El Gobierno pretendía que el último Consejo de Ministros antes del parón de verano fuera una declaración de intenciones de lo que será septiembre, con una vuelta de vacaciones que se antoja de altísimo voltaje. En ese sentido, Moncloa quería terminar el curso con un ‘macrodecreto’ de vivienda, la gran baza de la legislatura, que finalmente ha tenido que posponer por la falta de apoyos parlamentarios. 

Esto deja la última reunión del Ejecutivo del curso, este martes, centrada en la gravísima situación de los incendios forestales en España. La virulencia del fuego que arrasa Madrid, Ávila y Toledo, que ya es el peor registrado en el país, obligó a Moncloa a coger las riendas de las tareas de extinción, tras lo que Pedro Sánchez ha tomado la iniciativa elogiando la colaboración entre las distintas administraciones. De hecho, será el presidente el que hable después de la reunión del Consejo de Ministros, según confirman fuentes del Ejecutivo. 

Este lunes, desde el puesto de mando de La Vall d’Uixó, localidad de Castellón donde está el otro foco que preocupa esta semana, Sánchez reiteró que el Gobierno aprobará este martes la declaración como zonas afectadas por emergencia de las arrasadas por las llamas. “Pido paciencia y comprensión a los ciudadanos y ciudadanos que se ven desalojados o confinados”, dijo. 

Los datos son claros: la emergencia climática mata”, es la frase de Sánchez, en un acto previo también este lunes, que resume lo que saldrá del último gabinete del curso, que incluye también la creación de un Panel Científico de Acción frente a la Emergencia Climática. “Esta sí que es una prioridad nacional”, dijo el líder del Ejecutivo, en una referencia velada a que la derecha se sume a un Pacto de Estado. 

Varapalo al decreto de vivienda

Las medidas contra los incendios surgen de la urgencia por la temporada de verano, que apunta a ser aún más catastrófica que la del año pasado. Sin embargo, entre las medidas que el Gobierno quería impulsar en el cierre de curso estaba un macrodecreto de vivienda, que incluyera la prórroga de los alquileres, que el PSOE y Sumar pactaron que se ampliara hasta aquellos contratos que expiren antes del 1 de julio de 2028

Los socios de Gobierno se pusieron de acuerdo, después de que ese decreto lo tumbara en abril el Congreso de los Diputados. Los ministros de Sumar, con Pablo Bustinduy a la cabeza, ya anunciaron que no desistirían en tratar de convencer a Junts para que votara a favor, para lo que el Ejecutivo planeaba introducir algunas de las bonificaciones fiscales que exigían los nacionalistas catalanes. Sin embargo, el texto proyectado no ha terminado de convencerles, ya que este lunes fue retirado del orden del día del Consejo de Ministros ante la falta de una mayoría parlamentaria que garantice su posterior convalidación en la Cámara Baja. 

Moncloa prepara un septiembre de infarto

De esta manera, el Gobierno pretende evitar una nueva derrota parlamentaria a la vuelta de las vacaciones, que reforzaría la imagen de debilidad que tratan de contrarrestar. Tanto Moncloa como el Partido Popular, plantean septiembre como el inicio de la precampaña para unas elecciones generales que, si bien aún no tienen fecha, están más cerca que nunca. El Ejecutivo sostiene que serán en 2027, pero la fecha exacta gira en torno a la carta a la que lo han fiado todo: los Presupuestos Generales del Estado

Las cuentas públicas decidirán el fin de la legislatura, de la que se han cumplido tres años justo antes del parón estival. Es por ello por lo que Moncloa ha decidido poner fin a tres años de prórroga de los presupuestos, presentarlos, y centrar toda la atención legislativa en ellos, aunque son conscientes de que, si se cumple lo ocurrido en las dos votaciones de la senda de déficit, decaerán en el Congreso. 

De esta manera, el Gobierno tratará de iniciar el último curso antes de las elecciones con varias cartas para desviar la atención de las causas judiciales que rodean al PSOE. Lo que pretende Moncloa es que Sánchez pueda pulsar el botón electoral en el momento más oportuno, y ampararlo en la caída de las cuentas. Este argumento es mucho más beneficioso, a nivel electoral, que los que tratan de echarle encima el PP, que lo ha fiado todo al devenir de las causas judiciales; o los socios más críticos, que señalan la poca capacidad legislativa del Gobierno. 

La otra pata de la estrategia de Moncloa es una que ya se viene reforzando desde hace meses: el perfil internacional de Sánchez. El presidente participará en cuatro citas de alto nivel a partir del otoño, que son la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York; la XXX Cumbre Iberoamericana en Madrid; la COP31 –la cumbre del clima de la ONU- en París; y la cumbre del G20 en Estados Unidos.

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