El exministro de Economía, Pedro Solbes. EFE/Archivo El exministro de Economía, Pedro Solbes. EFE/Archivo



Muchos políticos retirados de la primera línea se han dado a la tarea de escribir sus memorias, lo han hecho Felipe González, Zapatero, Aznar, Bono, Guerra. Ahora es el turno de Pedro Solbes. El exministro de Economía se ha dispuesto a contar en un libro por qué dejó su cargo en 2009, según dice, agotada su “larga paciencia” tras dar por perdida su batalla frente a Zapatero por el control del déficit.

Zapatero "no compartía" su preocupación
Según Solbes, el expresidente socialista "no compartía" su preocupación, por lo que llegó un momento en que "era evidente" que su presencia como miembro de su Gobierno "prácticamente había terminado".

"Era urgente actuar"
En el libro "Recuerdos" de Pedro Solbes, del que el diario El País publica este domingo un resumen, el exministro de Economía asegura que en noviembre de 2008 él se dio cuenta de la crisis que se avecinaba: la situación económica seguía empeorando "y era urgente actuar".

El desacuerdo sobre el control del déficit
"Le expliqué (a Zapatero) mi visión con enorme preocupación. Le señalé que un país como España no podía permitirse ir más lejos en términos de déficit o deuda pública porque empezamos a generar desconfianza sobre la sostenibilidad de nuestras finanzas públicas y sobre nuestras posibilidades de recuperación" lo que, añade Solbes, "empezaba a intuirse en los mercados".

La recesión que se venía sobre España
El exministro afirma que también subrayó que la economía española se enfrentaba a una profunda recesión y que percibió que "estábamos en un momento crítico" y que en aquellos meses de explicaciones a Zapatero sobre la delicada situación económica su "larga paciencia, había llegado al límite".

"Yo era un miembro del Gobierno incómodo para él"
A finales de 2008, nueve meses después de las elecciones ganadas por el PSOE, Solbes se convenció de que "no era correcta" la idea de que "mi presencia en el gobierno pudiera ser útil para ayudar a resolver la crisis".

"Yo era un miembro del Gobierno incómodo para él y la situación era cada vez más enojosa para mí", explica Pedro Solbes. A finales de enero de 2009 un documento de propuestas para afrontar la situación elaborado por el exministro de Economía fue calificado de "inaceptable" por Zapatero por lo que, añade Solbes, "interpreté sus palabras como una clara negativa a lo que yo le proponía".
"Era evidente para mí que desde ese momento mi presencia en el Gobierno prácticamente había terminado", afirma Pedro Solbes

A continuación incluimos un fragmento de las memorias de Solbes, adelantadas por El País:
El presidente del Gobierno no compartía esa preocupación y defendía que recuperar el crecimiento era la prioridad y que todavía teníamos margen para seguir utilizando el gasto público como instrumento para impulsar la actividad económica.

Sus tesis encajaban con una visión que encontraría eco internacional en la cumbre que el G-20 celebró en Washington el 15 de noviembre de 2008. El FMI propuso en la reunión de Washington que se destinaran 1,2 billones de dólares, el 2% del PIB mundial, a poner en marcha acciones para reactivar la economía mediante la inyección de dinero público.

Era todo cuanto necesitaba Zapatero para orillar definitivamente mis advertencias sobre los riesgos del déficit público y la necesidad de defender la estabilidad presupuestaria que tanto esfuerzo nos había costado conseguir. Zapatero volvió de Washington convencido de que él tenía razón frente a mi postura que siempre había considerado excesivamente prudente. Ahora hacían falta medidas audaces, y Zapatero asumió su puesta en marcha con una actitud cada vez más desconfiada hacia mí y hacia la interpretación de la situación que se hacía desde el Ministerio de Economía y Hacienda. Volvimos, pues, de Washington, con la instrucción de poner en marcha un macroplan de inversión pública, a través de los Ayuntamientos.

El Consejo de Ministros del 28 de noviembre aprobó la creación del Fondo de Inversión Municipal para la realización de actuaciones urgentes especialmente generadoras de empleo. El fondo estaba dotado con 8.000 millones de euros (el Plan E).

El presidente tenía su propia visión de la crisis y su hoja de ruta no coincidía con la mía. Yo era un ministro incómodo