excluya de la prórroga a los inquilinos morosos. Es decir, que aquellos alquilados que tengan mensualidades sin pagar a sus caseros no puedan acogerse a que se les congele durante dos años el precio de su contrato. Junts exige también que el Gobierno tome en consideración en el Congreso una propuesta suya para que las hipotecas se puedan desgravar en el IRPF. En concreto, que los contribuyentes se puedan deducir hasta un 15% de su vivienda habitual, o un máximo de 11.630 euros cada año. Esta medida, que la derecha catalana considera "transversal", ya existía hasta 2013, y ahora quieren recuperarla y extenderla también a los alquileres.

Y además de estas dos medidas, Junts mantiene en pie la oferta que pudo salvar el decreto el pasado martes. Los catalanes pusieron sobre la mesa de Sumar dos monedas de cambio. Por un lado, bonificaciones a los propietarios de pisos alquilados a personas que solicitaran la prórroga, así como que el Gobierno acepte aplicar su moción para eliminar el IVA para los autónomos que facturen menos de 85.000 euros.

Sumar busca reforzarse con un ojo en Andalucía

En Sumar no han bajado los brazos desde que decayó el decreto, prometiendo desde el minuto uno que lo volverían a intentar a pesar del no de las derechas. La idea de una negociación que, al contrario de lo que suele ocurrir con el Gobierno, nació con peores expectativas de lo que ha terminado, les da fuerza a los de Yolanda Díaz, que apuestan firmemente por la vivienda como bandera de aquí a que termine la legislatura.

En su estrategia no está, de momento, confrontar directamente con el PSOE, conscientes de que aún necesitan una buena relación para mantenerse a flote dentro del Gobierno. Urtasun se limitó a decir este lunes que "el diálogo es permanente" con los socialistas y con "todos los grupos parlamentarios", y le dejó a su socio mayoritario un tímido recado al decir que "revalidar la mayoría progresista pasa en buena parte por abordar el tema de la vivienda, que es el principal motivo de preocupación en este país".

Pero en Sumar son conscientes de que, en algún momento en el próximo año, tendrán que afrontar una complicada batalla, a la que llegarán sin Yolanda Díaz como líder, ya que la vicepresidenta anunció que se apartaría de la primera línea, y en plena reconfiguración como espacio, con nuevas siglas y, previsiblemente, una concurrencia distinta. Aún tienen tiempo hasta entonces, pero la derrota del decreto de los alquileres aún les pesa. Más aún cuando el futuro cercano les augura unas semanas complicadas, con las encuestas pronosticando una debacle de Por Andalucía, la coalición que integran junto a Podemos, en las elecciones en Andalucía del próximo 17 de mayo.

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