La izquierda alternativa nacional no deja de encadenar malos resultados electorales, incapaz de retener a un electorado que prefiere apoyar las opciones regionalistas. La última muestra de la pérdida de confianza en la fórmula actual se dio en las elecciones de Andalucía del pasado domingo, que brindan un momento idóneo para retomar el debate sobre su futuro.

En este proceso vuelve a alzar la voz Gabriel Rufián. El portavoz de ERC en el Congreso abrió este debate en canal en febrero, cuando inició un ciclo de actos para profundizar en la cuestión. Lo ha hecho precisamente de la mano de las distintas voces que le recuerdan a Sumar, la actual referencia en el espacio a la izquierda del PSOE, que los malos resultados electorales y el auge de la ultraderecha requieren actuar cuanto antes.

En febrero fue el turno del portavoz adjunto de Más Madrid en la Asamblea regional, Emilio Delgado, con quien abrió el melón en la capital. En abril, fue la europarlamentaria de Podemos y exministra, Irene Montero, en Barcelona. Este miércoles, Rufián vuelve a sentarse frente al micrófono en Madrid, en un coloquio presentado por la periodista de El Mundo Lucía Méndez. No es casualidad que en este evento el único protagonista sea él. Rufián va a dar la palabra al público para contestar exactamente a las preguntas sobre el futuro de la izquierda que preocupan al electorado. Tras responder a dos periodistas, serán los asistentes al Club Siglo XXI, lugar del evento, los que lleven la batuta del coloquio.

El evento llega en plena debacle electoral de las izquierdas nacionales ante el auge de Vox. Si bien en Andalucía y Castilla y León se ha frenado su avance, las cuatro victorias sin mayoría absoluta consecutivas del PP ha servido a la ultraderecha para introducir de lleno la prioridad nacional en el debate.

La universalidad de los servicios públicos se mezcla ahora con la inmigración, algo que propicia que la ultraderecha esté teniendo tanto tiempo para dominar la conversación gracias a la permisividad de la derecha y la incapacidad de combatirlo de la izquierda. Este es uno de los mantras que repite Rufián en los actos que ha protagonizado, el de que las fuerzas progresistas no se pueden permitir ceder espacio, y deben atreverse a abordar cuestiones como la inseguridad o la identidad, que tienen un gran rédito electoral para la ultraderecha.

La fórmula Rufián gana enteros ante el auge del territorio

El ciclo electoral que acaba de terminar ha servido para que el electorado de izquierdas deje claras sus preferencias. Los resultados el domingo de la coalición comandada por Izquierda Unida, Sumar y Podemos, Por Andalucía, profundizan la crisis de los magentas ante la ausencia de un reemplazo de Yolanda Díaz, y confirman también el derrumbe de la izquierda post-15M, que languidece ante el ascenso imparable del regionalismo.

Adelante Andalucía entendió el partido cuando se reafirmó en ir en solitario, como hacen desde 2022. Su campaña logró capitalizar el enfado, con un candidato —José Ignacio García— que apostó por el territorio, el sentimiento andaluz, y consiguió cuadruplicar resultados y ser la cuarta fuerza política andaluza, llegando a superar a Vox en Sevilla y Cádiz. Su éxito, ante la debacle de la coalición con la que compartieron grupo la pasada legislatura, fue la sorpresa de la noche, pero no es nada nuevo. Esto confirmó lo visto en Aragón, donde el tándem IU-Sumar estuvo al borde de quedarse fuera del Parlamento; y en Castilla y León, donde traspasaron ese borde. En ambas, Podemos tuvo menos votos que Se Acabó La Fiesta, el partido del agitador de ultraderecha Alvise Pérez.

Y también en ambas se repitió que las caras largas en las sedes nacionales contrastaban con la euforia en las de aquellos que apostaron una vez más por el territorio. La Chunta Aragonesista se disparó y la Unión del Pueblo Leonés resistió, mientras las izquierdas que se comandan desde Madrid no lograban hacer un diagnóstico de por qué no capitalizan el miedo a la ultraderecha.

También se preguntan por qué los malos resultados del PSOE no les han beneficiado. Los socialistas han perdido en porcentaje de voto en todas las autonomías, a excepción de Castilla y León, curiosamente la única en la que apostaron por un candidato ligado al territorio —como es el alcalde de Soria, Carlos Martínez—,y no uno elegido desde Madrid como ha sido el caso de las exministras María Jesús Montero, en Andalucía, y Pilar Alegría, en Aragón.

Estas realidades dan vuelo a la fórmula que plantea Rufián, que desde que arrancó este ciclo de actos reivindica una papeleta de izquierdas por provincia para las próximas generales. El republicano enarboló a Adelante Andalucía durante la campaña, y tras los resultados se apresuró a lanzar un recordatorio: "Es el momento de las izquierdas soberanistas", reivindicó en X. "Y un momento que las izquierdas españolas deben saber aceptar y fomentar: son el problema", continuaba.

Los resultados que han tenido los partidos más identitarios de cada territorio le dan al un argumento más para defender que sean ellos los que se presenten, para evitar la concurrencia de varios "partidos que defienden lo mismo", como explicó en la charla junto a Delgado en febrero. "Potenciar a quienes estén más capacitados para ganarle escaños a Vox y unirse a en torno a ellos", resumía. El coloquio de este miércoles ofrecerá una nueva oportunidad a todos los partidos nacionales que siguen impasibles ante su caída de reflexionar, y plantearse cambiar algo de cara al ciclo electoral de 2027, en el que está en juego la entrada de Vox en más instituciones y la supervivencia de una izquierda capaz de contenerla.

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