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El Senado vuelve a sentar a la misma mesa al PSOE y a los partidos situados a su izquierda. A menos de dos meses de las elecciones generales del 29 de noviembre, los socialistas estudian concurrir a la Cámara Alta mediante candidaturas conjuntas con otras formaciones progresistas para disputar al Partido Popular una mayoría absoluta que ha condicionado buena parte de la legislatura. La posibilidad, todavía en fase exploratoria, comenzará a tomar forma este domingo, cuando representantes de Ferraz y de los partidos que preparan el Frente Amplio mantendrán una reunión para comprobar si existe margen para alcanzar un acuerdo electoral.
No será una negociación sencilla. El adelanto de las elecciones ha obligado a acelerar los movimientos de unos partidos que todavía están intentando ordenar sus propias alianzas y que disponen de menos de una semana para formalizar coaliciones. El plazo termina el próximo 16 de octubre, mientras el Frente Amplio continúa pendiente de resolver su candidatura y el encaje de las distintas organizaciones que aspiran a formar parte del proyecto. En ese escenario, los contactos con el PSOE introducen una segunda negociación, limitada en principio al Senado, cuando la primera, referida al Congreso, sigue abierta.
Desde Ferraz admiten que están estudiando "todas las alternativas y escenarios" para las elecciones a ambas cámaras. Los socialistas no han comprometido todavía una fórmula concreta, aunque reconocen que el funcionamiento del Senado durante esta legislatura es uno de los motivos para explorar acuerdos. La dirección del PSOE acusa al PP de haber hecho un uso "espurio" de su mayoría absoluta y pretende evitar que los populares vuelvan a disponer de una posición semejante después de las elecciones.
La aritmética explica buena parte del interés por la operación. En las circunscripciones provinciales se eligen cuatro senadores, pero cada elector puede votar a un máximo de tres candidatos. Este sistema de listas abiertas y voto limitado permite que la candidatura más respaldada obtenga habitualmente tres de los cuatro escaños y que la segunda consiga el restante. La coordinación entre partidos puede modificar ese reparto si consigue concentrar los votos en determinados candidatos, aunque el resultado dependerá de cada circunscripción y del comportamiento de los electores.
Una mayoría que el PP ha utilizado para fiscalizar al Gobierno
El Senado ha sido uno de los principales escenarios de confrontación entre el Gobierno y el PP durante la legislatura. Gracias a su mayoría absoluta, los populares han impulsado comisiones de investigación sobre los casos de presunta corrupción relacionados con antiguos responsables del PSOE y del Ejecutivo. Entre los comparecientes figuran el exministro de Transportes José Luis Ábalos, su antiguo asesor Koldo García y el exsecretario de Organización socialista Santos Cerdán. El propio Pedro Sánchez compareció el 30 de octubre de 2025 ante la comisión que investigaba las derivadas del denominado caso Koldo.
Los socialistas consideran que el PP ha empleado la Cámara Alta como instrumento de confrontación política, mientras que los populares defienden estas actuaciones como parte de su labor de control parlamentario. La disputa también alcanza al funcionamiento legislativo y a determinados nombramientos institucionales. Entre las competencias del Senado figura la elección de cuatro magistrados del Tribunal Constitucional, para la que se exige una mayoría de tres quintos, una responsabilidad que adquiere especial relevancia ante las renovaciones pendientes.
El margen para modificar las mayorías, en cualquier caso, no depende únicamente de las candidaturas que concurran el 29 de noviembre. El Senado combina miembros elegidos directamente con otros designados por los parlamentos autonómicos, cuyo reparto responde a la composición política de las asambleas territoriales. En las próximas generales se elegirán 209 senadores mediante sufragio directo, a los que se sumarán los representantes de designación autonómica. Esta particularidad obliga a tener en cuenta ambas vías de representación al examinar cualquier posible cambio en el equilibrio de fuerzas de la Cámara.
