Pedro Sánchez reitera que "no hubo ninguna información" que permitiera prever la crisis migratoria vivida hace un mes en Ceuta, aunque admite que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) sí envió informes previos a que sucediera. El presidente del Gobierno ofrece este lunes su primera entrevista, un mes después de la avalancha migratoria de 72.000 personas desde Marruecos, de las que -asegura- nueve de cada diez han regresado ya al país vecino.
Sánchez replica la misma versión que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, que sigue negando que hubiera un informe previo de inteligencia. El líder del Ejecutivo explica que "se produjeron distintas reuniones entre las autoridades ceutís y la administración central del Estado", representada por el delegado del Gobierno en la ciudad autónoma, en las que se constató que "lo que iba siendo habitual cada día de entradas irregulares a nado subió, pero no de manera significativa", asegura.
Sánchez reitera en Hoy por Hoy que ese flujo migratorio era el habitual para la época del año, y sigue atribuyendo el desfase a que "se tergiversó una sentencia del Tribunal Supremo", que fue "expandida por la desinformación y organizaciones criminales". Tras esas reuniones que relata, el CNI "compartió informes de situación pero no hubo ninguna información que compartiera la magnitud de la crisis que ibamos a sufrir", dice el presidente. Aún así, reivindica que el Gobierno incrementó las plazas del CETI (Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes) de Ceuta.
Sánchez elogia la "cooperación instantánea" de Marruecos
Sobre la situación en el terreno, con miles de migrantes que aún malviven en las calles de Ceuta -unos 5.000 según el Gobierno, casi 10.000 según la ciudad autónoma-, Sánchez asegura que "en poco vamos a tener la capacidad para acoger" a aquellos que permite la ley. Sobre el reparto de los menores y la acogida, por ejemplo, a los solicitantes de asilo, el presidente ha hablado sobre el choque con la derecha del Partido Popular y Vox, que exigen devolverlos a todos. "Yo no le pido principios a esta oposición, pero sí respeto a la legalidad vigente", ha dicho, si bien el periodista Aimar Bretos le ha recordado que fueron algunos ministros, como Marlaska, los que dijeron que se iba a devolver a todos y cada uno de los que habían cruzado la frontera.
Lo que también se refleja de la postura mantenida por el ministro del Interior o del de Exteriores, José Manuel Albares, es el elogio a la "coordinación y cooperación instantánea" con Marruecos. Preguntado sobre el posible papel del país vecino en la avalancha, Sánchez ataja: "El Gobierno de España tiene que actuar sobre datos ciertos".
"No veo ninguna información", asegura, "que alumbre alguna duda sobre la participación" en lo ocurrido "de las autoridades marroquíes". El presidente ha atajado las dudas de la oposición -y algunos socios del Gobierno- sobre las relaciones con el país vecino. "Si nos vamos al ámbito de la migración, la cooperación con Marruecos es francamente positiva".
En cambio, Sánchez ha atacado a "la internacional ultraderechista", en lo que califica como un "ataque híbrido" contra España. Ha puesto como ejemplo la actividad en redes sociales en Rusia o Israel, que asegura, ampliaron los bulos que provocaron el ataque migratorio a España. Lo achaca a la postura del Gobierno en asuntos como el genocidio que comete el Estado de Israel en la Franja de Gaza, o la invasión rusa de Ucrania.
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