Moncloa, y con ella la actualidad política -a excepción de lo que tiene que ver con los incendios que asolan al país- se van de vacaciones tras el tradicional balance del curso, que Pedro Sánchez ha hecho este martes. Desde el palacio presidencial, el líder del Gobierno ha actualizado la situación de los fuegos, para después centrar en lo económico un repaso que ha abarcado mucho más que el año político que cierra este mes de agosto. 

El socialista ha hecho una defensa de lo conseguido durante toda la legislatura, ha abordado sin tapujos las causas judiciales que rodean a su partido y su entorno, y ha preparado el choque con el Partido Popular que lo copará todo a la vuelta de vacaciones. Todo de cara a un mes de septiembre que se prepara en Moncloa como el arranque de la precampaña electoral, y que promete ser de los más tensionados en muchos años. 

Queda un año”, ha reafirmado el presidente. Sánchez se ha comprometido, una y otra vez, a que la legislatura agote los cuatro años previstos, a pesar de los frentes judiciales y la dificultad parlamentaria que le reprochan la oposición y algunos de los socios más críticos. En ese mismo sentido van las fuentes de Moncloa consultadas, que apuntan a que el discurso pronunciado por el presidente no ha tenido ningún cambio con respecto a sus posturas habituales. 

Lo cierto es que el repaso al curso ha dejado poca novedad, más allá de la actualización tras la última reunión del comité de crisis por los incendios –el Gobierno asumió el control de la emergencia en Ávila, Toledo y Madrid-, en la que ha asegurado que, a poco de agotarse las horas críticas para la extinción, se empieza a ver “el final del túnel”. De los incendios ha surgido su principal choque político con el PP, en el que Sánchez ha reiterado la necesidad de un pacto de Estado sobre emergencia climática al que se niegan las derechas; en un discurso en el que ha abordado, más claramente que nunca, los juicios en los que su hermano, David Sánchez, ha sido condenado, y su mujer, Begoña Gómez, está imputada. 

Sánchez saca pecho por la economía y su perfil internacional

Tras anunciar que el Consejo de Ministros ha puesto en marcha las ayudas para las zonas afectadas por los incendios, el presidente ha pasado a un balance que ha centrado en el crecimiento económico y del empleo, habida cuenta de que las medidas de vivienda han salido de la primera línea argumental por la falta de apoyos parlamentarios. Sánchez ha reivindicado los efectos de las ayudas aprobadas por la guerra en Irán, y ha abordado también una cuestión primordial, los presupuestos: “Nuestra intención es presentarlos, y nuestra voluntad es que se aprueben”, asegura. 

Sobre las fechas para las cuentas, el presidente no se mueve, pero no concreta. Será en 2026, pero no hay más detalles sobre qué pasaría si, como ha ocurrido en las dos votaciones de la senda de déficit, el Congreso las tumba. Desde Moncloa van en la misma dirección, aseguran que no hay matiz en lo dicho por el presidente, como tampoco lo hay en la intención de agotar la legislatura. Eso sí, no descartan nada, dicen las mismas fuentes, sobre en qué punto del 2027 podrían tener lugar las elecciones. 

Reivindican también desde el Ejecutivo que Sánchez haya centrado su discurso más en el global desde su llegada a Moncloa que en este curso político. Es normal, dicen, teniendo en cuenta que la legislatura llega a su fin y, sobre todo, la alternativa de Gobierno que propone el PP junto a Vox. Todo en el discurso ha dado a entender que el presidente volverá de las vacaciones pensando en la campaña, ya que también ha empleado la carta de su perfil internacional, una de sus predilectas. Sánchez ha reiterado su oposición a la deriva bélica que encabeza Donald Trump –sin mencionar directamente al presidente de Estados Unidos-, y ha señalado que “España defiende lo que, por desgracia, era la norma hasta hace muy poco”. 

