La hasta ahora vicepresidenta primera del Gobierno, María Jesús Montero, ha iniciado esta semana una nueva etapa política marcada por su salida de la primera línea del Ejecutivo, aunque mantendrá un papel clave dentro del PSOE. Según informa el diario elPeriodico, la dirigente socialista deja sus responsabilidades en el Gobierno central, pero continuará como vicesecretaria general del partido - número dos tras Pedro Sánchez - y afrontará su candidatura en Andalucía, lo que garantiza su influencia tanto en la política nacional como orgánica. Aunque la ministra se despidiera del hemiciclo del Congreso, de sus compañeros o de la prensa, continuará presente en Madrid.
Este es el claro objetivo de Sanchez: dejar ver que tiene plena confianza en su mano derecha de cara a las elecciones de Andalucía. No obstante, ha demostrado que con esta decisión busca reforzar el peso de la candidatura socialista en la región más poblada de España con una figura de máximo nivel dentro del partido. Según fuente socialista, su condición de vicesecretaria general - un cargo no siempre presente en la estructura de Ferraz - busca otorgarle “máxima fuerza” tanto en el ámbito orgánico como ante el electorado andaluz.
La meta del PSOE está más que estudiada: ir con todo a las elecciones del 17 de mayo. Asimismo, al igual que en otras campañas electorales, la de Andalucía contará con el propio presidente del Gobierno y líder socialista, Pedro Sánchez, el expresidente del gobierno José Luís Zapatero, Salvador Illa, Manuel Chaves o Susana Díaz.
La importante figura socialista
La importancia de Montero dentro de la formación socialista estaba más que clara, pero ahora lo han confirmado mucho más. Sánchez también quiere contar con la ministra de cara a las elecciones generales de 2027, en las que el líder socialista prevé repetir como candidato. Desde Ferraz han asegurado que Montero “es la mejor candidata posible” para las elecciones andaluzas, ya que es "una mujer muy andaluza, muy identificada con su tierra", con "una gran experiencia de gestión" y "con un grado de conocimiento muy alto, similar al del presidente Juanma Moreno". Médico de profesión - con plaza en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla - y cuenta con una amplia trayectoria institucional. En la Junta de Andalucía ocupó las consejerías de Sanidad y de Hacienda, mientras que en el Gobierno de España ha ejercido como ministra de Hacienda y, posteriormente, como vicepresidenta primera.
Su designación para liderar el PSOE andaluz respondió a una petición prácticamente unánime dentro de la principal federación socialista y fue fruto de un acuerdo con el anterior secretario general, Juan Espadas, quien renunció a concurrir a las primarias para facilitar su relevo. Desde entonces, Montero ha contado incluso con el respaldo de la expresidenta Susana Díaz.
La andaluza fue designada vicesecretaria general en julio de 2022, tras la salida de Adriana Lastra, y desde entonces ha consolidado un papel relevante en la dirección del partido Aunque la gestión cotidiana de la organización recae en la secretaria de Organización, la valenciana Rebeca Torró - centrada en el trabajo territorial -, Montero conserva un peso específico en los órganos ejecutivos. Su influencia se hace especialmente visible en momentos estratégicos, como en la ronda de contactos con dirigentes autonómicos para explicar la propuesta de financiación pactada con ERC, donde ejerció como figura de cohesión interna para alinear posiciones, pese a las diferencias existentes entre territorios.
El PSOE busca volver a repetir lo sucedido en Castilla y León, sin embargo, el escenario andaluz, a día de hoy, se presenta complejo. La campaña contará con el respaldo de toda la organización en las ocho provincias andaluzas, incluidos sectores históricamente alineados con el susanismo. Las encuesta reflejan a la ultraderecha bastante fuerte y a un Moreno Bonilla poco afectado por todos los escándalos ocurridos durante su legislatura. Ante este contexto, Pedro Sánchez y la dirección socialista se preparan para volcar todos sus recursos políticos y orgánicos con el objetivo de revertir una situación electoral adversa.