Batacazo. Es la palabra con la que mejor se pueden resumir los resultados que arrojan para Vox las últimas encuestas electorales. La ultraderecha achaca en los sondeos sus rencillas internas y su posicionamiento en la guerra de Irán, genuflexos a Donald Trump y Benajmin Netanyahu y siendo el único partido de todo el Hemiciclo español en votar en contra de las medidas propuestas por el Gobierno para atajar la crisis derivada de la misma. Los sondeos de SocioMétrica y DYM revelan un panorama de bajadas para la formación de extrema derecha, que aquejaría, según estos sondeos, sus problemas internos y su posición internacional.

Según el primer sondeo citado, de SocioMétrica para El Español, el PP ganaría las elecciones con una ventaja considerable sobre el PSOE, a pesar de que los de Pedro Sánchez tienen su mayor subida desde finales de 2024, después de que el 'no a la guerra' dispare su popularidad entre los votantes más centristas. Los populares tendrían un 31,9% de los votos, dos décimas menos que en febrero, y los mismos 140 diputados que en el sondeo de ese mes, mientras que el PSOE logra ganar 1,5 puntos en un mes que se traducirían en diez escaños, pasando de 98 a 108. Por su parte, Vox experimenta la primera bajada registrada por SocioMétrica desde abril del año pasado, al pasar de un 18,4% a un 18%, que aunque no supone una gran caída en cuanto a porcentajes, sí lo es en cuanto a escaños: los de Abascal pasarían de los 66 a los 62 según este sondeo.

Por otro lado, el sondeo de DYM para El Diario de Navarra dibuja un panorama similar: suben el PP y el PSOE, llegando a la previsión de 135-141 y 107-111 diputados respecitvamente, y cae Vox. Los de Abascal habían acumulado seis encuestas consecutivas de esta serie en ascenso, es decir, entre marzo de 2025 y enero de este año. Ahora, no obstante, DYM le augura a los de Bambú una caída de ocho décimas, que les situarían entre los 54 y 56 diputados. 

De las rencillas internas...

Los últimos meses han sido muy intensos en las filas de Vox, en tanto que se han visto completamente sacudidas por el cesarismo de Santiago Abascal. Voces críticas se han erigido para señalar que acostumbra a acallar a los dirigentes con "capacidad de liderazgo", como ha ocurrido con varias figuras del partido que han destacado y han terminado purgadas o abandonando la formación por su propio pie. Ejemplos de este fenómeno son Iván Espinosa de los Monteros, Macarena Olona, Javier Ortega-Smith o Jose Ángel Antelo. Cualquier nombre que ha despuntado en la formación y que ha amenazado mínimamente la supremacía de Abascal en la formación ha sido eliminado.

El más reciente caso se dio en la noche de este jueves, cuando el Partido Popular y Vox alcanzaron un acuerdo de gobierno en Torre Pacheco (Murcia) hasta el fin de la legislatura, puesto que los populares ostentaban el mando en minoría. El portavoz de la formación ultraderechista. José Francisco Garre, presentó su renuncia coincidiendo con el acuerdo, además de su baja del partido denunciando un ambiente de "mafia y presiones" por parte de la cúpula de Santiago Abascal. Con este, se suma un caso más en las filas ultras que apuntala el relato del férreo liderazgo de Abascal.

Miembros del partido ya han avisado de que tener una estructura tan vertical y en la que cualquier otra figura está desprovista de peso anula la agencia de los mandos medios y, por ende, su impacto y aprobación entre los votantes. Por ello, los tentáculos de Abascal han de expandierse y convertirse en la figura clave de la formación, sin delegar lo más mínimo en sus líderes autonómicos y poniendo el foco hasta en el pacto municipal más recóndito. Tanta purga, por otra parte, puede haber sido dañina para la reputación de la formación entre los encuestados.

...a la clave internacional

En otro orden de cosas se encuentra la clave internacional, con la guerra de Irán como claro protagonista. El Congreso de los Diputados votaba este jueves el decreto-ley con las medidas anticrisis por la guerra en Oriente Medio presentado la semana pasada por el Gobierno. En las votaciones, el partido de extrema derecha fue el único en votar en contra del paquete de ayudas, ya que el PP y Podemos se abstuvieron y Junts decidió votar a favor. La negativa de la ultraderecha no impidió que saliera adelante y se convalidara el decreto.

Tal y como se esperaba, el partido de extrema derecha se opuso al plan de medidas anticrisis, dando luz roja al decreto y convirtiéndose en el único grupo del Congreso en votar en contra. Un voto en rojo que obedece no solamente a la oposición automática que realizan sobre el Ejecutivo de Pedro Sánchez, sino por su alineación, en clave internacional, con los intereses de Israel y Estados Unidos. Jose María Figaredo fue el encargado de dar la cara por la formación y justificar la negativa del partido ante la Cámara Baja, poniendo como argumento que el aumento de las subvenciones renovables registradas en el decreto-ley tienen un impacto "mínimo", mientras exigía que se acabase con la "corrupción" que existe, a su juicio, en el sector de los hidrocarburos gracias a las "licencias a empresas piratas que no pagan impuestos". Asimismo, siguiendo la misma línea de críticas, Figaredo se ha dirigido al ministro de Economía para cuestionar su "discurso buenista" reprochándole tanto los datos macro y micro aportados, como la dependencia energética.

Estas dos vertientes le han pasado factura a la ultraderecha. Una reciente encuesta del GESOP apunta a que un 62% de los españoles rechaza categóricamente la intervención estadounidense e israelí en Irán, y ver a la extrema derecha como la única formación plantándose al decreto y con una retórica claramente adherida a Washington y Tel Aviv les ha alejado de las cifras de popularidad que manejaban tras las elecciones castellanoleonesas.

En concreto, según el sondeo 'flash' del GESOP, el 61,8% de los españoles desaprueban la intervención militar de Estados Unidos e Israel contra Irán, frente a un 22,4% que la aprueba y un 15,8% que no se posiciona al respecto. Por partidos, los votantes de Sumar (85,8%) y del PSOE (77,2%) son quienes más rechazan la ofensiva. El 60,3% de los electores de Vox están a favor, mientras que los votantes del PP están muy divididos: el 43% apoya la intervención y el 42,7% se muestra contrario. Por sexos, el rechazo es mayor entre las mujeres (65,7%) que entre los hombres (57,2%); y por edades, la oposición crece con la edad, aunque en la franja más joven, de 18 a 29 años, destaca el alto porcentaje de personas que evitan posicionarse (35,1%).

Súmate a

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio