Cristóbal Montoro protesta en su escaño durante la sesión de control al Gobierno en el Congreso del pasado miércoles / EFE



La mayoría del PP en el Congreso evitó que Cristóbal Montoro fuera reprobado el pasado martes, a propuesta del PSOE, por impulsar la amnistía fiscal. Pero el ministro de Hacienda y Administraciones Públicas no ha podido acabar la semana sin ser reprobado, aunque esta vez por el Ayuntamiento de Zaragoza y por otra ley que ha levantado ampollas, con la que pretende controlar las cuentas de las administraciones locales. En concreto por el anteproyecto de Ley de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local, que ha sido contestada hasta en el seno del PP en la Comunidad Valenciana o en la de Navarra, al entender que les resta margen de gestión e invade competencias.

Educación o Sanidad sin financiar, abocadas a la privatización
La reprobación del Ayuntamiento de Zaragoza se ha producido con el apoyo de 15 votos (IU, CHA y PSOE) frente a 14 en contra (PP). La moción la presentó Izquierda Unida por lo que denuncian como una "privatización encubierta" de las competencias municipales hacia las comunidades autónomas en el anteproyecto, así como la "descalificación de la política" con la que Montoro justificó la reforma.

"El Comité de las Regiones y Municipios de Europa declaró el pasado mes de septiembre el objetivo 3D: Descentralización, Desarrollo y Democracia, exactamente lo contrario a los planteamientos del PP con la Ley Antiayuntamientos", alertó el portavoz del grupo municipal de IU, José Manuel Alonso. Su partido a nivel nacional ha expresado su "oposición frontal" a Ley de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local, que han rebautizado como "Ley Antiayuntamientos". Alonso advierte de que bajo la coartada del ajuste del déficit competencias como educación, sanidad o servicios sociales "pasarán a las comunidades autónomas sin financiación, lo que implica que o desaparecerán o se privatizarán".

Los Ayuntamientos solos "van y proclaman la República"
“Es una ley que respira tutelaje, que desprecia a los ayuntamientos y que asienta el caciquismo", ha lamentado Alonso, también vicepresidente de una de las comisiones de la FEMP, quien ha insistido en la reprobación del ministro: "Costaba aguantar la sonrisa meliflua de Montoro cuando lanzaba una descalificación de la política y de las personas que, sobre todo en los pequeños municipios, trabajan de forma altruista en beneficio de sus vecinos, haciendo demagogia con los recortes en las retribuciones de los concejales". "Están desarrollando el criterio típico de la derecha: centralización y reducción de lo público, cuando se deja a los Ayuntamientos solos, van y proclaman la República", ironizó el portavoz de IU.