En un análisis profundo para el prestigioso medio francés, Le Monde Diplomatique, sobre el orden mundial y los desafíos contemporáneos, Pedro Sánchez ha subrayado la importancia del multilateralismo y de las normas internacionales como pilares de estabilidad y prosperidad. Según Sánchez, la cooperación global y la obediencia a reglas compartidas no son meros ideales abstractos, sino herramientas fundamentales que han permitido a la humanidad alcanzar el periodo más pacífico y próspero de la historia reciente.

El líder del Ejecutivo explicó que conceptos aparentemente intangibles, como el dinero, los tratados o las fronteras, funcionan porque existe un acuerdo colectivo sobre su validez. “Gran parte del mundo social existe solo porque estamos de acuerdo en que existe”, señaló, recordando al filósofo John Searle. En su opinión, el sistema internacional funciona de manera similar: las normas y compromisos internacionales solo operan si los actores creen en ellos y los respetan.

Sánchez alertó sobre las tensiones que amenazan este sistema: “Cuando las potencias grandes o emergentes rompen las normas a su favor, o cuando los líderes de otros países guardan silencio frente a estas agresiones, el orden internacional empieza a erosionarse”, afirmó. En su diagnóstico, conflictos como la guerra en Ucrania, la crisis en Gaza y la presión unilateral de Estados Unidos en países como Venezuela o Irán evidencian cómo algunos gobiernos priorizan sus intereses inmediatos sobre la cooperación global.

El secretario general de los socialistas también destacó las consecuencias prácticas de un debilitamiento del multilateralismo. Señaló que la estabilidad internacional sustenta el crecimiento económico, los mercados funcionales y el bienestar social: “Sin reglas compartidas, los precios de la energía y los alimentos se disparan, las rutas comerciales se interrumpen y la prosperidad se convierte en un privilegio de pocos”, advirtió.

Para Sánchez, la solución no pasa por abandonar el sistema internacional sino por reformarlo: “Hoy más que nunca necesitamos instituciones multilaterales fuertes, inclusivas y eficientes, capaces de supervisar y aplicar normas de seguridad global, de incorporar a países del Sur global como actores activos y de adaptarse al equilibrio de poder del siglo XXI”, sostuvo. En este sentido, mencionó la necesidad de modernizar el Consejo de Seguridad de la ONU, haciéndolo más representativo y capaz de responder a crisis contemporáneas.

El presidente también situó a Europa como ejemplo de cómo la cooperación regulada puede transformar la rivalidad histórica en desarrollo y estabilidad. Recordó que la Unión Europea nació de la experiencia de dos guerras devastadoras y que, gracias a instituciones y reglas compartidas, los países del continente han logrado altos niveles de bienestar, democracia y paz sostenida. “Para Europa, abandonar el multilateralismo no restauraría soberanía: reduciría nuestra influencia y expondría al continente a los riesgos de la ley del más fuerte”, advirtió.

Sánchez concluyó apelando a la responsabilidad global y a la necesidad de renovación del sistema internacional: “Tenemos una oportunidad única en una generación para reformar, en lugar de abandonar, las normas e instituciones que permiten la cooperación y la prosperidad global. Sin ellas, lo que algunos llaman realismo se convierte rápidamente en brutalidad”, advirtió.

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