Una iniciativa ciudadana
Los contactos entre los partidos han cobrado impulso con la aparición de la plataforma "Senadoras y senadores por la Democracia", que reclama candidaturas compartidas de las fuerzas progresistas para las próximas elecciones. La iniciativa reúne apoyos de distintos ámbitos de la sociedad civil, entre ellos la escritora Elvira Lindo, el cantante Víctor Manuel y el actor Pepe Viyuela, y plantea acuerdos en aquellas circunscripciones donde la coordinación electoral pueda resultar relevante.
Los promotores han mantenido conversaciones con varias organizaciones políticas, mientras sectores del espacio de Sumar llevan días trasladando al PSOE su disposición a estudiar la fórmula. Según fuentes conocedoras de los contactos citadas por Europa Press, los socialistas habían respondido inicialmente con cautela. La reunión de este domingo permitirá comprobar si esa disposición ha cambiado lo suficiente como para abrir una negociación formal antes de que expire el plazo de registro de coaliciones.
Izquierda Unida se muestra favorable a explorar acuerdos, aunque condiciona cualquier entendimiento a su contenido político y al respeto de la estructura federal de la organización. La formación sostiene que deben ser propuestas "de izquierdas, justas y en el sentido que está demandando la mayoría progresista", con el propósito declarado de impedir que se reproduzca lo que considera una coincidencia de intereses entre PP y Vox. Movimiento Sumar también defiende abrir el diálogo para mejorar la representación de las izquierdas en la Cámara Alta.
La dificultad reside en que el espacio del Frente Amplio no tiene todavía cerrada su propia configuración. Movimiento Sumar, IU, Más Madrid y los comunes trabajan en una fórmula de concurrencia para el Congreso, mientras continúan las conversaciones y diferencias sobre la incorporación de Podemos y otras fuerzas territoriales. El calendario añade presión: los partidos deben comunicar sus coaliciones antes del 16 de octubre, un día antes de la presentación pública prevista para el nuevo proyecto político.
De Almunia y Frutos a las experiencias territoriales
La posibilidad de presentar candidaturas coordinadas al Senado tiene antecedentes. El más significativo se remonta a las elecciones generales de 2000, cuando Joaquín Almunia, al frente del PSOE, y Francisco Frutos, candidato de Izquierda Unida, acordaron una fórmula de cooperación electoral que acabó aplicándose en 27 circunscripciones. El pacto no consistía en una lista única bajo las mismas siglas, sino en presentar dos candidatos socialistas y uno de IU, acompañados de una petición conjunta de voto para los tres.
Aquella experiencia tampoco consiguió el resultado político que perseguían sus impulsores. El PP de José María Aznar obtuvo la mayoría absoluta en el Congreso y conservó el control del Senado, mientras que Izquierda Unida no logró elegir a ninguno de sus candidatos a la Cámara Alta mediante aquella fórmula. El precedente demuestra, al menos, que la coordinación electoral no elimina por sí sola las dificultades derivadas del reparto territorial del voto ni garantiza un cambio de mayoría.
Más recientes son las experiencias de colaboración en determinadas circunscripciones. En Ibiza y Formentera, varias fuerzas progresistas concurrieron conjuntamente a las elecciones de 2023 y consiguieron el escaño en disputa. Ahora se estudia reeditar aquel acuerdo en Ibiza y explorar una candidatura compartida en Formentera, que elegirá por primera vez a un senador propio después de la reforma constitucional y electoral aprobada este año.
El panorama es más incierto en la Comunitat Valenciana, donde Compromís recibe con cautela la posibilidad de un nuevo acercamiento al PSOE. Algunas voces de la formación recuerdan anteriores intentos de coordinación que no llegaron a materializarse y temen que las conversaciones no se traduzcan en una propuesta formal. Otras fuentes ven con buenos ojos estudiar acuerdos, aunque consideran difícil resolverlos antes de aclarar cómo se presentará la izquierda alternativa al Congreso.




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