Pedro Sánchez ha regresado de las vacaciones con un cambio profundo en la estrategia del Gobierno para afrontar la crisis de Ceuta. Veintiséis días después de que la entrada masiva de migrantes desbordara la ciudad autónoma los días 30 y 31 de julio, el Ejecutivo ha decidido centralizar la respuesta, establecer un mando único, declarar la situación de interés para la Seguridad Nacional y reforzar el apoyo económico a una ciudad que continúa soportando las consecuencias humanitarias, sociales y económicas de la emergencia.
El movimiento supone en la práctica un giro de 180 grados respecto a la gestión mantenida durante buena parte de agosto. Hasta ahora, la respuesta había quedado repartida entre distintos ministerios y administraciones, mientras el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, reclamaba una mayor coordinación del Estado. Con el primer Consejo de Ministros después del parón veraniego, Moncloa eleva ahora el nivel de la respuesta y asume buena parte de ese planteamiento.
El nuevo esquema sitúa al ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, al frente del mando único que coordinará las actuaciones relacionadas con la crisis. La decisión irá acompañada de la declaración de Ceuta como “situación de interés para la Seguridad Nacional”, una figura prevista en la Ley de Seguridad Nacional de 2015 y que nunca había sido utilizada hasta ahora.
La medida permite reforzar la coordinación entre administraciones sin recurrir a figuras excepcionales como los estados de alarma, excepción o sitio. En la nueva estructura participarán diferentes organismos del Estado y tendrá también un papel el presidente ceutí. El objetivo declarado es acabar con una de las principales críticas que ha acompañado a la actuación del Ejecutivo durante estas semanas: la dispersión de responsabilidades y la falta de una autoridad claramente identificable al frente de la emergencia.
De la coordinación dispersa al mando único
El cambio llega después de semanas en las que Vivas había insistido en la necesidad de establecer una autoridad única capaz de coordinar todas las decisiones. La petición del presidente ceutí había ganado peso a medida que la crisis se prolongaba y los recursos de la ciudad quedaban sometidos a una presión creciente.
Ahora el Gobierno adopta precisamente ese modelo. Y lo hace cuando Sánchez recupera plenamente la actividad política después del periodo vacacional y el Consejo de Ministros vuelve a reunirse este martes. La coincidencia temporal alimenta inevitablemente la lectura política del movimiento: las principales decisiones estructurales llegan casi un mes después del comienzo de la crisis y cuando el presidente vuelve a ocupar el centro de la agenda pública.
Eso no significa que Sánchez permaneciera completamente al margen durante agosto. El Gobierno mantuvo actividad y el presidente participó en reuniones de seguimiento de la crisis. Pero el salto cualitativo en la respuesta institucional se produce ahora: mando único, Seguridad Nacional y una estrategia económica específica para Ceuta.
La dimensión de la crisis explica también la presión acumulada. Decenas de miles de personas cruzaron irregularmente la frontera a finales de julio y, aunque una gran parte ha abandonado posteriormente la ciudad, miles continúan todavía en Ceuta, mientras las administraciones buscan soluciones para adultos y menores y tramitan retornos, traslados y procedimientos administrativos.
La situación ha generado además escenas de enorme precariedad. Cientos de migrantes permanecen todavía en zonas de El Tarajal y otros puntos de la ciudad, en algunos casos sin unas condiciones adecuadas de alojamiento, mientras la capacidad de acogida continúa sometida a una fuerte presión.
A la vertiente humanitaria se añade el impacto sobre la economía ceutí. El vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha anunciado una ampliación extraordinaria del Plan de Desarrollo Integral Socioeconómico de Ceuta, aprobado originalmente en 2022 y dotado hasta ahora con más de 180 millones de euros. El Ejecutivo pretende incorporar nuevas medidas para reforzar la seguridad, favorecer la recuperación económica y hacer frente a las consecuencias de la crisis.
El Gobierno ya había adelantado también un fondo de 25 millones de euros destinado a la atención de menores, mientras prepara nuevas partidas y actuaciones que previsiblemente irán aprobándose de forma progresiva en las próximas semanas.
La nueva estrategia supone así mucho más que un reajuste administrativo. Moncloa reconoce con sus decisiones que la respuesta desplegada durante las primeras semanas necesitaba otro nivel de coordinación y de intervención estatal. El Ejecutivo pasa de gestionar la emergencia mediante diferentes departamentos a colocarla bajo una única dirección y a utilizar por primera vez una herramienta prevista para crisis que afectan directamente a la Seguridad Nacional.
Después de 26 días de emergencia, Sánchez vuelve con una fórmula sensiblemente distinta a la aplicada hasta ahora: más centralización, más implicación de las estructuras del Estado y más dinero para Ceuta. Un giro con el que Moncloa pretende cerrar una etapa de gestión marcada por las críticas y recuperar el control de una crisis que sigue lejos de estar completamente resuelta.
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