El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, comparece este miércoles en el Congreso de los Diputados. Es la primera ronda de explicaciones del líder del Ejecutivo tras los accidentes ferroviarios de Adamuz y Gelida el pasado mes de enero, que llega a petición propia del presidente. Sánchez ha asegurado que el Gobierno tomará "las medidas necesarias" para que estas tragedias no vuelvan a ocurrir.
Sánchez ha reiterado su "agradecimiento a todas las instituciones públicas" por la colaboración en el accidente de Córdoba, que dejó 46 muertos. Ese agradecimiento lo ha extendido "a la Junta de Andalucía, a la Diputación de Córdoba, al Ayuntamiento de Adamuz y a todos los vecinos de la zona". El presidente asegura que, cuando la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) emita un informe concluyente, se presta a todas las comparecencias y ruedas de prensa que sean necesarias.
El presidente ha arrancado su primera intervención defendiendo la respuesta "rápida y ordenada" de las instituciones al accidente. Sánchez ha ido recopilando todos los datos que se conocen, que ya ha desgranado una y otra vez desde los accidentes el ministro de Transportes, Óscar Puente, a quien Sánchez reconoce su "magnífico trabajo" en las ruedas de prensa sin límite de tiempo y las comparecencias ante el Senado y el Congreso.
Sánchez promete una inversión de 1.800 millones de euros
La primera intervención de Sánchez ha sido sobria, centrada únicamente en dar datos, reivindicar gestión y presumir de transparencia. A la espera de que la derecha eleve el tono en sus intervenciones, Sánchez lanza un aviso: hasta que no haya informe de la CIAF "no podemos especular, informar o usar la tragedia para crispar". Los miembros del Gobierno han llegado al hemiciclo rápido, en bloque para evitar dar demasiadas pistas en los pasillos, en los que solo se ha parado la vicepresidenta Yolanda Díaz.
El foco de la investigación está en el estado del carril de la vía por la que descarriló el primero de los trenes, y en la renovación de la linea por la que discurría. Sánchez ha sido claro: "Esta renovación se ha llevado a cabo conforme a los más altos estándares de calidad por empresas punteras a nivel mundial y ha superado todas las inspecciones técnicas exigidas por la normativa vigente".
Sánchez ha prometido más inversión: 1.800 millones de euros más en mantenimiento y más plantilla en Adif y Renfe. También ha recopilado las que ya se hacen y lo que han crecido desde 2018. Lo ha hecho empezando a contestar a los argumentos y bulos de la derecha: "Es una mentira colosal que el Gobierno no invierta en mantenimiento de los trenes", apunta. Ha repetido también que la inversión se ha triplicado desde su llegada a La Moncloa.
Sánchez comparece en el doble trámite del Congreso
El Gobierno se enfrenta a una sesión doble en el Congreso de los Diputados, con la comparecencia de Pedro Sánchez y la posterior sesión de control al Ejecutivo. El Partido Popular llega con la escopeta cargada al primer cara a cara de Sánchez con Alberto Núñez Feijóo, que espera poner al presidente bajo el foco por haber tardado casi un mes desde las tragedias en acudir a la Cámara Baja a dar explicaciones. La sesión llega en pleno arranque del ciclo electoral, con una derecha envalentonada a raíz de los buenos resultados en Extremadura y Aragón -con sendas debacles de la izquierda-, pero con PP y Vox enfrentados por las negociaciones de investidura entre María Guardiola y la ultraderecha.
No hay poco que tratar. Desde la última vez que Sánchez habló en el Congreso, el 10 de diciembre, la crisis ferroviaria que derivó de los accidentes ha tenido en el foco al ministro de Transportes, Óscar Puente, que sin duda será otro de los protagonistas este miércoles. Sobre la mesa están Adamuz, Gelida, el caos en Rodalies, las dudas sobre el estado de la infraestructura en nuestro país y la reciente huelga de maquinistas. Sánchez llega a esta cita en la trinchera, desde donde tratará de arropar a Puente y capear las críticas de PP, Vox y algunos de sus socios.
Los datos serán el escudo ante los reproches, apuntan desde el Gobierno. Confirma Moncloa que el presidente está preparado con intervenciones sobrias, centradas en dar información sobre qué se sabe, qué se ha hecho en los últimos años y qué se planea hacer con la red ferroviaria española. Cuentan, eso sí, con que el Pleno se transforme en un circo romano, con la derecha elevando el tono aprovechando el momento electoral.