El cambio climático y la vivienda centran el choque con el PP

Lo que también huele a campaña es que el presidente, por primera vez de forma clara y tajante, ha ido al choque frontal con el PP y Vox por su negacionismo climático, que centra en la necesidad de un pacto de Estado para combatir emergencias como los incendios. “Ojalá fuera una oposición constructiva y no destructiva y no negara la evidencia científica”, ha señalado. 

Desde el equipo de Sánchez inciden en señalar la negativa del PP a admitir la realidad, y preguntados por si el presidente ha llamado a Alberto Núñez Feijóo, responden que la pelota está en el tejado del líder de la oposición. Para qué llamarles, si se niegan a negociar, es la idea que defienden, y señalan las declaraciones de los últimos días de Ester Muñoz o Isabel Díaz Ayuso

Sobre la presidenta de la Comunidad de Madrid, que pidió al Gobierno central que asumiera la gestión de los incendios para, después, dudar sobre sus causas y difundir bulos sobre la limpieza de los montes; Sánchez le ha dedicado a ella –y al resto de barones autonómicos del PP- un capítulo aparte dedicado a la vivienda. Si bien ha pasado de puntillas –y solo al ser preguntado- por el fallido macro decreto, pospuesto a la vuelta de vacaciones, el presidente ha pedido a los dirigentes regionales “que dejen a un lado el sectarismo” y apliquen la ley estatal de vivienda. 

Sánchez, tajante sobre las causas de su familia: “¿Esa es la España que queremos?”

Lo que tampoco ha abordado Sánchez hasta que le han preguntado los periodistas han sido las causas judiciales, su eterno lastre. Tan solo se ha limitado a anunciar que el Consejo de Ministros ha aprobado dos medidas más contra la corrupción, tras lo que ha abordado algunos de los procedimientos en marcha. Sobre el que afecta a José Luis Rodríguez Zapatero, Sánchez ha mantenido su confianza en el expresidente, sin entrar en muchos detalles sobre lo que declaró ante el juez José Luis Calama, o sobre sus explicaciones en la entrevista que concedió la semana pasada en TVE. También ha defendido que no hubo ninguna irregularidad en el rescate de Plus Ultra, y sobre la condena a José Luis Ábalos, su escape ha sido diferenciarse de Rajoy, asegurando que el Gobierno que preside ha asumido las responsabilidades pertinentes. 

Pero más allá del exministro, también se le ha preguntado por la otra reciente sentencia, que es la que condenó a su hermano, David Sánchez. La otra gran novedad de la comparecencia es el tono firme del presidente sobre esta causa, y sobre la que afecta a su mujer, Begoña Gómez; ya que normalmente acostumbra a criticar el lawfare desde un punto de vista más alejado de lo personal. 

Sin embargo, Sánchez ha querido cerrar el curso con un discurso mucho más emocional. “Mi hermano es licenciado en Económicas por ICADE, licenciado en Composición y Dirección de Empresas por la Universidad de San Petersburgo, habla ruso, inglés, francés e italiano y es una persona que ha dedicado toda su vida a trabajar de forma íntegra y formarse. No es mi hermano solo, es fundamentalmente David Sánchez. Por tanto, en un sistema garantista tiene derecho a recurrir una sentencia que considera injusta y espero que otras instancias le den la razón”, ha dicho sobre su hermano.

“Begoña Gómez”, ha continuado, “llevaba más de diez años trabajando en su empresa y la dejó en 2018, cuando yo entré a ser presidente del Gobierno. Renunció a su empresa para evitar cualquier conflicto de interés o problema que pudiera surgir, aunque fuera artificial e intencionado para intereses que hoy se están viendo con las acusaciones populares”, ha remarcado. El presidente ha sido muy crítico con las asociaciones de ultraderecha que ensanchan las causa, y ni siquiera ha necesitado referirse a la instrucción del juez Peinado contra su esposa. Sobre ella, ha reflexionado: “La pareja de un presidente o presidenta del Gobierno, ¿tiene que renunciar a su carrera profesional? ¿Esa es la España que queremos?”.

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