El acceso a la sanidad privada en Andalucía ha experimentado un crecimiento sin precedentes en los últimos años. Según datos recogidos por el Barómetro sanitario de 2024 del Ministerio de Sanidad, el porcentaje de población con seguro médico privado ha pasado del 10,4% en 2018 al 23,7% en 2024, lo que supone un incremento cercano al 130%. Una cifra que refleja un cambio estructural en el modelo sanitario andaluz y que está estrechamente ligado al deterioro percibido del sistema público.

Este aumento del aseguramiento privado no se entiende de manera aislada, sino que está enmarcado en un contexto de problemas persistentes en la sanidad pública: largas listas de espera, dificultades para acceder a la atención primaria y una creciente derivación de pacientes hacia centros concertados, es decir, datos que evidencian que una situación sanitaria más desfavorable que la media estatal, con peores indicadores de salud y una financiación por habitante inferior.

Uno de los aspectos más críticos es la atención primaria (AP). A pesar de que la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía no publique datos de demora, un grupo de sanitarios jubilados del Servicio Andaluz de Salud (SAS) en Málaga ha creado el “observatorio de la sanidad malagueña”, consiguiendo cubrir el 74,4% de los centros de AP en la provincia y analizando a millón y medio de personas. Por lo tanto, teniendo una alta representatividad, han dado a conocer que la demora media para conseguir cita médica se sitúa en torno a los 11 días, el peor dato del país según el último Barómetro Sanitario. Además, una parte significativa de los pacientes no logra ser atendida en el momento en que lo necesita, lo que empuja a muchos ciudadanos a buscar alternativas en el ámbito privado.

En la misma línea, las listas de espera hospitalarias siguen creciendo. Según los últimos datos publicados por el SAS de junio de 2025, más de 200.000 pacientes aguardaban una intervención quirúrgica en Andalucía, con demoras medias de hasta 169 días. Igualmente, para consultas con especialistas, 450.000 personas esperaban más de dos meses; siendo este un escenario que advierte de un colapso progresivo del sistema público,

Andalucía a la cola en valoración sanitaria

El aumento de los seguros privados está estrechamente relacionado con la percepción ciudadana del sistema sanitario. El último Barómetro Sanitario elaborado por el Ministerio de Sanidad y el CIS sitúa a Andalucía como la comunidad peor valorada de España. De hecho, solo un 38,8% de los andaluces tiene una opinión positiva sobre el funcionamiento del sistema sanitario, muy por debajo de la media nacional (51,6%) y lejos de territorios como Cantabria, que supera el 66%. Esta brecha evidencia un malestar consolidado que apunta directamente a la gestión autonómica de Moreno Bonilla.

A esto se suma que la nota media obtenida es de 5,70 puntos, lejos de la media nacional (6,22) y del 6,40 que obtuvo en 2019. Las críticas se centran especialmente en la atención primaria, el servicio más utilizado por la ciudadanía, al que le han puesto una media de 5,65 puntos frente al 6,29 de media nacional. Más del 80% de la población recurre a este nivel asistencial, pero Andalucía presenta niveles de satisfacción inferiores a la media, lo que agrava la percepción de deterioro.

Privatización y trasvase de recursos

El incremento del aseguramiento privado se produce en paralelo a un aumento de la colaboración público-privada. El gasto en conciertos sanitarios ha crecido significativamente en los últimos años, superando los 594 millones de euros en 2023, un 40% más que en 2018. Aunque el porcentaje sobre el total del gasto sanitario se mantiene en torno al 4%, el incremento global del presupuesto ha elevado la cantidad destinada a entidades privadas. A ello se suma el crecimiento de la actividad sanitaria privada financiada con fondos públicos, especialmente en pruebas diagnósticas.

Como consecuencia, este modelo favorece un trasvase progresivo de recursos hacia el sector privado, debilitando la sanidad pública y a lo que se suma la compatibilidad de profesionales entre ambos sistemas, otro factor que contribuye a alargar las listas de espera.

El crecimiento del aseguramiento privado en Andalucía no solo responde a decisiones individuales, sino que apunta a un cambio más profundo en el modelo sanitario. La combinación de infrafinanciación relativa, problemas de gestión, aumento de la presión asistencial y peor valoración ciudadana está empujando a cada vez más andaluces a pagar de su bolsillo para garantizar su atención.

Mientras el Gobierno andaluz de Moreno Bonilla defiende que el presupuesto sanitario ha aumentado, la pregunta principal se centra en el destino de esos recursos, en si se están distribuyendo y gestionando correctamente, si están sirviendo para reforzar el sistema público o bien están sirviendo para consolidar un modelo mixto con mayor peso del sector privado.

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