España

Sánchez resetea al PSOE cobijándose en la ejemplaridad de Puente frente al PP de Mazón y Ayuso

El PSOE vuelve a cambiar el prisma de la campaña y centra ahora el relato en la responsabilidad de los dirigentes ante situaciones graves

R. B.
Pedro Sánchez en el acto del PSOE en Valencia
Pedro Sánchez en el acto del PSOE en Valencia

Buena parte del éxito en las campañas electorales es el factor mental y anímico, y Pedro Sánchez ha intentado encontrar en la dimisión de Óscar Puente un argumento con el que intentar dar un nuevo impulso a la campaña socialista para las elecciones del 29 de noviembre. Después de unas semanas condicionadas por el accidente ferroviario de Urda, que dejó 69 fallecidos, y por las consecuencias políticas de la crisis en el Ministerio de Transportes, el presidente del Gobierno ha decidido cambiar el eje discursivo de los del puño y la rosa, y la estrategia pasa ahora por reivindicar la asunción de responsabilidades como una seña de identidad del PSOE y utilizar la salida del exministro para establecer una comparación directa con la actuación del Partido Popular en situaciones de crisis.

El escenario elegido para escenificar este cambio no fue casual. Sánchez participó este viernes en un mitin en València, una ciudad que sigue marcada por las consecuencias de la DANA y por la gestión que realizó el anterior presidente de la Generalitat, Carlos Mazón. Coincidiendo con el segundo aniversario de la tragedia, el acto permitió a los socialistas conectar dos episodios de enorme impacto público y convertir la asunción de responsabilidades de los gobernantes en el principal argumento de confrontación con sus adversarios.

La reunión comenzó con un homenaje a las víctimas del accidente de Urda y un minuto de silencio. Un gesto que evidenciaba el cambio de registro de una campaña que hasta ahora había apostado por otros mensajes y que necesita encontrar una salida política a una crisis que ha golpeado directamente al Ejecutivo. El PSOE busca, con este cambio de registro, evitar que el accidente monopolice el debate electoral desde una posición defensiva y trasladarlo a un terreno en el que considera que puede obtener rédito político: la comparación entre las decisiones adoptadas por unos responsables públicos y otros. La delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana y candidata socialista a la alcaldía de València, Pilar Bernabé, abrió ese frente al recordar la actuación de Mazón durante la emergencia de la tragedia medioambiental. Sin necesidad de detenerse en todos los detalles de aquella jornada, contrapuso la conducta del expresident con la posición que ahora defiende el Gobierno central tras el accidente ferroviario. "València es el ejemplo más claro de que no somos iguales", afirmó, con una línea argumental que inauguró el propio Puente durante su comparecencia de dimisión.

Puente, de ministro cuestionado a auto-símbolo de responsabilidad

La figura de Óscar Puente ocupó buena parte del protagonismo del encuentro. La ministra de Ciencia y Universidades y candidata socialista a la Generalitat, Diana Morant, agradeció públicamente al exresponsable de Transportes su decisión de abandonar el Gobierno y destacó la actitud que, a su juicio, había mantenido ante el dolor de las víctimas. Sus palabras fueron recibidas con una prolongada ovación de la militancia. La gestión de la crisis ferroviaria había situado a Puente en el centro de las críticas políticas y había abierto un debate sobre la conveniencia de que continuara al frente del Ministerio, y su dimisión podía interpretarse como un reconocimiento de las dificultades del Ejecutivo para gestionar las consecuencias del accidente. Los socialistas, sin embargo, han optado por construir un relato diferente: la salida del ministro no sería una derrota política, sino una demostración de que el Gobierno está dispuesto a asumir consecuencias cuando se produce una tragedia. Resignificar la figura de Puente de la polémica a la responsabilidad.

El presidente insistió en esa interpretación al reprochar al PP y a Vox que hubieran reclamado inicialmente la dimisión de Puente y que, una vez producida, tampoco la considerasen suficiente. Sánchez aprovechó esa contradicción para presentar la actitud del exministro como un ejemplo de conducta pública que, en su opinión, no encuentra correspondencia en las filas de la oposición.

El movimiento tiene una evidente utilidad política. El PSOE necesita evitar que la marcha de uno de sus principales dirigentes se convierta exclusivamente en una muestra de debilidad gubernamental, y por ello, la salida primera es reivindicar el gesto. Al destacar su comportamiento y convertirlo en protagonista del mitin, Sánchez intenta que el debate deje de girar únicamente alrededor de los errores o las responsabilidades que pudieron concurrir en la crisis ferroviaria. No obstante, la reivindicación de la dimisión no elimina las cuestiones pendientes sobre el accidente: la investigación de sus causas, la atención a los afectados y las explicaciones sobre la actuación de las administraciones siguen siendo elementos fundamentales para determinar el alcance de las responsabilidades.

El precedente valenciano y el frente contra Ayuso

La comparación con Mazón constituye la principal baza territorial del nuevo discurso socialista, pero su alcance va más allá de la política valenciana. Sánchez pretende convertir la responsabilidad institucional en un argumento de carácter nacional y situar al PP ante una contradicción: exigir explicaciones y dimisiones al Gobierno central mientras debe responder por la actuación de sus propios dirigentes. En ese planteamiento también aparece Isabel Díaz Ayuso.

La presidenta madrileña se ha consolidado, ya durante años, como una de las figuras más combativas de la oposición a Sánchez y como uno de los principales referentes políticos del PP. La confrontación con ella permite al presidente trasladar el debate desde la gestión de una crisis concreta hacia un enfrentamiento más amplio sobre los estándares de responsabilidad que deben exigirse a quienes ocupan cargos públicos. El PSOE aspira, por tanto, a que el electorado no valore únicamente las consecuencias de las decisiones gubernamentales, sino también la respuesta que ofrecen los responsables políticos cuando se producen acontecimientos graves. Es una estrategia que,, además, busca recuperar una de las ideas recurrentes del discurso de Sánchez: la existencia de diferencias sustanciales entre las formas de gobernar de los dos grandes partidos, aunque la acumulación de controversias dificulte este relato.

El presidente resumió esa tesis al señalar que las crisis y las tragedias pueden producirse en cualquier país, pero que lo verdaderamente determinante es la manera en que responden sus instituciones. En este sentido, defendió que el Ejecutivo ha acompañado a las víctimas, ha mantenido el contacto con sus familiares, ha atendido a los heridos y ha ofrecido explicaciones públicas, además de asumir consecuencias políticas con la salida de Puente. Sin embargo, la eficacia de esta operación dependerá de que el PSOE consiga que el debate sobre la ejemplaridad no eclipse las explicaciones que todavía se esperan sobre el accidente ferroviario.

En València, Sánchez ha marcado el camino que los del puño y la rosa pretenderán seguir hasta el 29 de noviembre. El objetivo es claro: que la campaña deje de estar dominada por el desgaste derivado de la crisis ferroviaria y de otros asuntos previos, y la discusión se desplace hacia otro prisma, en este caso, el de la conducta de los responsables públicos. La salida de Puente es el punto de partida de ese intento.

Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora